lunes, 11 de junio de 2018

(Tú) propósito de vida

¿Quién soy en realidad? Tal vez, haya construido mi identidad por imitación, como tú, como tantos. Soy "hija de mi padre", según determinó Alicia Kaufmann, en Mujer, poder y dinero (LoQueNoExiste, 2014). Tengo suerte de que esta imagen paterna, guardada en mi memoria desde niña, me siga gustando: empresario, generoso, amigo de sus amigos, poeta inconsciente o sin escuela.

Intento describirme ahora, por si me hubiera equivocado de destino construyendo un yo ficticio o estuviera enmascarada en otra piel ajena, equivocada. Quiero ser yo, en esencia. Nadie más. Por eso, debo cuestionarme, hacerme la pregunta del propósito de mi vida.

Rasco en mi infancia para descubrirme en tres secretos: mis valores, alguna habilidad, y mi pasión más tierna. Son las tres preguntas claves para entenderme como ser humano. Es una cuestión que también afecta a las empresas, a Medialuna, a la editorial LoQueNoExiste, a las grandes corporaciones y a las pequeñas organizaciones. En el ámbito de los negocios lo llaman, de formas variadas: misión, posicionamiento, con el fin de que muchos individuos se sumen al reto y se identifiquen con la marca. Cada equipo humano configura una personalidad propia que, cuando resulta auténtica y se encuentra en armonía, funciona. El problema son, aquí también, en el mundo de los negocios, las máscaras.

Vuelvo a la primera persona. Sabes que desde mi, también tú puedes descubrirte. Somos seres conectados. Si yo me entiendo, podré también entender tu vida y viceversa.

Desde niña, lo escribía todo, incluso con la yema de mi dedo índice en el vapor de las ventanas de la cocina de casa. Me recuerdo haciendo palabras en el cristal vaporoso, en los días de lluvia y de inverno, dibujando castillos, redactando mi destino mientras mi madre hervía el cocido. ¿Qué valores me inspiraban entonces, con seis o siete años? El afecto, la hermandad, la cercanía del otro, la compañía. ¿Cuál era mi pasión, aquello a lo que dedicaba mucho tiempo sin darme cuenta? Me pasaba las tardes pensando y escribiendo.

-"Un día escribiré una novela", me prometí.

Aún sigue pendiente el primer capítulo y, sin embargo, he generado el ambiente idóneo para hacerlo.
A menudo, observo personas dormidas; sin encontrar la razón para sus propias vidas.

Cuando crecemos, solemos olvidar quién somos, enmascarados en roles varios, uniformes de trabajo o etiquetas impuestas. Esta mañana he preguntado a mi hija Luz si sabe para qué vino al mundo. Tiene siete años y claridad de ideas: "Estoy entre dos cosas", ha dicho, "o disfrutar o bailar". Se pasa el día bailando en casa. Quiero acompañarla. Me he apuntado salsa para no perderme su vida :)

viernes, 8 de junio de 2018

Si naces martillo, los clavos te caen del cielo


Los sueños se cumplen. Si he nacido martillo sé que los clavos me caerán del cielo. Lo meritorio es la espera. No claudicar en la escasez. Confiar siempre. Los mensajes recientes me lo confirman: el de Pedro Sánchez suena a evidencia. Se leyó Hombres por la igualdad – escrito en el momento exacto por Nuria Coronado y editado oportunamente por LoQueNoExiste - y, en contra de todos los pronósticos, ganó. Ha sido, el suyo, un desentierro apoteósico.

La foto de las once ministras y los seis ministros con el ídolo en el centro es la prueba de que le gustó el libro (y si no mira su tweet), de que ha entendido lo que Las feministas queremos y, lo más importante, de que sigue las sabias lecciones de Isabel Mastrodoménico, autora de este título recién lanzado.

Lo sabe mejor que nadie el abuelo Valentín, el autor más longevo de LoQueNoExiste. Para eso ha vivido y soñado noventa primaveras. Nunca perdió la fe en la vida. Ayer, la periodista Nieves Herrero, durante una entrevista en Onda Madrid, propuso nombrarle presidente del Reino de los niños y organizar un acto de homenaje. ¡Qué gran idea¡. El reportero Rafa Rodrigo quiere seguir el hilo de una historia que él mismo comenzó y está dispuesto a desarrollar la idea.

Yo apoyo la causa de la infancia. Estaría dispuesta a fundar el Partido de los Niños de España con este gran hombre a la cabeza. Valentín Huerta, como buen sabio, tornero de profesión durante toda su vida, dice que “un país que no cuida a sus niños y niñas es un país podrido”.

Estoy recibiendo mensajes reveladores estas semanas de lluvia y tormentas. Me siento, sin embargo, en una jaula de papel; peleando, atrapada en miserias humanas, dispersa. El mío, mi sueño, siempre ha estado claro: Generar riqueza promoviendo el talento; no es un sueño unitario, sino colectivo. Solo con un equipo comprometido, alineado en este mismo fin, puedo conseguirlo. Lo demás son piedras en el camino.

No siempre he sido tan radical como el flamante presidente Pedro Sánchez. Me cuesta demasiado cortar las cuerdas, saltar al aire, romper con la mordaza. Toca no mirar al suelo sino al cielo y, sin embargo, cuánto pesa levantar la cabeza, despegarse de las cuerdas que a menudo tiran hacia abajo. Todas son demasiado humanas, desconfianzas en forma de intereses varios.

Entiendo un poco más la vida y, sin embargo, percibo que, para seguir soñando, como Valentín, para cumplir mis sueños, debo permanecer despierta, consciente de mi poder, creída de ser el martillo que finalmente servirá a su cometido. Cuesta remar entre marejadas. Este es, sin embargo, el papel de quien se dirige a una meta: Creer cuando nadie cree, seguir cuando parece imposible, resistir ante las resistencias.

Nieves Herrero preguntó durante la entrevista de Onda Madrid si costó convencerme de ‎editar #loscuentosdelabuelovalentín. Si hubiera estado dormida, hubiese respondido esto: “Es un libro caro que se vende barato; imprimir a color cuesta un riñón, toca crear un amplio equipo, contratar ilustradora, director artístico. Las ventas no siempre compensan”. Sin embargo, hice del sueño de Valentín el mío: editar sus cuentos para que “cuando yo no esté quede mi palabra”.

Todos los sueños se parecen unos a otros. El mío- generar riqueza con el talento- me emociona la vida. Por eso, me toca estar presente, ser visible, declarar en alto este propósito de vida; lanzar el mensaje al universo de la mano de @medialunacom, para que, por arte de magia, los clavos caigan del cielo,entre libros y campañas de comunicación. Todo está escrito.‎ Será, por eso, la palabra la que desvele el misterio del martillo y el clavo.

Gracias por tus ánimos y comentarios @MPpescador