martes, 20 de marzo de 2018

Esa poco frecuente capacidad para decir adiós


Uno o una (un burro o una burra, una cabra o un cabrón, una luciérnaga o un búho, un humano o una humana :)) se distinguen o demuestran su capacidad de comunicación, inteligencia y destreza, en las despedidas. Los adioses son más reveladores que los encuentros.

¿Te ha ocurrido que, justo cuando llega el final de una relación, después de haber pasado un buen rato o, incluso, unos cuantos años de convivencia laboral o personal, las cosas se tuercen por la manera de narrar el adiós? A mi, en Medialuna y en la Editorial LoQueNoExiste, muy a menudo. Y he aprendido a interpretar las palabras, los gestos y las frases hechas.

Esta es mi reflexión sobre cómo comunicar las separaciones, sean laborales o de otra índole, con elegancia y destreza:

  1. Sé original en el mensaje de inicio de conversación. Todas las despedidas se parecen unas a otras por la forma de comenzar ¿Hablamos cinco minutos?, suele preguntarse para iniciar la conversación. Cambia el mensaje. Hazlo tuyo, personal. Hazlo sin vergüenza, con un sencillo: Tengo algo importante que decirte. 
  2.  No derroches tus últimas palabras. Cada palabra será reveladora y quedará grabada en la  memoria. Sé conciso y breve; sobre todo agradecido y amable en el adiós. 
  3.  Házlo rápido. No te alargues en el lugar o en la persona de la que te ausentas. Cada despedida es un puente de oportunidades: cuanto antes lo atrevieses, antes llegarás a tu destino de opciones, alternativas y novedades.
  4.  Irse significa llegar a otro lugar, a menudo emocionante. Irse significa llenar el espacio de nuevas ilusiones y sonrisas. Irse significa dejar atrás el vacío que ya existía antes de esa marcha. 
  5. En las despedidas, sobran las razones por todas las emociones que encierran. Te vas en el mismo momento en el que desean que te vayas. No lo olvides. Desde el instante en el que intuyes que ya no perteneces a ese lugar, has dejado de estar, has sido declarado ausente por alguien en algún momento y lugar. 
  6. Observa la oportunidad de encontrar nuevas personas a las que decir “hola, como estás” y pasa la página en blanco de un nuevo día maravilloso. Sé agradecido en el adiós, siempre que lo pronuncies. 
  7. Cada persona aparece y desaparece en el preciso instante en el que debe hacerlo. Ha enseñado lo que vino a mostrar y terminó su misión. Agradece la presencia y, sin más, da las gracias a la vida por el oportuno adiós que acaba de declarase al universo.

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