miércoles, 14 de febrero de 2018

Tanta intimidad

¡Cómo he disfrutado vuestros mensajes! Me han levantado los ánimos y hasta los colores. Este catorce de febrero ha sido enamoradizo, lleno de claveles rojos.

Voy a seguir desnudando mis sentimientos en este espacio. Sé que a muchos (este blog tiene 100.000 páginas vistas, lo que me sorprende soberanamente con la cantidad de buenos libros que nos quedan por leer) les inquieta mi sinceridad. Algunos, identifican este blog  o los mensajes que lanzo de madrugada en las redes sociales, como un asunto privado. En ocasiones, los community manager de mi propia agencia evitan airearlo en exceso en las cuentas corporativas.

- "Es tu cuenta personal", suelen decirme.

Afortunadamente, me queda muy poco para que entiendan que no; que las fotos con mis niños en la playa (ya no tan niños, pero dejadme ser coqueta) o ese viaje a París programado con Luz forman parte de mi vida empresarial. Esos sueños, esas madrugadas pensando, y esas reflexiones sobre el ser y la nada son, en esencia, mi empresa; lo que me ha sumado y me ha restado oportunidades.
Sabes, como yo, que soy la misma persona en todas partes. No me desdoblo ni me deslumbran las corporaciones. Por muy grande o pequeña que sea una empresa; por muy sofisticada que parezca su razón social, dime cómo son sus personas y te haré la descripción de su balance. Cada cuenta de resultados es, en esencia, la cuenta de las personalidades. Por eso intento cuidar la mía de la única manera que sé: escribiéndome, buscando mi propia autenticidad a través de la palabra.

Y voy a seguir así: Ni me desdoblo, ni tengo otra intimidad que la que muestro en mi día a día cuando hablo con un autor de LoQueNoExiste, o planteo una estrategia de comunicación a un cliente o te escribo a ti, lector, amigo, anónimo ser humano conectado conmigo. Aunque, también yo, como tú, puedo ser un poco Dr. Jekyll y un poco Mr. Hyde, mi decisión de escribir, de contar y de comparti,  me hace esforzarme por crear la mejor versión de mi en todas partes.

Desconfío del exceso de introversión, de aquel que no mira a los ojos, de aquel de quien no sé nada y siempre quiere saberlo todo de mi.

 Así que, sin más, esta noche, me siento enamorada: de tí, de mi, de la humanidad. Gracias por tanta flor. Cuéntame, escribe en mi diario. Quiero llenarlo de amigos, de empresarios, de desempleados, de creativos, de aventureras que buscan amores de Ojos negros en Siberia. Quiero llenarlo de vida y de intimidad. ¿Lo entiendes?

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