miércoles, 12 de septiembre de 2018

El primer verso te lo dan los dioses



Mañana estoy de fiesta en la sede de la Comisión Europea. Es una de mis juegas preferidas, la de los autores y autoras que presentan Comunicación responsable (LoQueNoExiste) con palabras y palabras. Irán Juergen Foecking, José María Legorburu, Paco Hevia, el equipo de Medialuna y de la editorial y decenas de expertos en comunicación y negocios responsables. Saludaré a muchos amigos y amigas. Nunca he sido tímida, así que lo disfruto muchísimo.

No habrá baile, ni noria, ni vestidos de gala. Nadie se disfrazará. ¿O sí? Nunca me ha gustado ponerme caretas, ni irme de carnaval. No entiendo por qué gustan tanto los disfraces. Iré de mi misma, con un vestido estrellado, más o menos colorido, ni corto ni largo, ni demasiado escotado, ni tampoco recatado; o sea, lo más yo posible y diré, como siempre, lo que me dé la gana, dentro de un orden, que es el que me dicta mi propio corazón.

Voy a recrearme esta noche unos minutos en lo importante que es este nuevo libro, Comunicación responsable, editado por LoQueNoExiste. Me suena mejor que bien el título. Habrá muchos amigos, autores y autoras. Han participado 36 organizaciones, escribiendo sus casos prácticos de comunicación en el ámbito de la responsabilidad Social Corporativa (RSC).

Me encantan todos los que escriben. Admiro la pluma ligera y el pensamiento noble. A veces, miro esta palabra escrita, LoQueNoExiste, y me quedo sorprendida, como si la leyera por vez primera, como si no hubiese sido pronunciada nunca. ¿Cómo es posible que haya podido crear una marca tan bella? Está llena de talento, de personas especiales, de mujeres valiosas, de hombres llenos de tesón y corazón. Algunos han estrenado libro con este sello; otros lo harán pronto. Veo miles de autores y miles de libros; imagino una gran editorial, la que ya estamos construyendo.

LoQueNoExiste crece. Mientras viva seguirá subiendo una escalera roja. Es un sueño lleno de hermosas palabras, muchas femeninas. Me gusta ese legado, el de los autores y autoras. Estoy en el lugar adecuado. No es mi mérito. Sencillamente, la editorial es mi destino; Dios me puso en el camino y me está regalando personas maravillosas que aman el oficio de editar. Yo solo sigo un dictado que escucho en lo más profundo de mi corazón, cuando estoy en calma:

- "Mercedes, adelante. El primer verso te lo dan los dioses".

Me siento agradecida esta noche.

jueves, 30 de agosto de 2018

Preferiría no hacerlo

Frase perfecta. La saco del libro que más me ha impactado:
Bartleby, el escribiente, de Herman Melville. Si solo pudiera recomendar un único libro de gestión empresarial, estrategia de negocios, posicionamiento, recursos humanos, liderazgo, selección de trabajadores y marketing, sería este: Bartleby, el escribiente. Tiene toda la sabiduría concentrada en lo que dura un trayecto de metro y te da para pensar toda la vida.

El escribiente, Bartleby, responde así a cada petición de su jefe: - "Preferiría no hacerlo". 

Me pongo en el lugar de su jefe y lloro.Cuando leí el libro de Melville me identifiqué con el angustiado empresario, desesperado por un empleado al que no conseguía ni ordenar, ni dirigir, ni siquiera despedir.

Aún hoy, imagino situaciones similares a las suyas en LoQueNoExiste y en Medialuna y me tienta la huida sin retorno. Lo que más desespera en el mundo de la empresa es precisamente esa respuesta, preferiría no hacerlo. El "no" cuando se espera el "sí" es un mazazo que pone en cuestión la capacidad de mando, liderazgo, y estima propia; aunque uno acabe echando al susodicho.

Reconozco que he perdido la capacidad de resistir la impertinencia. He ganado autoridad. Al final, como al principio, todas las relaciones humanas son de poder, se rompen por poder y sobreviven por poder.

La desobediencia es el primer síntoma de la falta de respeto.
- "Obedecer es amar", suelo predicar a mis hijos. "Obedecer es amar", advierten también los curas, las monjas de clausura, los misioneros y militares, los jefes y las jefas, las madres y los padres. "Obedecer es amar", dice la mujer al marido y pocas veces el marido a la mujer, aunque debería hacerlo.

Voy a asegurarme de que me rodeo de obedientes. Comienzo a estar en esa edad en la que solo y únicamente soporto a los (y las) rebeldes con causa justificada. Voy a asegurarme de seguir el paso solo a quien me ama. @MPpescador

miércoles, 1 de agosto de 2018

Sin barreras, sin armarios

Antes de largarme a cualquier mar de dudas, largo algunas notas tomadas textualmente durante la presentación del último libro de Jesús G. Amago, Sin barreras, sin armarios. Después, tiraré por la borda la libreta para soñar que vivo en un mundo amable.

"Aumentan los delitos de odio. Solo nos superan los delitos por raza y xenofobia"

"Hay que ir fondo de la exclusión: género y discapacidad son dos cuestiones en el futuro del los movimientos sociales".
"No nos gusta cómo os ven. No somos ni héroes ni víctimas. Queremos conquistar el terreno de la normalidad".

"El 90 % de las esterilizaciones forzosas se realizan en mujeres. No queremos ser más operadas de apendicitis"

"Acoso, incesto, asistentes sexuales. No nos van silenciar"

"Infantilismo. Ni siquiera eres un sujeto sexual. El estar apartado del canon de belleza nos coloca en posiciones muy difíciles".

"En este país no hay nadie disminuido"


Feliz verano. Gracias por tanta humanidad, Jesús G. Amago.  No nos callarán.

@MPpescador

lunes, 23 de julio de 2018

¿De quién no hablo nunca en casa?


¿De quién no hablo nunca en casa? ¿Qué secreto esconden mis antepasados? ¿Qué lugar de procedencia ocupo en mi familia? Nací la segunda. Mis padres me explicaron (en tono de humor) su decepción y lo fea que era: ¡Esperaban un chico para compensar a la primera y llegué yo el mismo día de la Merced! 

El universo es sabio; quiso compensarles. Después de mí, llegaron a casa tres hijas más, mis hermanas pequeñas. No hubo rastro de varón hasta Dani, mi primer hijo, su primer nieto, y el primer sobrino de mis cuatro hermanas.
Importa cuándo aparezco en el mundo y qué lugar ocupo en mi sistema familiar. Recuerdo con perfecta nitidez la reacción de Dani (tenía solo cuatro años) cuando llegué a casa, en diciembre de 1998, con su hermano Pablo recién nacido en mis brazos:

- “Llévatelo. No lo quiero”.

Vivo en un mundo especializado en excluir. De mis antepasados, he aprendido a hacerlo en guerras, disputas familiares, conquistas, nacionalismos, comunidades de vecinos, empleos y cargos. Me ha llevado tiempo, trabajo y economía, desaprender esta lección tan arraigada en las entrañas de mi humanidad. He tenido que aprender a no despreciarme ni depreciar, y lo he hecho de la única manera que sé: viéndome en mi misma, en mi propio espacio, como madre de mis hijos, como administradora de  empresa, como hija, hermana, compañera y mujer.

Aprendí que mi lugar es único y, como mi vida, está reservado exclusivamente para mí. Nadie puede ser Mercedes Pescador salvo si renuncio a mí misma y desaparezco viva o muerta. Si ocupo mi espacio en el universo, todo fluye.
Para verme así, tuve que distanciarme. Parece una redundancia y, sin embargo, es mi certeza. Si miro en mi interior, encuentro el lugar oportuno y la vida, infinitamente sabia, me guía. Si escucho mi corazón, confío; todo fluye.

Aprendo a pintar mi vida


En la marejada familiar, laboral y social, siempre me busco. Empecé a dibujarme escribiendo a los siete años, o tal vez antes de nacer, de forma inconsciente, sobre un mural que sigo coloreando con alegrías, tristezas, rabias, sorpresas y miedos. Hoy soy consciente de este mural lleno de posibilidades; elijo los pinceles y los tonos rosa y azul. Me gustan los paisajes amables, optimistas, coloridos como el orgullo de Jesús G. Amago, autor de Sin barreras, sin armarios (LoQueNoExiste). Estoy aprendiendo de él y de otros artistas a pintar mi vida de colores. Reconozco su luz porque también veo la mía.

Mi amiga Marta Cao, arquitecta y una de las autoras de Empresarias, una manera de estar en el mundo (editado por LoQueNoExiste para ASEME) dice que el espacio determina las relaciones, y que las relaciones siempre son de poder: quién y cómo ejerce la autoridad.

He conocido a verdaderos especialistas en ocupar espacios ajenos, a personas que- de manera inconsciente o empujados por el deseo de reconocimiento, bienes materiales u otras cuestiones externas- viven desubicadas. Yo los llamo “ocupas emocionales”. Si me dejo, acaban poniéndome las maletas en la puerta y echándome de casa, no sin antes comerme el bocadillo y romperme mi mural. Estas personas son maestras imprescindibles. Con ellas he sido consciente de la importancia de ocupar mi propio territorio, de seguir mis coordenadas.

Admiro cómo algunos animales son más perros, más zorros, más leones y defienden sus territorios: orinan en su zona de influencia, muerden, ladran y atacan cuando se ven amenazados. Todos cumplen su cometido. Los ocupas se convierten en sus retos, sus objetivos, y les muestran el camino del reconocimiento propio.

 Los ocupas son, para mi, impulsores del empoderamiento. Sin ellos, tal vez, no hubiera sido tan consciente; ni hubiese grabado a fuego la clave de mi vida: “Si ocupo mi espacio todo fluye”. He desarrollado habilidades para identificar al humano desubicado, ese que va pisando territorios ajenos, o el que camina como perdido, sin propósito ni alegría. Suele ser impositivo, irascible, dinámico, poco empático y autoritario. Es fácil reconocerlo porque siempre está emborronando el espacio ajeno, sin pintar su mural.

Gracias a todos ellos, hoy cultivo mi campo de amapolas en libertad, sin excluir a nadie y sin sentirme excluida. Desde mi propio espacio, disfruto. Pinto un mural, el mío, lleno de vidas bonitas, de seres irrepetibles como Jesús G. Amago, un autor con espacio propio.

Os espero mañana en Recoletos 1, a las siete de la tarde, para hablar de su libro . En CERMI. ¡Gracias! @MPpescador

jueves, 19 de julio de 2018

O ponemos la mesa entre todos, o no cenamos



Miro esta foto y veo optimismo. Parece que los que integramos el nuevo foro de discusión y pensamiento Woman Forward estamos de enhorabuena, que creemos que es posible cambiar el mundo hablando, lanzando datos de desigualdad (la pensión media masculina asciende a 1.155 euros, la femenina se queda en 732 euros) y presentando a la Prensa la iniciativa. Lo hicimos ayer, 18 de julio, en el centenario del gran idealista Nelson Mandela, ejemplo universal de poderío y confianza.

Todo lo bueno suma cuando existe voluntad, capacidad de trabajo y compromiso. Crear equipo siempre depende de estas tres máximas. Medialuna y la editorial LoQueNoExiste se han sumado a la iniciativa con papeles y prestando su apoyo: estamos comunicando a la prensa esta iniciativa, gestionando entrevistas y generando contenido con atractivo periodístico. Confío en que muchos pocos sumen un mucho y veamos pronto cómo las mujeres subimos un 25% el Producto Interior Bruto en España. Me alegra ayudar cuando puedo hacerlo.

No quiero perder valor, ni  talento, ni liderazgo. Quiero generar riqueza, precisamente, con el talento, el mayor arma de crecimiento que tenemos. Solo si sumo aumento mi cuenta de resultados. Vamos, vamos, es posible hacer un mundo mejor. Empiezo por mi propia casa: Anoche, sin ir más lejos, monté un pollo monumental: 

-"La mesa, o la ponemos entre todos y todas, o no cenamos".

Se acabó la fiesta de las serviciales incondicionales. Aprendemos igualdad en la infancia y al contrario. Este sí me parece un gran gesto por la humanidad, por mis dos hijos varones y por la pequeña Luz. Cuesta desaprender lo aprendido. Si empiezo por mi, podré hacer algo por ti.

martes, 3 de julio de 2018

El amor sí tiene orgullo y no calla

Hace días que no te escribo. Te tengo descuidada; como tantas, te dejas para cuando ya no  queda tiempo pendiente salvo tu noche. Soy yo. Te reconozco, sabes que me escribo a mi misma, que escribir es mi propia terapia.

Me consta que me lees, que esperas algún mensaje de ánimo; alguien que te recuerde quién eres (" una mujer poderosa, amorosa y abundante"); que asegure que el tiempo no te arruga el alma ni te desacredita. Gracias por tus palabras. Es cierto: puedes con todo lo que te echen encima. Mira lo que has conseguido en solo dos décadas: tus hijos en marcha, tu casa bien limpia, tu niña mimada, la sonrisa intacta. Claro que sí. En realidad, las tragedias no tienen nada que ver con las grandes decepciones cotidianas. Hoy, estás aquí, y mañana bailando salsa. Confía. Las tragedias las carga solo el diablo, pero a ti te acompaña Dios.

Las tragedias son como las de Manuel Azaña, el hombre que tuvo que esconderse de todos, huyendo de la guerra más incivil de España. Leo El holocausto español, odio y exterminio en la guerra civil y después (Paul Preston) y me estremece tanta amargura: "Esto sí que no lo aguanto", dijo Azaña poco antes de morir al conocer, ya en su exilio en Francia, el asesinato de su cuñado a manos de los franquistas. Cuánto odio concentrado hace apenas unos años en esta España.


Los odios colectivos me aterran. Casi nunca suelo percibir los individuales. Toca combatir, desenterrar los males, desinfectar las heridas del pasado, hablar de ellas para poder cicatrizarlas. No se pasa un mal solo por obviarlo. No entiendo un luto sin llanto, porque, en algún momento, ese dolor no curado resurgirá en forma de rabia,como las heridas que sangran y sangran.

Toca desterrar al símbolo del holocausto español, sacarlo fuera, mostrar el daño del germen de un terrible odio colectivo, para que nunca resucite en el mismo lugar, para sanar en alguna medida nuestro holocausto. Conviene echarlo de nuestras almas, que deje de estar en  tierra compartida.

No me da la gana de callarlo. Me niego a perdonar sin tener curado el daño; la gasa sobre la herida infectada agrava el mal. Perdono, pero solo después de entendido el daño.

Todos los muertos se lloran en algún momento de nuestra vida, como yo lloré a mi padre, día, tras día, noche tras noche, durante tantos meses que me quedé sin ganas, renovada, aliviada de tanto llanto. Me niego a no llorar cuando toca hacerlo. Es demasiado cruel tapar al muerto; hasta inhumano que quede en la cuneta sin bendición ni consuelo. Llorar es, simplemente, la manera más humana de ser, simplemente, humanos. Es cosa de verdaderos hombres y de mujeres verdaderas.

Llorar sirve para curar el alma. Desconfío de todo aquel que nunca llora ni recorre su alma en busca de consuelo. El que no llora, sin duda alguna, no ama. Y ¡ay del que no ama! Desconfía del que no ama porque es capaz de generar tanto dolor como el que mata.

Desconfío del que calla o esconde a sus muertos, del que no menciona el nombre de su amado, enterrado en cualquier armario de la casa; del que dice no temer la muerte, porque en realidad teme a la vida. El amor sí tiene orgullo, es el mismo orgullo de feminista contra la Manada, el orgullo de todos los que aman al ser humano por ser, simplemente, humano, sin género de dudas, sin edad, sin armarios ni barreras. Todas son emocionales; pocas veces físicas.

Este es nuestro último título en LoQueNoExiste: Sin barreras, sin armarios, escrito por Jesús González  Amago. Lo que está promocionando estos días Medialuna. Me siento orgullosa de haberlo cobijado en mi sello justo en la semana del amor, contra el odio. 

Sígueme en @MPpescador y dame tus opinión..

lunes, 11 de junio de 2018

(Tú) propósito de vida

¿Quién soy en realidad? Tal vez, haya construido mi identidad por imitación, como tú, como tantos. Soy "hija de mi padre", según determinó Alicia Kaufmann, en Mujer, poder y dinero (LoQueNoExiste, 2014). Tengo suerte de que esta imagen paterna, guardada en mi memoria desde niña, me siga gustando: empresario, generoso, amigo de sus amigos, poeta inconsciente o sin escuela.

Intento describirme ahora, por si me hubiera equivocado de destino construyendo un yo ficticio o estuviera enmascarada en otra piel ajena, equivocada. Quiero ser yo, en esencia. Nadie más. Por eso, debo cuestionarme, hacerme la pregunta del propósito de mi vida.

Rasco en mi infancia para descubrirme en tres secretos: mis valores, alguna habilidad, y mi pasión más tierna. Son las tres preguntas claves para entenderme como ser humano. Es una cuestión que también afecta a las empresas, a Medialuna, a la editorial LoQueNoExiste, a las grandes corporaciones y a las pequeñas organizaciones. En el ámbito de los negocios lo llaman, de formas variadas: misión, posicionamiento, con el fin de que muchos individuos se sumen al reto y se identifiquen con la marca. Cada equipo humano configura una personalidad propia que, cuando resulta auténtica y se encuentra en armonía, funciona. El problema son, aquí también, en el mundo de los negocios, las máscaras.

Vuelvo a la primera persona. Sabes que desde mi, también tú puedes descubrirte. Somos seres conectados. Si yo me entiendo, podré también entender tu vida y viceversa.

Desde niña, lo escribía todo, incluso con la yema de mi dedo índice en el vapor de las ventanas de la cocina de casa. Me recuerdo haciendo palabras en el cristal vaporoso, en los días de lluvia y de inverno, dibujando castillos, redactando mi destino mientras mi madre hervía el cocido. ¿Qué valores me inspiraban entonces, con seis o siete años? El afecto, la hermandad, la cercanía del otro, la compañía. ¿Cuál era mi pasión, aquello a lo que dedicaba mucho tiempo sin darme cuenta? Me pasaba las tardes pensando y escribiendo.

-"Un día escribiré una novela", me prometí.

Aún sigue pendiente el primer capítulo y, sin embargo, he generado el ambiente idóneo para hacerlo.
A menudo, observo personas dormidas; sin encontrar la razón para sus propias vidas.

Cuando crecemos, solemos olvidar quién somos, enmascarados en roles varios, uniformes de trabajo o etiquetas impuestas. Esta mañana he preguntado a mi hija Luz si sabe para qué vino al mundo. Tiene siete años y claridad de ideas: "Estoy entre dos cosas", ha dicho, "o disfrutar o bailar". Se pasa el día bailando en casa. Quiero acompañarla. Me he apuntado salsa para no perderme su vida :)

viernes, 8 de junio de 2018

Si naces martillo, los clavos te caen del cielo


Los sueños se cumplen. Si he nacido martillo sé que los clavos me caerán del cielo. Lo meritorio es la espera. No claudicar en la escasez. Confiar siempre. Los mensajes recientes me lo confirman: el de Pedro Sánchez suena a evidencia. Se leyó Hombres por la igualdad – escrito en el momento exacto por Nuria Coronado y editado oportunamente por LoQueNoExiste - y, en contra de todos los pronósticos, ganó. Ha sido, el suyo, un desentierro apoteósico.

La foto de las once ministras y los seis ministros con el ídolo en el centro es la prueba de que le gustó el libro (y si no mira su tweet), de que ha entendido lo que Las feministas queremos y, lo más importante, de que sigue las sabias lecciones de Isabel Mastrodoménico, autora de este título recién lanzado.

Lo sabe mejor que nadie el abuelo Valentín, el autor más longevo de LoQueNoExiste. Para eso ha vivido y soñado noventa primaveras. Nunca perdió la fe en la vida. Ayer, la periodista Nieves Herrero, durante una entrevista en Onda Madrid, propuso nombrarle presidente del Reino de los niños y organizar un acto de homenaje. ¡Qué gran idea¡. El reportero Rafa Rodrigo quiere seguir el hilo de una historia que él mismo comenzó y está dispuesto a desarrollar la idea.

Yo apoyo la causa de la infancia. Estaría dispuesta a fundar el Partido de los Niños de España con este gran hombre a la cabeza. Valentín Huerta, como buen sabio, tornero de profesión durante toda su vida, dice que “un país que no cuida a sus niños y niñas es un país podrido”.

Estoy recibiendo mensajes reveladores estas semanas de lluvia y tormentas. Me siento, sin embargo, en una jaula de papel; peleando, atrapada en miserias humanas, dispersa. El mío, mi sueño, siempre ha estado claro: Generar riqueza promoviendo el talento; no es un sueño unitario, sino colectivo. Solo con un equipo comprometido, alineado en este mismo fin, puedo conseguirlo. Lo demás son piedras en el camino.

No siempre he sido tan radical como el flamante presidente Pedro Sánchez. Me cuesta demasiado cortar las cuerdas, saltar al aire, romper con la mordaza. Toca no mirar al suelo sino al cielo y, sin embargo, cuánto pesa levantar la cabeza, despegarse de las cuerdas que a menudo tiran hacia abajo. Todas son demasiado humanas, desconfianzas en forma de intereses varios.

Entiendo un poco más la vida y, sin embargo, percibo que, para seguir soñando, como Valentín, para cumplir mis sueños, debo permanecer despierta, consciente de mi poder, creída de ser el martillo que finalmente servirá a su cometido. Cuesta remar entre marejadas. Este es, sin embargo, el papel de quien se dirige a una meta: Creer cuando nadie cree, seguir cuando parece imposible, resistir ante las resistencias.

Nieves Herrero preguntó durante la entrevista de Onda Madrid si costó convencerme de ‎editar #loscuentosdelabuelovalentín. Si hubiera estado dormida, hubiese respondido esto: “Es un libro caro que se vende barato; imprimir a color cuesta un riñón, toca crear un amplio equipo, contratar ilustradora, director artístico. Las ventas no siempre compensan”. Sin embargo, hice del sueño de Valentín el mío: editar sus cuentos para que “cuando yo no esté quede mi palabra”.

Todos los sueños se parecen unos a otros. El mío- generar riqueza con el talento- me emociona la vida. Por eso, me toca estar presente, ser visible, declarar en alto este propósito de vida; lanzar el mensaje al universo de la mano de @medialunacom, para que, por arte de magia, los clavos caigan del cielo,entre libros y campañas de comunicación. Todo está escrito.‎ Será, por eso, la palabra la que desvele el misterio del martillo y el clavo.

Gracias por tus ánimos y comentarios @MPpescador

miércoles, 16 de mayo de 2018

Por qué cuento intimidades en este blog

Me da la gana. Aspiro a escurrirme de etiquetas relativas al tamaño, la edad sentimental, el grosor de la facturación o el tipo de empresaria o de mujer. ¿Cuántos sois en Medialuna? ¿Qué clase de libros editas en LoQueNoExiste? ¿Son hijos del mismo padre? "

"Conviene vivir con unas cuantas respuestas; hacerse pocas preguntas" me advirtió recientemente mi amigo psiquiatra, Francisco Alonso Fernández. Estoy bastante de acuerdo, Paco; conviene cuidarse de la vida. Es demasiado misteriosa.

"Lo esencial del carnaval no es ponerse la careta sino quitarse la máscara". Lo sé. A menudo, observo con curiosidad personas camufladas en uniformes de trabajo, vestidas de títulos nobiliarios o cargos diversos. A menudo, me paro a imaginar qué esconden detrás, en lo hondo de sus corazones. En cada uno me veo yo, queriendo ser lo más yo posible, sin slogans.

Este blog es un espacio en el que pienso de estas cuestiones. Tal vez, pronto, lo deje colgado en la nube sin enlace a Medialuna o a la página de LoQueNoExiste. Me consta que es cada vez más confidencial y- aunque esté convencida de que todos en esencia somos iguales y que hablar de mi significa hablar de ti, de él o de ella;- conviene ser prudente. ¿o no?

Esta noche de San Isidro navego como tantas en las profundidades de mi vida. Asusta, la vida. Por eso, de vez en cuando, me alegro de tener caretas a mano y de salir a la calle a ejercer de eso que todos esperan: de empresaria, de madre, de trabajadora, de ama de casa, de editora. Es tranquilizador tener un uniforme de faena para andar por el mundo.

Escribo para entenderme. Pura necesidad. Aunque narre vidas ajenas, siempre me cuento a mi misma. Lo que interpreto, escribo o veo en otra persona no es más que mi propio reflejo; así que para qué me voy a andar con disimulos. Prefiero usar este blog como un diario para conocerme.

Esta noche estoy pensando en el abuelo Valentín. Es el abuelo que todos quisiéramos tener; ese que te cuenta historias que empoderan; con las que duermes seguro, esperanzado.  Los cuentos del Abuelo Valentín no se parecen en nada a los del hombre del saco. ¡Cuánta crueldad!

Estoy orgullosa de ejercer como editora con este extraordinario ser humano. El próximo 26 de mayo, a las doce de la mañana, presento su libro de cuentos infantiles en el centro Cultural de Sanchinarro. Quiero llenar el auditorio de niños, padres y amigos dispuestos a escuchar los cuentos que todos merecemos escuchar: esenciales, humanos, auténticos.

Los cuentos del abuelo Valentín son como él: naturales, valientes y están ilustrados por la pintora Marta Cáceres, la mamá de Olaya, amiga de mi hija Luz. Me gusta esta foto, estoy con el abuelo Valentín y con Carolina Orihuela firmando el contrato de la editorial. Un momento emocionante para todos.

Os dejo aquí la invitación para que traigáis a todos los niños posibles (entrada gratuita) el próximo 26 de mayo. Mi nuevo autor fue tornero toda su vida y se hizo cuenta cuentos al jubilarse, solo por amor a los niños. El abuelo Valentín es ya un gran escritor que ha cumplido su sueño de ver editados sus cuentos por una editorial. Es, también, el niño que nunca dejó de ser. Puro amor.


martes, 8 de mayo de 2018

Qué queremos las feministas


Emocionante momento. Foto de este martes ocho de mayo en la agencia Medialuna: Retrata el recibimiento del libro recién impreso de Isabel Mastrodoménico, Las feministas queremos (loQueNoexiste). Huele a papel de liar, a compañerismo, a esperanza. Es un libro alegre, morado, entre sonriente y serio, con doce respuestas claras. Es la verdad contada para todos: hombres y mujeres de cualquier edad y condición. El feminismo, tal cual, como expresión de libertad y de vida. ¿Qué queremos las feministas? Pues ni más ni menos. Ni menos ni más: brillar, como tú, como yo, para eso hemos nacido.

Cada vez que abrimos la caja de un nuevo libro LoQueNoExiste, en especial si es de la colección Talento femenino, siento que hasta los disgustos tienen sentido. Cada título de esta colección del empoderamiento es una esperanza, una oportunidad vital para entenderme. Sigo creyendo que las palabras pueden mejorar una vida o matarla. Soy mi verbo, lo que digo y lo que callo. Pronto, este precioso libro, prologado por Nuria Varela e ilustrado por Mónica Rivas, estará en boca de muchos, para entender que el feminismo es sentido común; que las feministas queremos "que se respeten nuestros Derechos Humanos".

Gracias infinitas a nuestra autora, Isabel Mastrodoménico y a todo el equipo de Medialuna y de LoQueNoExiste por hacerlo posible. Nos hemos emocionado al abrir las primeras cajas que irán con destino a las librerías esta semana.
https://lanzamiento.medialunacom.es/las-feministas-queremos/


miércoles, 2 de mayo de 2018

Como fuera de casa en ninguna parte

“Llego a pensar que sería un buen sistema de vida no tener domicilio, vivir en cualquier lugar del
Mis hijos mirando París desde la Torre Eiffel
mundo. Tener una casa es como una prolongación del pasado: las emociones de ayer la tapizan. Pero cortando sin cesar detrás de mí, quiero que cada mañana la vida me parezca nueva, y que todas las cosas sean un principio”. Así pensaba, al principio, el escritor y periodista francés, Maurice Barrès. Lejos de considerarlo una referencia moral (fue un antisemita militante y precursor del nacionalismo) rescato solo su pensamiento de juventud, en este largo puente de mayo, en el que toca volver a la rutina del hogar, el trabajo y las tareas de Medialuna. 

No sé cómo ha caído en mis manos un impresionante ensayo histórico El sigo de los intelectuales (Michel Winock), justo a mi vuelta de París, que me ha reafirmado en mi idea: como fuera de casa en ninguna parte y no siempre volver es un acierto.

Dudo si estos días de descanso me han relajado el ánimo o al contrario. En París, me han surgido preguntas: ¿cómo sería mi vida si no volviera a Madrid? ¿Qué voy a hacer con el resto de mis años? ¿Cuál es mi próxima parada? Viviré el día a día como siempre, sin demasiadas preguntas, con algunas respuestas. ES más sano.

Cada diez años deberíamos- a modo de prueba vital- cambiar de todo. Lo de todo lo digo sin remilgos: de casa, de madre, de trabajo, de hijos, de pareja e incluso de amigos. Tal vez te preguntes, ¿Tan mal te sientes que deseas largarte del todo o de todos? Te consuelo: No. Me ocurre que ando convencida de que la vida es algo más que los apegos cotidianos; que conviene alejarse para apreciar; perder para poseer; carecer para sentirse después rica; vivir la ausencia para alegrarse de la presencia. A menudo, cuando estoy en el mismo lugar, no me veo ni yo misma. Ni siquiera me pienso.

París está lleno de pasado. También, lleno de miedos, de colas de cinco horas, de militares preparados para asaltar a cualquier terrorista en plena calle. París está lleno de vida, de marketing turístico, de belleza, de euros, de cafés caros, de turistas japoneses y españoles; de enormes monumentos propios de grandes visionarios políticos empoderados. ¿A quién se le ocurrió hacer los campos Elíseos? Impresionante la magnitud y la grandeza de algunos gobernantes. Solo por el tamaño, París merece todos los aplausos.

No me hubiera quedado allí, pero hubiese sido emocionante estirar el puente, hacerlo acueducto, carretera, monumento a la vagancia, al no me da la gana volver; al como en fuera de casa en ninguna parte; al me sobran todos los pasados y solo me importa vivir.

jueves, 26 de abril de 2018

Tiempo de silencio, de duelo

Siento un dolor profundo. Huyo de mis vecinas. No quiero que nadie me pregunte por mi muerto o trate de averiguar cómo estoy. La curiosidad ajena, cuando sufro, es como una estaca en plena nuca. Solo quiero mi silencio; que nadie me recuerde el muerto. En este duelo prefiero evitar el contacto humano; solo me alivia el mar o mirar al cielo, o las flores de mi propia ventana.

Sé que es un proceso pasajero, que mi herida requiere tratamiento; que lo humano es, precisamente, que duela el daño. En este abril, me encuentro entre la rabia y la tristeza.

La rabia me agita recuerdos tremebundos, de soledad compartida, de falta de entendimiento. Quiero alejarme de ella, correr a un cuarto oscuro; poner a raya esta corrosiva amenaza. La rabia del que se siente herido es demasiado dañina; me enferma, me maltrata. Sé que a ti, Cristina Cifuentes, te ha acuchillado la rabia de algún dañado; el odio del algún echado o desplazado.

Un proceso de crecimiento
La tristeza, sin embargo, me dice que todo pasó, que pude vaciar mi mochila de piedras pesadas; que puedo caminar ligera; que salí de aquel agujero; que me quedé con lo puesto; que todo pasó, como un ciclón, un tornado o una angustia travesía. A la tristeza le digo:

"Todo irá bien. Pronto dejaré de sentir esa presión en el centro del estómago; respiraré hondo sin Lexatil; dormiré sin que nadie me robe el sueño".

La tristeza es, precisamente, la compañera que me anuncia que estoy viva; que mi herida, aunque duela, está dejando de sangrar. Pronto, solo veré la cicatriz que me revele alguna lección magistral. Todo lo he creado en el fondo de mi corazón para aprender a vivir.

Si no sintiera esta tristeza, probablemente, estaría preocupada. Si algo me distingue de las plantas es, precisamente, mi tristeza. ¿Acaso no es el sentimiento un don poderoso para amar? Lo ha sido en todos los ámbito de mi vida: La empresa Medialuna, la editorial LoQueNoExiste, y también en mi propia casa.

Es Tiempo de silencio, de Luis Martín-Santos, de amor en cólera; de decepción y, también, sobre todo, ante todo, por encima de toda circunstancia, es tiempo de esperanza. Me siento herida, derrotada, golpeada, incomprendida, pillada infraganti, acusada, y, en el fondo de mi alma aunque aún no logre verlo, agradecida por cada una de las heridas. Todas curan, todas son lecciones aprendidas.

Solo creo en las personas
Aprendo de mi duelo. No quiero recrearme, que nadie me pregunte. Sin embargo, pido respeto, silencio. Cristina, gracias por haber bajado el precio de la tarjeta bono transporte a mis hijos; por hacer que mi familia numerosa viaje en metro más barato. Me has dado muchas alegrías. Confiaba en ti. Pensaba que eras algo divina. Hoy, sé que solo eres humana, que pecas con conciencia o sin ella.

Siento tristeza, rabia y quiero que pase pronto este duelo. Es un proceso de pérdida. Que tire la última piedra el que no sea humano. Yo no lo haré. Solo creo en las personas que son humanas. Creo en ellas más que en las plantas. 
@MPPescador



viernes, 13 de abril de 2018

Marta Araujo, la reina de la moda deportiva

LLueve. Me acuerdo de Marta Araujo. 

Es una noche de espejos. Cada persona que aparece es un espejo en el que me miro. Te veo, con 23 años, tan rubia, tan esplendorosa, con cara de anuncio de jabón, con alma de campeona olímpica, y me retrato en mi propia aspiración: hacer de mi vida un sueño. 

Me compro tus pantalones en www.cavirosport.com, este espacio que acabas de lanzar con tanto esmero. Están llenos de color, de mariposas amarillas, de sueños, de noches desveladas, y me imagino con ellos bailando un despacito, con la música bien alta; olvidándome de todo menos de que estoy viva.

Siempre quise bailar, mover con poderío el cuerpo. Durante muchas noches juveniles, tuve sueños en los que volaba por encima de las casas y de las gentes. Te veo y me reconozco con 23 años, tan emprendedora y tan mujer. Aunque, me aventajas: eres más segura, menos frágil. Tu infancia está repleta de campeonatos de gimnasia artística, de victorias y de batallas afectivas. Tu infancia es más infancia que la mía. Intuyo en tu mirada alegrías, hermanos, confianza, admiración. Eres la pequeña de la casa y, al mismo tiempo, la grande. Los ojos del padre, el regalo de la madre.

Aunque sumas solo dos décadas, tienes la sabiduría de los que han sufrido y han amado. ¿Se puede nacer sabia? Tu Caviró Sport es pura inteligencia y astucia: El mundo deportivo se llena contigo de moda, de estilo, de prendas que acarician marcadas con etiquetas que hablan de libertad, de poder sin límites de superación, de valentía. Todas hablan de ti. Tu moda deportiva son motivos florales, mar de Jamaica, vuelos de aves africanas. En resumen, tus creaciones son tú: color, luz, energía; sonrisas y lágrimas. 

- "Mercedes, el primer día de lanzamiento he llorado", confiesas.

Lo entiendo. A mi, me ocurre lo mismo: pongo el alma en una causa y me juego la vida en el intento.

Este vídeo, grabado en las instalaciones de Medialuna, me encanta. No quiero perderte de vista. Tu energía me inspira.

Escribo este texto con cierta dificultad, a las dos de la madrugada de un viernes trece. Lo hago al terminar una cena en casa con cuatro amigos. Nos hemos bebido la botella de vino ecológico traída por Jaime Estévez, fundador de Agora news y realizador este vídeo; la botella de vino chileno de Mari Luz Parras, maestra de la voz en los talleres #sinvergüenza; y, también, la botella de rioja de Deborah Scappini, la italiana que se busca a sí misma para encontrar a otros; la amiga espontánea que cree no saber nada sabiéndolo casi todo. Nos lo hemos bebido todo en esta cena para hablar de comunicación.

miércoles, 4 de abril de 2018

Hablo siempre en primera persona

Hace tiempo que hablo solo en primera persona del singular.

 Al contrario de los predicadores, políticos, médicos o consultores estratégicos; el centro de todos mis escritos, recomendaciones profesionales, artículos o reflexiones, soy yo y nadie más que yo. Lo decidí cuando estrené este blog en la web de Medialuna, que se ha convertido en una especie de terapia, de catarata de sinceridad. En la sinceridad, por cierto, no creo. Resulta bastante inútil en el mundo de los negocios y muy inconveniente en las distancias cortas, donde los defectos se agigantan.

No. Desde que he madurado, no suelo decir todas las verdades ni expresar todo lo que siento. Así, callando, me aseguro de no tener que mentir con la excusa de parecer piadosa o amable. La mentira es, precisamente, el tropiezo en el que cae el exceso de franqueza. Desde que soy consciente, observo y elijo las palabras porque no me gusta la mentira. Prefiero la valentía.

En este blog, sin embargo,  no sé por qué, me desahogo, confieso intimidades y derrocho palabras que me salen del alma sin medida. Cuento mis verdades más íntimas, procurando, tan solo, cuidar la intimidad de mis seres cercanos. A veces, tengo tentaciones de hablar en segunda persona; de contar dificultades superadas a fuerza de fe y de sinrazón: adolescencia, separaciones, maternidad, muerte, miedo al fracaso, ansiedad, madurez, sentimiento de abandono, soledad, soledad, más soledad. Y, sin embargo, sigo mi texto adornado en primera persona para evitar que la cascada de sinceridad se convierta en un valle de lamentos.

Soy mi propio lenguaje, lo que me digo y lo que omito

Soy la única que puede escribir estas palabras preciosas aquí: fuerza, capacidad, talento, ideas visionarias, intuición, amor, confianza, amor, más amor. Soy mi lenguaje, mi propia narrativa. ¿qué me estoy contando? ¿qué me omito? Yo genero mis respuestas. Voy repensar mi comunicación, a cuidar las palabras que me lanzo, mis propios pensamientos.

En este blog, he llorado narrándome. Me siento vulnerable, especialmente esta noche de abril. Entiendo mi propia humanidad. Si yo me lloro, también te lloro a ti. Escribo con este único propósito: sentirme bien, conocerme, perdonarme, sonreír ¿A tu edad te haces la pregunta de quién eres? Sí. No me importa haber tardado. Es una respuesta variable, interminable, infinita, divina; depende de la estación del año. Sé que YO soy TÚ y que tú eres también mi espejo. ¿Cómo me estoy narrando a mi misma? De esta única respuesta depende todo ser completo.

Es un poco tarde. Mañana seguiré escribiendo. Empiezo a entenderlo. Tú, cliente, amigo, desconocido, hijo, bloguero, diputado, vecino, autor de Cien años de soledad, autora de Las Reglas del olvido, de Comunicación en cuatro pasos, de Mujer, poder y dinero, de Entre diversidad y fragmentación, de Hombres por la igualdad, eres, también, esta misma primera persona del singular. Estamos conectados. 
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lunes, 2 de abril de 2018

El balance de mi empresa depende de mi miedo

¿Cómo logro el éxito en mi negocio? Desde mi propia pyme, entiendo el éxito así: “facturo lo suficiente como para pagar siempre, seguir contratando siempre, retener el talento siempre, y tener una reputación profesional consistente siempre”. La respuesta clave es “con confianza”, algo que puedo obtener con una comunicación interna y externa efectivas.


Entiendo la comunicación interna como la relación que mantengo conmigo misma; es decir, mi propio discurso íntimo. Lo que me digo  en la intimidad: “Lo estoy haciendo bien, soy un desastre, puedo conseguirlo, visualizo la meta o la derrota, me veo capaz o impotente…”. Dependiendo de las noches o las mañanas, el discurso se balancea y así van las cuentas de la vida, arriba o abajo, dependiendo del ánimo, de ese hilo de confianza que nos lleva.

Entiendo por comunicación externa el diálogo silencioso o ruidoso que entablo con esos otros seres humanos que me rodean y que son espejos de mi misma: empleados, clientes, potenciales clientes, hijos, maridos, ex maridos, hermanas o madre. Todos, sin excepción, se encuentran en mi universo. Todos son yo. Su comunicación es la mía.

Este convencimiento me llevó, en 2014 a desarrollar el método de comunicación Sin vergüenza. Descubrí la perla que influye tan positivamente en la cuenta de resultados: La confianza en mí misma. “Conócete a ti misma, sé tú mejor aliada. Date permiso para ser tú”. Así surgió este método, como una vía para combatir mi propio miedo y ofrecer confianza en mi entorno.

martes, 20 de marzo de 2018

Esa poco frecuente capacidad para decir adiós


Uno o una (un burro o una burra, una cabra o un cabrón, una luciérnaga o un búho, un humano o una humana :)) se distinguen o demuestran su capacidad de comunicación, inteligencia y destreza, en las despedidas. Los adioses son más reveladores que los encuentros.

¿Te ha ocurrido que, justo cuando llega el final de una relación, después de haber pasado un buen rato o, incluso, unos cuantos años de convivencia laboral o personal, las cosas se tuercen por la manera de narrar el adiós? A mi, en Medialuna y en la Editorial LoQueNoExiste, muy a menudo. Y he aprendido a interpretar las palabras, los gestos y las frases hechas.

Esta es mi reflexión sobre cómo comunicar las separaciones, sean laborales o de otra índole, con elegancia y destreza:

  1. Sé original en el mensaje de inicio de conversación. Todas las despedidas se parecen unas a otras por la forma de comenzar ¿Hablamos cinco minutos?, suele preguntarse para iniciar la conversación. Cambia el mensaje. Hazlo tuyo, personal. Hazlo sin vergüenza, con un sencillo: Tengo algo importante que decirte. 
  2.  No derroches tus últimas palabras. Cada palabra será reveladora y quedará grabada en la  memoria. Sé conciso y breve; sobre todo agradecido y amable en el adiós. 
  3.  Házlo rápido. No te alargues en el lugar o en la persona de la que te ausentas. Cada despedida es un puente de oportunidades: cuanto antes lo atrevieses, antes llegarás a tu destino de opciones, alternativas y novedades.
  4.  Irse significa llegar a otro lugar, a menudo emocionante. Irse significa llenar el espacio de nuevas ilusiones y sonrisas. Irse significa dejar atrás el vacío que ya existía antes de esa marcha. 
  5. En las despedidas, sobran las razones por todas las emociones que encierran. Te vas en el mismo momento en el que desean que te vayas. No lo olvides. Desde el instante en el que intuyes que ya no perteneces a ese lugar, has dejado de estar, has sido declarado ausente por alguien en algún momento y lugar. 
  6. Observa la oportunidad de encontrar nuevas personas a las que decir “hola, como estás” y pasa la página en blanco de un nuevo día maravilloso. Sé agradecido en el adiós, siempre que lo pronuncies. 
  7. Cada persona aparece y desaparece en el preciso instante en el que debe hacerlo. Ha enseñado lo que vino a mostrar y terminó su misión. Agradece la presencia y, sin más, da las gracias a la vida por el oportuno adiós que acaba de declarase al universo.

miércoles, 7 de marzo de 2018

La verdad nos hace libres, iguales, poderosas


 Comparto esta crónica de Alicia Ojalvo, escrita anoche, sobre la tertulia celebrada con motivo del Día Internacional de la Mujer, en la sede de LoQueNoExiste. También algunas fotos. Feliz día de la Mujer. Mañana secundo la huelga.

Siete autoras están reunidas en la sede de la editorial LoQueNoExiste. Conversan sobre la situación de la mujer y el sentido de la reivindicación feminista del próximo 8 de marzo. La editorial celebra los cinco años de su colección Talento Femenino, cuyas obras muestran que la coherencia y rotundidad de la voz femenina es imprescindible para nuestra sociedad. Mercedes Pescador, fundadora del sello, afirma que «LoQueNoExiste es un generador de empleo y confianza y difunde valores como el empoderamiento y la responsabilidad».


Comparten risas, deseos e ideas entre sorbo y sorbo de café, llenando de belleza y creatividad la sala de reuniones. La editora, Carolina Orihuela, acompaña a las autoras, que acuden desde distintos puntos de la geografía española. Las amables participantes de la charla son Alicia Kaufmann, Eva Levy, Elvira Muliterno, Isabel Garzo y Marta Araujo, ejemplos de la fuerza de la mujer en los ámbitos empresarial, académico y literario, entre otros, baluartes de cómo una mujer con valor puede subir los escalones del emprendimiento y alcanzar el éxito si confía en sí misma.


Tras efusivos saludos y comentarios bromistas fruto de la confianza entre las asistentes, Pescador ha dado una perspectiva positiva de la crisis, visualizándola como una oportunidad para reinventarse y optar por el autoempleo o la creación de pequeños negocios. Además, el índice de fracaso es menor en las empresas creadas por mujeres, ya que son capaces de enfrentarse a sus miedos de manera más decidida. ¿Cuál es el motivo por el que las mujeres aún necesitan reivindicar la igualdad de oportunidades y derechos? Para responder a estas preguntas, tratan tres puntos clave desde la perspectiva de género: poder, dinero e igualdad.


LA CONFIANZA Y EL EQUILIBRIO COMO VÍAS HACIA EL EMPODERAMIENTO

Existe una confusión entre poder y autoridad. Según Alicia Kaufmann, «habitualmente se asocia el poder a lo masculino, a la falta de valores y a la autoridad. Sin embargo, la autoridad es un concepto distinto, tiene que ver con el crecimiento personal y el reconocimiento del propio poder, que está dentro de cada ser humano. Se demuestra que cuando una mujer pide lo que quiere, lo consigue». Kaufmann, autora de Mujer, dinero y poder, está convencida de que si la mujer se valora, es capaz de lograr sus propósitos. «Se trata de un proceso de maduración, de dejar de actuar como una “niñita” y apostar por las propias necesidades y aspiraciones. Las mujeres debemos aprobarnos, dejar a un lado el miedo a poner límites precisos y buscar dentro de nosotras para encontrar el tesoro que nos hace especiales y únicas, irrepetibles».


Los problemas de comunicación entre hombres y mujeres también tienen como base esta falta de seguridad femenina. Eva Levy hace referencia a «cómo las mujeres creemos que dejamos claro lo que decimos, pero los hombres no se enteran o simulan que no lo hacen. Sin embargo, cuando la mujer se autoafirma, no necesita la comprensión del hombre ni de ninguna institución. En muchas ocasiones, las mujeres permiten que otros hablen por ellas en su conjunto. Hace falta que las mujeres se unan con una sola voz potente y
equilibrada para dialogar de manera coherente con lo masculino». Entre todas proponen la creación de un manifiesto que encierre los problemas prioritarios del colectivo femenino que se quieren resolver, que contenga ideas claras y contundentes y que éstas sean transmitidas por un portavoz. Elvira Muliterno recalca que «las mujeres debemos dar este paso hacia el poder tomadas de la mano, ya que lo que reivindicamos es nuestra manera de hacer. Tenemos una responsabilidad: llevar lo femenino a la sociedad». Muliterno recuerda que el término empoderamiento, que apareció por
primera vez en su obra Mujer empoderada (también publicada por LoQueNoExiste), hace referencia a una mujer que trabaja sin personalismo y mantiene una actitud constante de autocrítica y responsabilidad.

A pesar de este llamamiento a la unión del colectivo femenino, salen a relucir durante la conversación las inevitables diferencias generacionales entre las mujeres en su primer tiempo, las de mediana edad y las que llegan a su segunda etapa, en la que, tras la pérdida de protagonismo de los hijos, tienen una oportunidad de volver a decidir por sí mismas. Marta Araujo apunta que la generación más joven, a la que pertenece, no ha sido concienciada de que la libertad que da el poder, además de aportar beneficios, conlleva asimismo numerosos riesgos, por lo que es necesario aprender a obtener el mayor beneficio con las menores pérdidas posibles. Isabel Garzo ha recalcado las excelentes cualidades de la mujer para ostentar el poder, como la sensibilidad y la capacidad de apaciguar, y considera que la ficción es muy útil para comprender la evolución de la situación del género femenino a lo largo de la historia. Los libros y las películas nos muestran a mujeres que ostentan el discurso socialmente aceptable en defensa de la igualdad de puertas para fuera, mientras que en la intimidad mantienen el rol de sumisión. Así pues, se concluye que el principal motor del cambio hacia la igualdad ha de partir del sentimiento íntimo de esta necesidad y su expresión en todos los ámbitos de la vida.

VALENTÍA Y ECONOMÍA, O CÓMO AVANZAR SIN LA NECESIDAD DE UN PROTECTOR

«La libertad tiene que ver con los sentimientos y el dinero». En palabras de Kaufmann, «nos ponemos precio en función del nivel de nuestra autoestima. Vemos muchos casos de mujeres que buscan a un hombre que las rescate, delegando en él la parte financiera de la pareja». Levy opina que la mujer debe superar el miedo al dinero y, por tanto, al poder. «Los hombres tienen más facilidad para usar el dinero con confianza porque están más acostumbrados a ello». Mientras que la actitud del hombre se asocia tradicionalmente a la abundancia, la mujer se ha ocupado del ahorro y administración del dinero, pero se trata más bien de una cuestión de apariencias para demostrar que el hombre es poderoso.

Pescador sugiere la idea del eminente psiquiatra Francisco Alonso-Fernández, autor del sello, según la cual la píldora anticonceptiva ha fomentado la emancipación de la mujer. Añade que «uno de los mayores miedos de las mujeres es el de no gustar. El hombre teme a las mujeres que no tienen miedo, y este sentimiento de impotencia ante la valentía femenina es el que provoca la violencia machista». Pescador decidió crear Medialuna, su compañía de comunicación, en el año 2000, precisamente “para no tener jefe, para ser libre, para ser yo misma en mi mejor versión, para ejercer el poder con responsabilidad, para crecer y generar riqueza”.

MODOS DE DEFENDER LA IGUALDAD Y CONSEGUIR UNA REIVINDICACIÓN EFECTIVA

Levy afirma que «si las mujeres se paran, se parará el mundo. Se trata de un punto de inflexión, pero existe el problema de que el movimiento se politice ya que no hemos tenido figuras relevantes encabezándolo». Las siete participantes proponen la realización de un listado de aquellas empresas que apoyan a las mujeres para poder tener en cuenta este aspecto de su política y elegir una compañía u otra a la hora de solicitar un bien o un servicio. Están de acuerdo en que la reivindicación femenina del 8 de marzo es una campaña de comunicación de éxito, un símbolo de unidad de las mujeres para retomar su autoridad, una muestra del vacío que dejarían si desapareciesen, de que su valor en la sociedad es independiente de su género.

lunes, 5 de marzo de 2018

Un café para hablar de lo que nos dé la gana

Mañana me tomaré un café con Alicia Kaufmann (Mujer, Poder y Dinero), Isabel Garzo (Las reglas del olvido), Eva Levy (Entre diversidad y fragmentación), Elvira Muliterno (Mujer, libera tu poder) y la joven Marta Araujo, coautora de Empresarias, una manera de estar en el mundo, editada en favor de ASEME. ¡Qué suerte tengo!

Estaremos de tertulia en nuestra para celebrar un lustro de Talento femenino, colección destacada de este sello. Hablaremos de dinero, diversidad, poder, emprendimiento e igualdad. Hablaremos, como siempre, de lo que nos dé la gana.

La editorial del empoderamiento

Me alegra ser la editorial del empoderamiento, palabra impresa por primera vez en nuestra colección Talento femenino en 2012. Al principio, nadie quería oír hablar de este término. Conseguimos introducirlo en el diccionario español.

Tengo tantos buenos recuerdos que no sabría por cuál empezar a narrar mi historia editorial. ¡Cómo olvidar a la autora del mejor método para pronunciar inglés, You Can Do It!, Helena Kurçab o a una Nuria Coronado manejando una mesa redonda en la sede de la Comisión europea en España con Hombres por la igualdad.

Me nutro del talento, me enamoro de la sabiduría y me embarco en proyectos que impulsan el empleo y el emprendimiento, como Empresarias, una manera de estar en el mundo. En esta obra, mujeres empresarias como Eva Serrano, Silvia Leal, María Eugenia Girón, María Jesús Pérez, Laura Lozano, Margarita Jeréz, Grisell Garrido, Carmen Cantero, Carlota Lorenzana, y tantas otras valerosas empresarias, comparten conocimientos sobre cómo montar un negocio.

Fundé este sello en 2007.Edito cada obra como si fuera una joya, única, inolvidable. Tengo claro que la comunicación y la visibilidad del talento son ingredientes imprescindibles para el crecimiento en cualquier ámbito. Me gusta lo que hago. Quiero seguir haciéndolo, cada vez mejor. Gracias, mujeres con alma por tanto amor. Gracias, autoras de relatos extraordinarios. Sígueme  @MPescador
Mañana te cuento cómo nos ha ido.

viernes, 2 de marzo de 2018

Nunca seré tu amante

Tal vez, como a mí, te han lanzado este mensaje, en forma de despedida, una noche inesperada de confesiones e intimidad


- "Este es nuestro secreto, ¿verdad?”

Tal vez, como yo, te has quedado sin respuesta, fingiendo no haber oído la pregunta; en actitud de consuelo:

- No temas, no te delataré. Nunca seré tu amante.

Sé que me estás leyendo. Me sigues en silencio. He guardado a fuego tu mensaje de cautiverio, de temor sentimental, de miedo a la desnudez de un exceso.

-Este es nuestro secreto ¿verdad?, insistes en preguntar.

Tu pregunta me conmueve. Te siento en cada letra con el dolor de una verdad incierta; temeroso de Dios o de la madre, o de la esposa.

Te siento cautivo de un amor escondido, sin rutina ni desmanes; sin deseos ya cumplidos; te noto inquieto por querer tenerlo todo o, quién sabe, por perderlo.

- No temas. Guardaré tu secreto. Nunca seré tu amante. Ni me mereces, ni te merezco.

Te quiero libre de amores o de secretos inciertos; te quiero sin cautiverio. Me alejo, me alejo, me protejo.

Sé que los amantes cautivos traen la perversidad; que el amor no se parece en nada a un secreto; que para amar, no hay que callar.

Sé que mi amor verdadero será todo sincero, que gritará al viento, la frase de aquel maestro:

-“Desde que te conozco no te pareces a nadie”, ni siquiera al viento.

Tus cinco palabras pusieron punto y final a una noche de invierno. Guardaré tu osadía detrás de las cortinas del desencanto.

Fue una noche distinta. Has de saber, sin embargo, que tu secreto no es nuestro; ni siquiera es mío sino solo tuyo. Mi secreto duerme en otro lugar, es cristalino.

Soy tan libre como el mar cantábrico. No te pertenezco, ni quiero tu cautiverio. Amo la libertad, me crezco en la confianza. Lee el lema de mi propia empresa (en la foto).

Duerme tranquilo, amigo, adiós le he dicho a lo nuestro, que nunca empezó ni fue más que una noche de invierno.

Sabes que solo escribo de sentimientos; que pongo palabras a los momentos; que necesito escribir  para entenderlos. A menudo, también, escribo para curarme las heridas, para seguir viviendo. Ahora me entiendo, te entiendo; lo siento.

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miércoles, 21 de febrero de 2018

Por qué mi empresa es femenina

Al principio, en el invierno anterior al 2000, cuando decidí su nombre, no sabía si sería niño o niña. Recuerdo con total nitidez la mañana en la que la inscribí en el registro mercantil de Madrid: ¡Medialuna estaba libre, era un nombre único, original, propio!

Sentí una ilusión enorme. No sabía si podría pagar el alquiler de la pequeña oficina de apenas treinta metros en la calle Sor Ángela de la Cruz, ni contaba con cliente alguno a quien enviar la primera factura y, sin embargo, me invadía la ilusión ¡Parecía tenerlo todo!

Nunca imaginé su género. Hoy, sin embargo, soy consciente de que esta es una empresa en la que trabajan hombres y mujeres que, como yo, se esfuerzan por ocupar un lugar digno en el ámbito de la comunicación y que, sin embargo, no siempre han sido conscientes de su poder para lograrlo.

Si lo das todo te quedas sin nada

Me explico: Medialuna es mi propio termómetro. Mido la temperatura en sus altos y en sus bajos y recorro mi propia vida empresarial. Estos 18 años han dado para mucho. La niña nace con ilusión, luminosa, sonriente, coqueteando con el sol, con mucho amor. Se entrega al máximo, lo da todo. Reparte tiempo, talento, energía; y se ocupa muy poco de sí misma. Cuando la familia crece, esa entrega puede tener tintes destructivos.

La mujer, a pesar de sus grandes méritos, se da poca importancia. Nada de autobombo y, en ocasiones, nula consideración. Llega incluso a descuidar sus propios seguidores en beneficio de los ajenos, que siempre son más importantes ¡Cómo no!. Es, sin embargo, una Medialuna que ha ideado, desarrollado y ejecutado campañas impactantes, universales, transformando mentalidades, favoreciendo colectivos especiales en el sector de la Salud, de la política, la ciencia, la alimentación, el comercio. Casi nadie lo sabe porque ella misma no lo cuenta. No tiene tiempo para sí misma, como ocurre con las “buenas” mujeres que confunden los términos.

Medialuna ha madurado. Sigue siendo tan femenina como al principio. También es feminista. Muy feminista. Irreversiblemente feminista. Está en un proceso de empoderamiento sin marcha atrás. Es ya esa mujer que prepara el mejor filete para su hijo y no se conforma solo con comerse las sobras de la salsa mojada con pan. Quiere el chuletón y bien acompañada.

Esa madre Medialuna que a fuerza de darlo todo se acaba perdiendo ella misma, ya no me gusta. Me he despedido. Por idiota. Algunos lo llaman buena madre. Yo, si es así, prefiero ser mala. (Me encanta la idea de www.malasmadres.com., vuelvo al argumento).

Hemos empezado a ser más femeninos, más feministas, más conscientes y estamos engordando la luna. Os lo adelanto: planificamos para 2020 una gran noticia. Dejaremos de ser Medialuna para convertirnos en lunallena. Me he dado cuenta de que todos quieren vernos  grandes, luminosas. Francamente, me gusta más la llena que la media.

Así es el empoderamiento: Lo que nosotros mismos hemos creado: esa capacidad para reconocer la propia vida. Fuimos, en 2012, los primeros en España en imprimir esta palabra que acabó entrando en el diccionario de la Real Academia de la Lengua. Empoderamiento. Lo hicimos con nuestra autora Elvira Muliterno en Mujer empoderada, editado por nuestro sello y promovido por Medialuna. Tenemos una colección llamada Talento femenino para que no se nos olvide quiénes somos. A veces, necesito recordarlo.

Somos nuestros espejos

Nuestro lado masculino, ese que fundé en 2017, llamado LoQueNoExiste, también está en su proceso. ¡Qué casualidad! Han pasado 18 años de Medialuna y 10 desde la fundación de esta editorial y lo tenemos claro: Avanzamos compenetrados. Hemos logrado la pareja perfecta. Primero fue ella, Medialuna, y de su costilla creativa salió este sello editorial: LoQueNoExiste. Seguimos creando, nos estamos, dignificando, encontrando cada día. Sé que tú, que me estás leyendo, quieres que crezcamos juntos. Prometo que vamos a hacerlo de una puñetera vez: Seremos lunallena y LoQueSíExiste (guárdame el secreto hasta 2020).

Somos grandes solo cuando somos capaces de ver nuestra propia grandeza. Veo la grandeza en ti, cuando he sido consciente de la mía. Somos nuestros propios espejos.

Dejo dos fotos que me recuerdan lo mucho que hemos cambiado: la primera tiene ya diez años y retrata una cena en la que recogíamos el premio a la mejor campaña en relaciones con la comunidad, ¡Sordo y qué! La segunda, estoy observando desde la esquina a dos grandes: nuestro autor fallecido Stanley Bendelac y Ana María LLopis, durante la presentación del libro Lo importante no es cómo te caes sino cómo te levantas.

 Gracias por tu opinión, amigo y amiga de la compenetrada pareja Medialuna- LoQueNoExiste. Ayúdame a no tener miedo. Tengo la puerta abierta, la mesa puesta, dispuesta a compartir, a dejar que entres tú porque sé que sabes mirar la luna y las estrellas y dar gracias a la vida. 

miércoles, 14 de febrero de 2018

Tanta intimidad

¡Cómo he disfrutado vuestros mensajes! Me han levantado los ánimos y hasta los colores. Este catorce de febrero ha sido enamoradizo, lleno de claveles rojos.

Voy a seguir desnudando mis sentimientos en este espacio. Sé que a muchos (este blog tiene 100.000 páginas vistas, lo que me sorprende soberanamente con la cantidad de buenos libros que nos quedan por leer) les inquieta mi sinceridad. Algunos, identifican este blog  o los mensajes que lanzo de madrugada en las redes sociales, como un asunto privado. En ocasiones, los community manager de mi propia agencia evitan airearlo en exceso en las cuentas corporativas.

- "Es tu cuenta personal", suelen decirme.

Afortunadamente, me queda muy poco para que entiendan que no; que las fotos con mis niños en la playa (ya no tan niños, pero dejadme ser coqueta) o ese viaje a París programado con Luz forman parte de mi vida empresarial. Esos sueños, esas madrugadas pensando, y esas reflexiones sobre el ser y la nada son, en esencia, mi empresa; lo que me ha sumado y me ha restado oportunidades.
Sabes, como yo, que soy la misma persona en todas partes. No me desdoblo ni me deslumbran las corporaciones. Por muy grande o pequeña que sea una empresa; por muy sofisticada que parezca su razón social, dime cómo son sus personas y te haré la descripción de su balance. Cada cuenta de resultados es, en esencia, la cuenta de las personalidades. Por eso intento cuidar la mía de la única manera que sé: escribiéndome, buscando mi propia autenticidad a través de la palabra.

Y voy a seguir así: Ni me desdoblo, ni tengo otra intimidad que la que muestro en mi día a día cuando hablo con un autor de LoQueNoExiste, o planteo una estrategia de comunicación a un cliente o te escribo a ti, lector, amigo, anónimo ser humano conectado conmigo. Aunque, también yo, como tú, puedo ser un poco Dr. Jekyll y un poco Mr. Hyde, mi decisión de escribir, de contar y de comparti,  me hace esforzarme por crear la mejor versión de mi en todas partes.

Desconfío del exceso de introversión, de aquel que no mira a los ojos, de aquel de quien no sé nada y siempre quiere saberlo todo de mi.

 Así que, sin más, esta noche, me siento enamorada: de tí, de mi, de la humanidad. Gracias por tanta flor. Cuéntame, escribe en mi diario. Quiero llenarlo de amigos, de empresarios, de desempleados, de creativos, de aventureras que buscan amores de Ojos negros en Siberia. Quiero llenarlo de vida y de intimidad. ¿Lo entiendes?

Esa edad en la que no eres joven ni tampoco vieja

Se me ha pasado la apatía. Esta noche quiero escribirte.Necesito tu respuesta; que me digas qué te parece, si tiene lógica lo que siento o son imaginaciones sin fundamento.

Verás, a menudo, me pregunto si seré capaz de mantenerme más o menos aceptable, agradable, con la misma fortaleza de siempre Tengo una amiga demasiado sincera que me incluye sin piedad en sus propios fatalismos. Ayer, sin ir más lejos, va y me suelta:

- "Tía, que ya somos muy mayores, a esta edad no te comes ni un roscón de reyes (por aquello de los kilos)"

Y otra, más fina, incluso catedrática, que me ha lanzado esta otra, igual o más demoledora, que suele usarse a modo de consolación y que te deja de canto:

- "Todavía eres joven"

Y me he quedado pensativa con estas tres palabras en forma de estaca, acribillándome la espina dorsal, sin decir ni mu. La primera fresca verbal he sido capaz de rebatirla así de fácil. Para eso tengo confianza:

- Mira, vieja serás tú. Yo me siento mejor que nunca. Liberada, feliz, libre, independiente. Soy más yo que el día mismo que nací. Me pertenezco.

lunes, 29 de enero de 2018

Cuidado con las palabras

Con Luz firmando mi libro, Comunicación en cuatro pasos
Sigo escribiendo para que ni siquiera tú me leas. Es un impulso espontáneo. Sin medida de palabras ni de tiempo. Escribo en horas imprevistas, en esas en las que se me rompe el alma y necesito recomponerme. Así lo hice cuando mi padre ‎caminaba hacia su muerte. Aquella noche de invierno, tenía un lápiz y una servilleta de papel en el bolso, y las frases me salían sin pensarlas, al son de su respiración definitiva. "Naciste el 8 de junio de 1936 en un barrio pobre". Fue, aquel escribir, un dictado desde el alma.

No sé cómo pude describirte con tanta precisión en esa carta, que sigue intacta en mi memoria como una lápida esculpida de palabras.

- “Nunca olvidaré tu último verano”.

Han pasado más de diecisiete años y podría leer las mismas líneas sin mirarlas. Escribir, digo yo, es mi propia terapia. Mientras lo hago, la jauría de ideas y de pensamientos en la que a veces me siento atrapada se me silencia. Mientras escribo, habla mi alma, el mundo calla.

Me consuela pensar que algún día seré solo palabras, que me convertiré en una sucesión de frases y de escritos que caerán en la noche cálida sobre alguna almohada en forma de caricia. Deseo cuidar enormemente mis palabras. Decir las justas. Callar las máximas. Dejar que otras entren en mi cama.

Estoy en una encrucijada. A veces, se me enganchan solo palabras dolorosas que me magullan de nuevo y peleo y peleo para alejarlas. No siempre lo consigo. A menudo, me lastiman las palabras, sobre todo las no pronunciadas; esas que esperas la vida entera; esas que deseas hasta la madrugada. Algunas palabras malas, se me han quedado engatilladas, encerradas en el desván oscuro de un dolor incomprendido.

Estoy dando un tiempo a mis palabras, creándome un espacio de silencio, un tiempo de callada. Me extraña esa manera mía tan nueva de ser. Antes, hasta hace poco tiempo, solo quería palabras y palabras; y hablaba y hablaba buscando alguna calma.

- ¿Antes de qué o de quién?

- Antes de aquella dedicatoria amada, de aquellas palabras falsas.

 Ahora solo quiero mis palabras para que sean precisas, como la carta de despedida que me salió del alma. Quiero palabras recién creadas, nunca antes pronunciadas, quiero que se me enamore el alma.

Seguro que Pablo Neruda‎ escribió Doce poemas de amor y una canción desesperada solo para su amada. Quiero asegurarme de que nadie me roba las palabras, tan mías, tan precisas, tan curativas. No hay mayor dolor que la palabra ausente, las repetidas o duplicadas, esas que no te salen del alma; sin destinatario cierto.
Las palabras dolorosas, las duplicadas, han de quedarse guardas, para no dañar ningún alma. Hoy, prefiero quedarme callada a jugar con las palabras. Hoy, me conozco y sé que prefiero un solo verso.

Ahora lo entiendo, me gusta mi propia terapia, la de las palabras de amor no duplicadas.

martes, 23 de enero de 2018

Momentos de ternura en mitad del bullicio



Me gusta esta foto tan tierna. Estoy con Juergen Foecking y con Charo Casero en Albacete, poco antes de comenzar una presentación financiera. Me parece, la foto, una buena manera de empezar el año, entre abrazos y sonrisas. Me explica (la imagen) que se puede madrugar, viajar, organizar un acto para explicar el Plan de Inversiones para Europa y quedarse con un instante amable en medio del bullicio laboral y de las obligaciones.

Probablemente, en unos meses habré olvidado las decenas de periodistas convocados, los papales sobre las diez prioridades de Europa, las claves sobre cómo conseguir financiación, tan bien explicadas por Charo Casero; o los objetivos de una Europa unida por puentes digitales y valores. Seguramente, apenas recuerde los titulares de las portadas de periódicos que hemos generado desde Medialuna para la Comisión Europea en España. Soy de memoria rápida.

Sin embargo, seguro que mantengo intacta en mi memoria la expresión de este momento. Me gusta recordar los detalles, mirar por detrás de la ventana, observar los pequeños signos de felicidad. En eso consiste vivir, en compartir con otros; especialmente si son tan bellos como los que véis. Feliz semana en mitad de enero. Parece que la cuesta empieza a ser menor. Me animo.

miércoles, 10 de enero de 2018

"Preferiría no hacerlo"


No sé por qué te escribo. En verdad, lo hago dispuesta a no ser leída, sin ánimo de cautivar o de aburrirte; enfrascada en esta tarde de invierno;agotada de tanta línea; cansada de los gritos que resuenan desde Líbano con voz de niño. Te escribo mientras espero que los independentistas catalanes acaben sacándose los ojos sin secarse una sola lágrima; entre los textos sobre la Unión Europea que parecen cánticos de amor.

Esta tarde de enero, no me importa casi nada. Solo puedo divagar, tirar de las palabras espontáneamente a ver las que me salen sin esfuerzo. Y me vienen de inmediato las más famosas del cuento de Herman Melvine, Bartleby el escribiente: "Preferiría no hacerlo". Cualquier día lanzo este genial escrito con reflexiones de empresa bajo el sello LoQueNoExiste.

Sé que la historia de mi empresa se repite en todas: Cada balance depende de la capacidad para gestionar o transformar estas tres únicas palabras, "preferiría no hacerlo" y seguir caminando como si nada, con la cabeza erguida y la frente alta.

Este es un invierno diferente, de decisiones maduras: He dejado de pedir con insistencia; no pretendo convencer a nadie, ni perderé  neuronas en proponer a otros que hagan lo que no pueden. Ya no pido a nadie que me siga, ni siento atadura alguna. Esta tarde de invierno sé que ya no quiero que se me desgaste el tiempo.

Este 2018 voy a dejar la puerta y el corazón abiertos para que entre y salga el que quiera, sin insistencias ni argumentos. Este invierno acabado en ocho, solo voy a proponer mi primavera a quien la espera.

Este miércoles frío con viento, no sé por qué te escribo, sabiendo que soy yo misma. Será mi manera de darte la bienvenida, 2018, de advertirte que no espero ni busco nada, salvo a mi misma.

El resto de propósitos los dejo para otra tarde.