miércoles, 12 de abril de 2017

Por qué nos separamos de España o del marido

Estamos en crisis en aquel momento en el que lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer. ‎Así reflexionaba el filósofo marxista italiano Antonio Gramsci, autor de Cuadernos de la Cárcel. Crisis es un periodo de transición hacia lo desconocido. En el ámbito político o colectivo ocurre cuando el sistema antiguo y dominante no acaba de solucionar los problemas de la sociedad, o las fuerzas hegemónicas no responden a las necesidades o inquietudes de la gente: empleo, bienestar, salud, economía. La insatisfacción permanente es o puede acabar siendo un polvorín.

Esta valoración del sabio Gramsci puede aplicarse al momento actual de nuestra política española o a la situación mundial bañada de primaveras árabes, amenazas terroristas y populismos en los que el ser humano se convierte en víctima. El concepto es útil para entender lo que ocurre a menudo en nuestra vida privada: entramos en crisis ante una muerte, una separación, un cambio de trabajo o un despido. Padecemos angustia, tensión, dolor ante las despedidas. La pérdida o la insatisfacción que nos produce “lo viejo” engendran en nosotros rabia sentimiento de desarraigo, agresividad cuando no conseguimos salir del atolladero.

El sentimiento de abandono, la actitud defensiva