miércoles, 25 de enero de 2017

Mi discurso de presentación: Gracias

 Comparto mi discurso de presentación de Comunicación en cuatro pasos (LoQueNoExiste) en El Corte Inglés de Callao. Noche llena de amistad y emociones compartidas:

Con Rocío Amores y María Oña
Gracias, María Oña, Rocío Amores, amigas ex colegialas veinteañeras de universidad, clientes, equipo Medialuna, Carolina Orihuela, editora de LoQueNoExiste y de este libro; gracias, autores, familia, gracias cuidadoras de mis hijos, gracias al Corte Inglés por invitarnos en esta Sala de Ámbito Cultural. No sé si meterme debajo de la mesa, si salir corriendo, o si creerme ese retrato tan luminoso que acabáis de hacerme. Me quedo sin palabras....

Sí. Somos palabras, las que decimos y las que no decimos. Lo que callamos y cómo decimos lo que decimos. Somos la ausencia y la presencia.“En el principio fue la palabra…”, así que no puedo defraudaros. Tengo que hablar de mí y de mi libro. Comunicación en cuatro pasos empezó con una pregunta que aún me sigo haciendo: ¿Te has dado permiso?

Sí, permiso; permiso para ser, para vencer el miedo a equivocarme; permiso para creer que es posible. De esto, de cómo vencer el miedo, escribo en la primera parte del libro.

¿A qué tenemos miedo? “Es nuestra luz, no nuestra oscuridad lo que nos asusta”. Me pregunto ¿quién soy yo para sentarme aquí y soltaros este rollo a las siete de la tarde? En realidad, ¿quién soy yo para no hacerlo? Somos poderosos sin medida. Hemos nacido para brillar.




Me gusta este primer paso del libro: Construye tu discurso, tu yo más auténtico. ¿Quién eres? ¿Quién soy? Una manera de expresarme en el mundo; soy lo que pienso, mi tono de voz, mi manera de andar, mi forma de vestir, de estar en el mundo, mis propios valores.

En los últimos días, he ido preguntando a mis cercanos qué podría deciros esta tarde; cogiendo ideas de aquí y de allá para escribir este discurso. Alguno, me aconsejó sabiamente:

- Tengo un libro con los mejores discursos de la historia, el de Thomas Jefferson, Lincoln…

Gracias. Me gustaría que mi discurso fuera como el de Jefferson, comenté espontáneamente. Escuché entonces una carcajada sonora. ¿Acaso crees que no puedo?, respondí

Otros, me iban aconsejando en aspectos más estéticos:
- Ponte sería, que la gente no va allí a que le hagas reír, sino a escuchar el contenido de un libro.

Consulté, también, a algunos miembros del equipo Medialuna:

- Céntrate en el miedo, en tu parte personal, en por qué y cómo entraste en comunicación.

- Cuenta herramientas para comunicar mejor en el ámbito personal y en la empresa…

Pregunté a mi hija Luz, de seis años, mientras paseaba con ella por la calle:

- Diles: “Gracias, estáis todos muy guapos. Este es un libro muy famoso..., el más famoso del mundo”.

Los niños siempre lo intuyen todo. ¡Hay que tener siempre en cuenta a la audiencia: adaptando el mensaje, agradeciendo su presencia y hablando para ella y de ella. Ha sido un contraste de pareceres interesante, así que, estas palabras, en el fondo, son también vuestras.

Firmando libro a Enrique González, socio de LLorente&Cuenca
De la reflexión sobre si uno es o no es capaz, sobre si nos damos permiso o sentimos miedo, surge la idea de Sin vergüenza. Habla en público y Sin vergüenza comunicación para vender, unos talleres prácticos de comunicación que pusimos en marcha en Medialuna para trabajar sobre quiénes somos y cómo nos comunicamos con nuestro yo. Es el primer paso de todo el proceso: Sin una buena comunicación con uno mismo es imposible comunicarse con los demás.

En estos años de entrenamiento con personas de todas las profesiones, he constatado lo mucho que nos cuesta creernos capaces. Yo misma estoy en la tarea de conseguirlo. Nuestra historia, la de muchos, es la continua batalla por vencer nuestro propio miedo a ser.

Otras respuestas al gran dilema de quién soy, conócete a ti mismo son: ¿Qué hago?, ¿A quién sirvo?, ¿Cuál es mi poder? Hoy, sé que me inventé Medialuna para buscarme a mí misma, para demostrarme que podía ser capaz de crear una empresa independiente, creativa, luminosa, que pusiera en marcha proyectos y campañas memorables. Uno es, también, aquello que hace, lo que aporta a los demás. Vosotros también tenéis un poder para hacer. Todos y cada uno.

El segundo y el tercer paso: Conoce tu entorno, los medios de comunicación, las redes sociales; y Ejecuta, son los dos pasos o capítulos más técnicos del libro. Precisamente, por este conocimiento de los medios y del entorno, y por nuestra capacidad organizativa, nos han contratado empresas e instituciones de todos los sectores en los 16 años de empresa.

Hemos perdido la intimidad
Hoy, más que nunca, la información está al alcance de todos, por eso necesitamos gestionar la comunicación de forma más eficiente. Estamos más expuestos que nunca, sin intimidad. Debemos armarnos para liderar nuestra propia identidad, que es también nuestra propia comunicación, tanto en el ámbito particular (nuestra propia marca), como colectivo (nuestra propia empresa):

¿Qué decimos de nuestra empresa, cómo lanzamos nuestro proyecto? ¿Cómo construimos un Plan de comunicación? Hemos gestionado crisis de comunicación, organizado eventos, preparado estrategias y campañas. Numerosas campañas; pero, en realidad, de lo que me siento más orgullosa no es ni del número de campañas, ni del número de personas a las que he contratado durante estos años, sino de la relación profunda que he establecido con mi equipo. Y, especialmente, del empoderamiento que he podido propiciar en ellos, de lo que han crecido a mi lado y yo al suyo.

Lo del conocimiento, tampoco es todo es mérito propio. Tuve la suerte, en mis primeros años de juventud, de ejercer el Periodismo en el diario ALERTA de Santander y de aprender años después a hacer Relaciones Públicas con los americanos. Con los americanos descubrí dos conceptos claves: Los objetivos y las estrategias.

Objetivos y estrategias
Sin objetivo claro, la solución se complica. Y viceversa. Objetivos y estrategias están presentes en toda campaña de comunicación. Conviene distinguirlos; para no confundir el perejil con el besugo.
Por último, el cuarto paso: La responsabilidad social corporativa está inmersa en Medialuna desde el principio. Hacemos campañas con fines sociales:

Aspiramos a hacer las cosas correctamente, sí. Pero sobre todo, con un sentido social, aplicando nuestro conocimiento a fines humanitarios. Sin amor nada construyo, sin amor nada soy. Este, el del amor, es el capítulo siempre pendiente de extensión en toda condición humana. Las empresas que no aman acaban fracasando. Amar es o debe ser el primer acto de responsabilidad en cualquier negocio.

Precisamente, fundé la editorial LoQueNoExiste en 2007 con el objetivo de editar un libro en el que los sordos pudieran explicarnos, por primera vez, la comunicación. Con el apoyo de la Fundación ALARES y de mi amigo Javier Benavente, pusimos en marcha en España la mayor campaña de comunicación del país sobre el lenguaje de los signos. Dimos voz a los sordos.

Medialuna y la editorial forman, desde entonces, una pareja perfecta en proyectos de Responsabilidad social. Cada cual con su identidad pero con objetivos compartidos. La editorial lanza libros y Medialuna los promociona y los da visibilidad, hace el marketing de los autores y sus obras.

En el paso 4 podéis encontrar narradas algunas de las campañas de comunicación más notorias: La de ¡Sordo y qué!, la de Hiperactivos, celíacos famosos, enfermedades raras, Vidas tics; son campañas en torno a obras colectivas ideadas por nosotros mismos para abrir debate social en ámbitos desconocidos. Cada vez que hemos puesto en marcha una obra editorial de este tipo, hemos contado con extraordinarios autores, y hemos demostrado la fuerza de la comunicación y el marketing de Medialuna.

Nos hemos propuesto seguir haciendo RSC, seguir difundiendo campañas positivas, que hacen mejores personas.

No está en mi agenda cerrar la empresa, así que pretendo seguir ayudando a que la comunicación de las acciones éticas se conozcan más y mejor. A no escondernos. A mostrar nuestro valor. Por eso, hace dos años, pusimos en marcha el observatorio OCARE, con la Universidad CEU San Pablo.

En OCARE lo que hacemos es premiar las campañas de RSC, es decir cómo comunican las empresas sus acciones responsables. No premiamos a los buenos, sino a los que difunden, airean y comunican a los supuestos buenos.

Una confesión: Siempre que ponemos en marcha una causa noble, encuentro seguidores. En OCARE no estamos solos los de Medialuna. Tenemos al mejor aliado, la Universidad CEU San Pablo. Me siento agradecida, profundamente en deuda con la vida. Soy una parte de cada uno de los que estáis aquí.



En realidad, en esa búsqueda de mi misma os he encontrado a cada uno de vosotros. No sois casualidad, sino destino. Y yo también lo soy en vuestra vida: En mayor o menor medida, aunque haya sido un encuentro fugaz, estoy aquí por y para algo relacionado con el afecto que nos une.

Somos pura comunicación
¿Y qué tiene esto que ver con la comunicación? Todo. Somos, en esencia, comunicación. Casi todos nuestros problemas y alegrías tienen que ver con la forma en la que nos comunicamos o callamos, tanto en el trabajo como en casa.

Me pregunto si invertimos lo suficiente en nuestra propia comunicación. Las empresas, ¿siguen pensando que el buen grano se vende en casa?.

Deberíamos invertir más en esta tarea esencial. También, deberían hacerlo más las empresas, que no son más que un conjunto de personas simplificadas bajo una marca común, como una especie de toldo bajo la lluvia de estrellas.

El último euro de una empresa, incluso en el caso de que tuviera que cerrar, debería ser para comunicación. Acabo. Espero que, aunque este no haya sido el discurso de Jefferson, al menos os haya podido convencer un poco de que sois poderosos sin medida, de que habéis nacido para brillar, y sobre todo, para amar.

No dudes de tu capacidad, ni de tu poder. No escondas tu luz. No te desmerezcas. Eres poderoso sin medida. Gracias por acompañarme.





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