miércoles, 29 de abril de 2015

Cuatro errores catastróficos de un evento



  1. Público inadecuado. Necesitas crear una lista de invitados con mucha precisión. No cometas el error en enviar un email impersonal, sin afectividad, o de difundir tu invitación a las personas equivocadas. Hay que huir de las bases de datos masivas. Son completamente ineficaces.

  1. Espacio inoportuno. Encuentra el lugar adecuado al tipo de acto que deseas. El ambiente en el que concentras a tus invitados genera una atmósfera determinada. El espacio puede transmitir organización, autoridad, respeto, distancia, cercanía o todo lo contrario. ¿Alguna vez viste una maravillosa película sentado en un cine con olor a humanidad y palomitas en los asientos?

  1. Tiempo sin control. Imagina esos ponentes que no acaban nunca sus discursos emperrados en la importancia de sus palabras; a los que siguen otros también dispuestos a no dejar una sola frase en el aire. Imagina a los invitados esperando una hora a la autoridad que inaugura el evento o llegando todos tarde...

  1. Falta de motivo. Los eventos deben celebrarse cuando sobren las razones. En épocas de bonanza económica, asistimos a una proliferación de actos con bollos, chocolatería y animación acústica, para presentar un nuevo membrete, el cambio en el diseño de un producto o, simplemente, celebrar que estamos vivos. Aunque prefiero la fiesta, no cabe duda que la clave de un buen evento es que éste tenga todo el sentido.

Dejo aquí un vídeo en el que explico uno de los últimos eventos celebrados por Medialuna en la Asociación de la Prensa de Madrid. Gracias por compartirlo y no dudes en llamarme, sin compromiso alguno, en caso de que estés pensando en organizar algún evento. Me encantará hablar contigo de estos cuatro aspectos.

1 comentario:

  1. 5º Error catastrófico
    Grabar un vídeo donde molesta la música. Cuando hay palabra (volumen 95%), 5% de música.

    6º Error catastrófico
    Este comentario no será publicado. Es muy extraño, que en todas las notas haya 0 comentarios, en un blog ¡de comunicación! ¿No lo lee nadie? o ¿no se publican los comentarios?
    Paradoja.

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