miércoles, 25 de marzo de 2015

El poder de las palabras



Aprendí a montar en bicicleta pronunciando tres palabras: YO SÍ PUEDO. Más de veinte veces las repetí, hasta que logré rodar sin miedo. Entonces tenía cuatro años, aquella frase de mi madre me parecía mágica, y en casa sucedían cosas misteriosas.

Mi madre solía decir que, usando adecuadamente el poder de estas palabras, todo resulta más sencillo; incluso montar en camello o conducir en el desierto de Arabia Saudí.

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