viernes, 16 de mayo de 2014

Tu cuerpo dice lo mismo que tú

Debate conmigo sobre comunicación y emociones viendo la película El Discurso del Rey

Acompáñame el 28 de mayo a las siete de la tarde, en el centro Internacional de Formación Financiera de Madrid. Pasa un rato conmigo debatiendo sobre la película El Discurso del Rey, dirigida por Tom Hooper. Fue muy premiada en 2010. El debate lo celebramos poco después de mi viaje de comunicación a Las Vegas. Tendremos oportunidad de compartir ideas, de vernos. Alicia Kaufmann, anfitriona y promotora del acto, estará conmigo.

Veremos juntos las escenas clave


Expondré la película en un resumen de escenas de 15 minutos. Será excusa inicial para charlar sobre cómo construir un buen discurso o cuáles son las claves de la comunicación. A estas alturas de Medialuna sigo pensando como al principio. Después de veinticinco años intensos de ensayos en esta batalla de la comunicación y los discursos con cientos de directivos, he confirmado lo que ya sabía desde siempre: “mi cuerpo dice lo mismo que yo”. Y añado: ¡Qué difícil descubrir mi propio yo. Toda una vida resulta insuficiente !


Descubre tus propios miedos

A través de nuestra expresión corporal, de lo que no decimos, de cómo decimos lo que sí logramos expresar, podemos descubrirnos, saber quiénes somos; entender el origen de nuestras habilidades y de nuestros defectos. Sobre todo, podemos entender nuestros propios miedos. El 38% de la comunicación tiene que ver con el paralenguaje; es decir, con el volumen de nuestra voz, el tono, la respiración, nuestras pausas, nuestros silencios. El 55% restante se fundamente en la kisésica o en el lenguaje corporal.

Si estoy erguido o con el pecho un poco hacia dentro de mi ser lanzaré un mensaje concreto. Si tengo tics o expresiones contundentes con mis manos y mis pies estaré transmitiendo otro más revelador aún. A veces el mensaje solo representa un 7% del valor en la comunicación. De esto hablaremos el próximo miércoles. Estoy segura de que te interesa, de que puedes escaparte un rato al final de la tarde de trabajo para apretarme mi mano, saludarme y sonreír. Hace mucho que no nos vemos. Adjunto aquí la invitación. Te espero. Un abrazo.

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