martes, 4 de febrero de 2014

El germen de La Roja

No entiendo de fútbol. Es un deporte ajeno a mí. Solo me interesan sus personajes, en el sentido emocional. Me gusta analizar las lágrimas mediáticas de Ronaldo, asociadas a los titulares halagadores de todos los periódicos. También leer los editoriales sobre Luis Aragonés, ante su reciente fallecimiento en Madrid. Todas hablan de los seres humanos que se esconden tras las camisetas deportivas; de una actitud, de una manera de ser, perseverante y luchadora que les hace diferentes y únicos. 

La despedida mediática de Luis Aragonés ha girado en torno a su capacidad para lograr sus sueños, para ser un campeón, sin miedo ni complejos; para inspirar en otros una fortaleza especial, capaz de superar dificultades, de engrandecer. Tenía la habilidad de transmitir una pasión y lo hizo. Inconformista, confiado y poderoso, supo ver el talento de los demás y estrujarlo hasta lograr metas increíbles. Supongo que no fue fácil para él, que lloró de felicidad y de tristeza en numerosas ocasiones. Me imagino su vida intensa, llena de emociones y de vaivenes. 

Fue muy crítica su frase dirigida a uno de sus futbolistas: “mírame a los ojos, tú vales más que ese negro”. Con independencia del matiz racista, esas palabras le retrataron para siempre y han sido reproducidas en numerosos periódicos estos días de obituarios. Muestran la fortaleza mental de un hombre que quería estimular a otro para que alcanzara su objetivo sin dudarlo; que sabía que, para lograrlo, bastaba con sentirlo, con creerlo, con quererlo, con imaginarlo. 

Luis Aragonés se queda en mi memoria como una lección de poder, de motivación, de fuerza. Aseguran de él que fue el inspirador del gran triunfo de La Roja. Esa actitud, sin duda alguna, es la que permite a muchas personas avanzar, crecer, superarse, con independencia del campo de actividad al que se dediquen. En el sector de la comunicación, también ocurre; en las empresas, especialmente. Es la actitud de las personas, de los jefes, de los trabajadores, la que permite alcanzar metas o desaparecer entre los escombros del derrumbe.


1 comentario:

  1. Leyendo su entrada me ha venido de nuevo a la mente un vídeo que he visto estos últimos días en las redes sociales, sobre las charlas de Luis Aragonés a sus jugadores durante la Eurocopa de 2008: http://www.youtube.com/watch?v=Jrlr8ekMngo

    En él se ve claramente la capacidad de motivar a los otros para conseguir unos objetivos, tal como indica en su post. No había visto este vídeo hasta el día que se conoció su muerte y he de reconocer que me dejó fascinado su capacidad de comunicación. Sabía cuál era el mensaje y cómo debía transmitirlo: olvídense de eso de quedarnos en cuartos como dicen los medios, ustedes tienen capacidad y calidad para ganar. Es cierto que esa motivación aplicada al ámbito empresarial seguramente generaría mejores resultados.

    También me llama la atención la anécdota de aprenderse los nombres de los árbitros, que supone, de alguna manera, una acción de comunicación con un público concreto, los árbitros, para conseguir una mejor imagen.

    Cuestión aparte, y tal vez interesante, sería comparar lo que han dicho los medios estos últimos días y lo que decían tras la eliminación del mundial de 2006 o tras dejar a Raúl fuera de la selección.

    Un saludo.

    ResponderEliminar