jueves, 11 de julio de 2013

Concha, siempre gracias

A Concha García Campoy le pedí, en 2003, que me regalara una breve autobiografía con reflexiones sobre cómo ser mujer y empresaria al mismo tiempo. Eran los tiempos en los que se asoció al proyecto gastronómico-musical Calle 54 en Madrid, junto con un grupo de amigos. Lo hizo (lo de regalarme ese relato) generosamente, sin demasiadas preguntas, invitándome a que volviera a pedirle algún otro favor cuando quisiera. Y así lo hice, pocos meses después presentamos juntas aquel libro (Cien Empresarias) en el que ella se auto retrataba en un libro junto con otras 99 mujeres de éxito profesional. Muy a menudo me viene a la memoria una de sus frases: “La lealtad, incluso estratégicamente, es rentable”, dice. Quiero rescatar un párrafo concreto de aquel relato de Concha, publicado en aquella obra editada con la colaboración de Medialuna, la Asociación de Mujeres Empresarias de Madrid (ASEME) y el dinero de Antonio Arroyo, entonces director general de la compañía de Recursos Humanos Creyfs:

“La lealtad, incluso estratégicamente, es rentable. Lo es en tu vida interior y también en la exterior. Ser fiable es una garantía de perdurar. Nada mejor que comprobar a lo largo de los años cómo en esta vida se producen encuentros, se cierran ciclos y pasan absolutamente todas las facturas. Y corroborar cariños y fidelidades es lo más gratificante cuando vas madurando…”

Gracias, Concha. No me extraña nada que tuvieras tanto afecto, admiración y respeto. Gracias por tu vida, sobre todo por tu manera de ser, brillante y noble. Esta foto, hecha la tarde en la que presentamos Cien Empresarias, me trae el recuerdo maravilloso de tu presencia.



No hay comentarios:

Publicar un comentario