lunes, 23 de diciembre de 2013

Feliz Navidad

Antes de apagar las luces de la oficina. Desde el silencio del espacio laboral de Medialuna. Con el atardecer de fondo y las teclas del ordenador a medio gas, os regalo esta felicitación navideña. En la foto, aparecen los tres años de mi hija Luz, vestida de brujita dorada durante una pasarela de modelos organizada por la agencia este año para nuestro cliente la Bruixa d’Or.  Recuerdo que lo hizo, desfilar, como si hubiera caminado por una pasarela toda su vida. Segura de sí misma, poderosa y dulce. Ella ha inspirado la postal de Medialuna de este año y, también, el deseo de luz para todos vosotros. El equipo de Medialuna me parece también así: luminoso, seguro de sí mismo y, al mismo tiempo, humilde, lleno de luz. Me gusta la paz que se respira esta tarde en Medialuna. Quiero enviarla envuelta en un paquete dorado con un soplo de viento, para que os inspire a crecer y a prosperar en 2014. Feliz Navidad.

    

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Un encuentro con mi YO

Puede parecer un exceso. Incluso, algunos, lo encuentren narcisista. No me importa. Anoche, en Santander, en la preciosa librería Gil de Santander, en el acto de presentación de El genio de la botella, escrito por Miguel Ángel Aguirre, me he encontrado por fin conmigo misma. ¡La leche!, pensarán. Pues sí. Aunque no lo crean, a veces hay que volver a casa de otra manera. Les digo cómo: en otras circunstancias diferentes: sin maleta para quedarse, sin hijos ni compañía, de paso, rápido, convocando a las amigas de la infancia; a la que te acompañaba los domingos aburridos pidiendo limosna para el Domund; a la que compartió tus primeras ilusiones en una biblioteca de colegio; a la que escuchaba atenta alguno de tus sueños de juventud.

Ellas son las que saben algo de ti. Las que guardan en su memoria alguna frase reveladora que ni tú mismo ya recuerdas; las que mantienen intacto el retrato de tu yo original y vulnerable. Ha sido un acto necesario; entre amigos de la infancia y juventud que se alegraban de ver cumplidos algunos de mis sueños empresariales o sociales, a través de una pequeña editorial o de cualquier hazaña; amigos que contribuyeron, en gran medida, a que sintiera confianza para luchar por conseguirlos. Antes y ahora.

Estaban allí, sentados, en la Librería Gil de Hernán Cortés. El autor y yo quisimos permanecer de pie. Hablamos de su último libro acerca de los secretos del buen vino; también del anterior, titulado Tribulaciones de un directivo en paro. Y, sobre todo, hablamos de nosotros, de la editorial loquenoexiste que fundé en 2007 con mucho esmero; de los sueños del escritor vocacional, de la confianza. De lo que ocurre cuando ésta falta. De lo mucho que crece todo cuando, la dichosa confianza, abunda. Un acto concurrido, cargado en el ambiente amistoso de recuerdos especiales; de amigos de toda la vida, de familia, de grandes personas. Gracias a todos por haberme acompañado en este acto. Estaba segura de que lo haríais. Gracias, Miguel Ángel Aguirre, por este maravilloso paseo por mi tierra. Ha sido estupendo, incluidos los vinos y los pinchos santanderinos de Casa Lita. 


martes, 10 de diciembre de 2013

Volver a casa

Hoy presento en Santander, en la preciosa Librería Gil de Hernán Cortés, el libro de Miguel Ángel Aguirre, El genio de la botella, editado por loquenoexiste. Es la primera vez que organizo un acto en mi tierra. A pesar de ser santanderina de nacimiento y de familia, parece como si estuviera en tierra extraña, fuera de la pecera habitual de Madrid, enfrentada al reencuentro con la amiga del colegio, con la tía de toda la vida, con la hermana.

Volver a casa significa encontrarse con el yo más profundo; con esa necesidad de entenderse de una vez con uno mismo. La madurez tiene algunas ventajas si uno logra verse desde la distancia; si consigue retratarse en la clase de Física de aquella profesora que metía miedo; si llega a entender sus propios miedos. A veces, superar la infancia, cuesta la vida entera. La frase de alguien rezuma hoy en mi memoria: “la infancia es el patio en el que jugamos toda la vida”. Ya lo creo. Hoy, con el libro de Miguel Ángel Aguirre en la Librería Gil, siento que he crecido. Ya no necesito escapar, ni encontrar otra pecera en la que escabullirme. Puedo volver.

Tal vez hable de esto en la presentación, si me deja el autor. Tal vez diga lo que tengo que decir: gracias, por acompañarme después de tantos años; por seguir existiendo como parte de un yo apresurado que quería crecer a toda costa. El libro es una excusa. La mejor de las excusas para hablar de identidad y raíces. Les contaré quiénes acudieron a la presentación y lo que allí se dijo. 



martes, 3 de diciembre de 2013

¿Tu audiencia juzga, escucha o delibera?

Si alguna vez tienes la oportunidad (o el tiempo) de leer las 800 páginas del Tratado de la Argumentación. La Nueva Retórica (Chaim Perelman), seguramente encontrarás ideas interesantes para distinguir las claves de un buen orador. Importante cuestión para la venta, la de ser un orador convincente. Si pretendes serlo, es decir, convertirte en ese ser capaz de conseguir adhesiones entre el público a través de la palabra, puede que necesites algunas notas de este filósofo belga. Por ejemplo: “la argumentación implica encuentro de espíritus, para lo que se presupone un lenguaje común”. O esta otra nota: “La retórica se refiere más a la adhesión del auditorio que al contenido de la adhesión”.

Perelman define así la argumentación: “es un discurso hablado, de extensión variable, que combina un gran número de argumentos con la intención de ganar la adhesión de un auditorio. Estos argumentos interactúan con las mentes de la audiencia, reforzándose o debilitándose mutuamente...”.  Por supuesto, todo aquel orador que no estudie a su audiencia, entienda su sensibilidad, actitudes, creencias o sufrimientos, difícilmente podrá usar los argumentos adecuados. Los hay de varios géneros, según el filósofo. Entre ellos, destacan los argumentos de sucesión (el de lo probable, lo pragmático, el del precedente o el del despilfarro) y los argumentos epidícticos (los de la publicidad que elogian una mercancía, una marca o una institución) que basan su esencia en valores, ideales y emociones.

Entre los argumentos epidícticos se encuentran los que usan el ejemplo, la ilustración y el modelo, como recurso para la adhesión de las mentes. Aristóteles ya dijo que “un testigo honesto, aunque sea único, es eficaz”, por lo que -en ocasiones- ser el testigo de una hazaña y expresarlo en primera persona, puede resultar convincente en la audiencia. Recordaremos todos, probablemente, a la madre de una de los muertos en el atentado del 11M dando su versión en el Congreso de los Diputados, por ejemplo. Modelos hay, también, positivos o negativos, que sirven a la argumentación como anillo al dedo.

En estos últimos meses, hemos visto a nuestros políticos usando el caso de Bárcenas, como antítesis de una conducta reprochable, es decir usando el argumento del modelo en negativo. De hecho, en los últimos tiempos, han proliferado los argumentos basados en la emotividad, los valores de determinados modelos sociales, para conseguir adhesiones. Existe también el argumento o género argumental jurídico, en el que no quiero detenerme porque no sirve para vender, ni tampoco suelo usarlo en el mundo de los servicios.

Tipologías de argumentos hay muchas, estudiadas en el pasado por los grandes clásicos, matizadas por Perelman. Entre ellos, me gusta especialmente el argumento del sacrificio, muy usado en el mundo mercantil y de la empresa: lo que estoy dispuesto a hacer o dar para conseguir tal fin. Una vez elegidos los tipos de argumentos, queda considerar más aún a la audiencia. Dice Vico “todo objeto de elocuencia es relativo a nuestros oyentes y es siguiendo sus opiniones como debemos adaptar nuestros discursos”. Así aparece escrito en el Tratado histórico de retórica filosófica, escrito por el profesor Jesús González Bedoya en 1990 y editado por Nájera a propósito de Perelman y su sabiduría universal.

Y, llegados al punto necesario y previo, el de conocer a la audiencia para elegir argumento, conviene reflejar la memoria aristotélica para saber si nos encontramos con una audiencia que juzga, delibera o escucha. De la audiencia dependerá todo lo nuestro en el uso adecuado de la retórica.

Esto solo habla de de retórica y argumentación. Obviamente, el orador debe ir acompañado de su imagen y lenguaje corporal: voz, gestos y movimientos, se convierten también en argumentos cuando nos enfrentamos a una audiencia.


miércoles, 27 de noviembre de 2013

El amante insatisfecho, en la empresa o en casa

Hay un tipo de soledad difícil de explicar. Es la soledad del amante insatisfecho. Silenciosa, aparentemente inapreciable; pero profunda y poderosamente destructiva. Tiene que ver, esta clase de soledad en pareja, en cualquiera de sus ámbitos (personal o empresarial), con la estima propia. Concreto: con la falta de estima propia que muy a menudo acarrea el amante empedernido que se ciega con su amado. Lo cierto es que el amante, cuando ama, intenta proyectarse en el ser amado, buscando desesperadamente en él su compañía, su reconocimiento, su afecto incondicional. Como si de su propia vida se tratara, el amante convierte a su amado en el centro de referencia de su propio yo, en su sustento. Él es la razón de su misma vida. En torno a él gira su universo como persona: lo admira como a una especie de salvador de su espíritu solitario y pequeño. Para el amante, el amado, es el propietario de su propia estima. Él y solo él es grande. El amante, sin embargo, mucho más pequeño.

El amado se deja querer
El amado encuentra-  en ese yo deshilachado o perdido de sí mismo- muchos motivos de apego. Por eso, de forma consciente,  el amado se deja querer y, en agradecimiento, alimenta la angustia del amante con frases o rosas cortadas al anochecer, como el donjuan encantador a quien la vida agasaja. Así pasa sus días el amado, disfrutando de ese regalo de amor que le agrada, invadido por los mimos de ese perrillo que lame sus pies, recibiendo agradecido carantoñas con sonrisas.  Sea en el trabajo o en casa. Parejas hay de muchos tipos. Todas ellas sustentadas en esta extraña relación de afectos, la del toma y daca.

Para el amado, el amante esplendoroso que le busca y le ensalza desprendido de sí mismo, resulta ser una especie de suerte existencial, de ‘prodigioso regalo’. Por eso, a menudo, arrastrado por su pasión, lo deja todo y le sigue como quien disfruta de su perrillo al aire libre, bajo el sol de los verdes prados, sin preguntarse nada. El amado donjuan se deja querer a toda costa, procurando que su corazón se embriague de perfume, alimentando así su existencia, con el amor del otro; como atraído por el olor de amapolas frescas. Cuantas más, mejor, suele decirse el amado. El amante, sin embargo, le ubica solo a él en su regazo, en el pedestal de su propia existencia.  Porque, en el principio de ese embrollo afectivo de parejas, el amante está dispuesto a todo. Su mundo es el amado. El amado es, para el amante, ese ser grande que endiosa su pequeño corazón. Sea en trabajo, sea en casa.

Cuando el amante desea recibir, aparece el desconcierto

Ocurre a menudo que, antes o después, algunos amantes empiezan a quedarse sin aliento, y comienzan a mirar tímidamente a los ojos de su amado. Lo ven de otra manera. Algunos llegan a cometer el error de pedirle a su amante que repose también a sus pies, que lama sus pies descalzos y fríos, que ejerza el papel de amante para sentirse, también, un ser amado.

Cansados del camino, algunas veces hambrientos, los amantes insatisfechos reclaman a sus amados que sean también perrillos zalameros. Algunos incluso ladran, cuando no reciben su respuesta, ni señal de amor alguna. Entonces aparece el desconcierto. La decepción de la ruptura. El amado se enfurruña: ¡su perrillo parece lastimado, incluso rabioso, ya no tiene tanta gracia, ni revolotea sobre sus pies por los verdes prados! El amado se siente  defraudado: Ya no le quieren tanto… el perrillo parece desgraciado. Se ha equivocado. Decide, pues, abandonarlo.

Así, el amante, a menudo, queda tirado en la cuneta de su propia soledad, la de siempre, la de antes de haber amado, volviendo a escuchar su propio silencio, el de siempre, el de antes. Se encuentra de nuevo con ese yo íntimo, solitario y desesperado, que no pudo tapar su amado, pero más consciente que nunca de que solo él podrá curarse las heridas. Ese cambio de papeles, esa exigencia rabiosa de algunos amantes insatisfechos con su propio rol en la pareja (empresarial o personal) tiene terribles consecuencias: A los amados les cuesta entender o verse a sí mismos en un nuevo papel que no sea ese, el de amado agasajado cortando amapolas frescas, el de turista emocional que asiste a un viaje imprevisto al que quiso ser invitado.

 El amante de queda así sin viajero. Solo. Viajando de nuevo con su yo de siempre, porque no logró la proeza de que le pusieran también a él en centro del universo, ese espacio en el que uno también recibe. ¿Acaso fue alguna vez, el amado, perrillo zalamero?, se pregunta entre la ira y el miedo. Y así llega el desconcierto: el del amante que quiso también ser agasajado por su amado y encontró, en vez de amor, su atronadora despedida:

-     “Nunca hice reproche alguno. Nunca te pedí que lamieras mis pies, ni que me pusieras en el centro de tu universo. Fuiste libre. Yo también”.

De la nada, la esperanza: amarse a sí mismo

Injusto sufrimiento, el del amante que desea ser amado, escondido en el vacío de la nada, lamiendo sus propias heridas, profundas y arraigadas. Así, de la nada, comienza su esperanza: a golde de decepción, de desencuentro, de desengaño. Se encuentra consigo mismo y empieza a dejar de creer que solo el otro, su grande y orgulloso amado, es su mejor compañía. Empieza a convencerse de que él y solo él, el amante insatisfecho, puede convertirse en su propio amante para sentirse definitivamente amado. Doloroso aprendizaje.

 ¡Ay de los tiempos en los que el amante estimaba más al amado que a sí mismo! ¡Ay de aquel tiempo maravilloso y solitario en el que se negó a sí mismo en el embrollo de esa pareja! En algún momento de esta bonita historia, en la que el amado y el amante parecían tener la relación perfecta, mientras corría lastimado el perrillo blanco, surgió la razón del adiós, como una cuchillada en plena noche: ¿Por qué no dejas de ser solo el amado y empiezas, también, a ser mi amante, a lamer las heridas de mis pies cansados?

-      “Me voy. Aquí ya no pinto nada sin perro que me lama”, se despidió el amado.

El portazo sonó como el ruido de la nada. El amante encontró de pronto a su fiel amado: su yo profundo, valeroso, auténtico. Y empezó a ladrar jocoso preguntándose a sí mismo ¿debí, tal vez, alguna vez, haber amado tanto?

¿Soy yo el amado o el amante, en casa, en el trabajo?

¿Y qué carajo tiene que ver esta historia con la soledad en la dirección de las empresas u organizaciones? ¿Qué pinto yo en este blog hablando de estas intimidades? Todas las relaciones, laborales o personales, giran en torno a dos conceptos: el amor y el desamor. El dar y el recibir. El amante y el amado.

Existen miles de casos que lo confirman: historias empresariales truncadas como la de Grupo Eulen en la que un padre fundador acaba llevando al juzgado a sus propios hijos, socios en plena batalla, empresas cerradas, empleados que dan y no encuentran, jefes maltratados que no acaban de encontrar su espacio…. Tal vez sea la misma historia de siempre: Amantes que debieron haber cuidado más su propio yo; amados que debieron haber sido también amantes.

En cualquier ámbito de la vida en el que exista una relación humana habrá amor o desamor. Solo crecerán las amapolas donde exista un equilibrio emocional, un toma y daca equilibrado y consistente. Solo los que se aman a sí mismos, encuentran verdaderamente la capacidad para amar y recibir amor de los demás. Tal vez, en alguna ocasión, haya que plantearse esta sencilla y compleja cuestión ¿soy yo el amante o el amado, en el trabajo o en casa? ¿Se pregunta a sí mismo qué pueden hacer los demás por usted, o piensa cada mañana qué puede hacer usted por los demás?



viernes, 22 de noviembre de 2013

Las ventajas de empezar de ‘cero’

El cero tiene ventajas poderosas en cuestión de emprendimiento. El principio de Medialuna, hace ya 13 años, fue así: cero clientes y cero facturas. La primera ventaja de este ingenioso número es que te obliga a definir los objetivos y a calcular el presupuesto con prudencia y valentía. Debes saber, al escribir tu plan de negocio, cuánto tiempo resistirás hasta lograr emitir las primeras facturas. Todos los negocios son cuestión de resistencia, de aguante.

En junio de 2000 recuerdo bien que mi objetivo era ese: conseguir los primeros clientes. La tarea era compleja. Se trataba de arrancar una empresa sin robarle nada a nadie, sin el miedo común que lleva a muchos profesionales de nuestro sector a llevarse consigo (o al menos intentarlo) los clientes o recursos de la empresa que abandonan. En mi caso, la empresa que dejaba atrás, era Edelman, para la que había trabajado cinco años como directora general adjunta en España. Me alegro de cómo fue mi despedida como trabajadora por cuenta ajena. Recuerdo bien mi ausencia de miedo, mis 33 años, mis dos niños pequeños de uno y cinco años, Pablo y Dani; mi separación, la muerte de mi padre. Recuerdo todo aquello y, también, mi falta de miedo: Solo quería crear, partir de cero.

Medialuna empezó con las manos vacías y la cabeza llena. Como dijo alguno, “la moral pura tiene las manos limpias; su problema es que ya no tiene manos”. Recuerdo bien que lo que yo quería entonces era precisamente eso: agitar las manos, con libertad, crear, construir. No hay primer paso sin cero. La creación, surgiendo de la nada, siempre resulta prodigiosa



lunes, 18 de noviembre de 2013

La ilusión compartida de Xavier Gabriel

“El hombre nace libre, pero en todos lados está encadenado”. Lo dijo Jean-Jacques Rousseau y muchos días le doy la razón. Sin embargo, el sábado 16 de noviembre de 2013, se la quité; o pudo más su también célebre frase “el hombre es bueno por naturaleza”. Ocurrió que hubo un español, catalán y leridano de Sort, Xavier Gabriel, que fue tan libre como el día que nació y tan bueno como la madre que le parió. Lo cierto es que, aunque parezca increíble, consiguió el Récord Guinness al congregar, en su pueblo de toda la vida, a más de 3000 personas vestidas de brujas, con escobas como las que ven en esta foto, invocando la suerte al unísono. Poco les importó la lluvia, el frío o la distancia. Acudieron al encuentro desde todos los lugares de España. Y muchos, incluida yo misma, nos quedamos con las ganas de viajar hasta allí.

La hazaña de Xavier Gabriel es digna de alguien que confía en sí mismo, que no se deja doblegar por la tristeza, que cree que su destino es más suyo que de otros. De alguien, también, que cree en la libertad del ser humano o en el ser humano mismo, por encima de sus cadenas y convencionalismos. Puedo imaginar, por su ilusión compartida y su mirada, que Xavier Gabriel ha sido muy amado en su infancia; tal vez por eso quiera regalar al mundo parte de lo recibido; imagino que coincide con uno de esos tipos que se siente en deuda con su propio yo: ese yo íntimo y profundo en el que uno encuentra las emociones y las razones.


miércoles, 30 de octubre de 2013

Las claves para crecer

Muchas empresas han sufrido en los últimos cinco años retrocesos importantes en cuestiones de cantidad. Sobre todo de personas. Siempre he pensado que la cantidad contribuye en buena medida a la calidad: si son muchos, es probable que el porcentaje de los buenos sea mayor. Si son menos, la calidad puede estar en juego.

ERES, reducciones continuas de empleos y recortes salariares, han dejado en estos últimos cuatro años un panorama empresarial empobrecido y arrugado. Son muchos menos los activos. ¿Podrán estas empresas disminuidas volver a crecer con la misma consistencia en los próximos años? La clave estará en las nuevas estructuras organizativas; en la capacidad para innovar creando nuevos enfoques para la gestión del talento; en la necesaria habilidad para adaptarse o repensarse de nuevo como empresas. 

Muchas de estas compañías han mantenido, a pesar del descenso en el número de empleados y de facturación, las mismas estructuras organizativas de los años de esplendor, con sus departamentos o áreas de negocio intactos, en un empeño inútil por mantenerse a toda costa a flote, esperando a que escampe, sin respuestas claras ante una realidad distinta que nos pone en cuestión y nos obliga a mirar de otra manera.

A todas estas empresas, que son muchas, les resultará sumamente difícil crecer cuando la economía empiece a recuperarse si no han planteado cambios radicales en su organización. Es preciso repensarse, innovar, ponerse en cuestión, volver al origen, posicionarse en el lugar correcto. La estructura organizativa de estas empresas dañadas, los roles de sus directivos, el papel de los supervivientes, las nuevas necesidades, serán fundamentales en esta nueva etapa que empieza a dar signos de recuperación. Lo mismo no servirá. Porque no somos ya los mismos.



¿Cómo comunican las empresas más relevantes del país en redes sociales?

En Medialuna hemos analizado cómo comunican las empresas más relevantes del país en redes sociales. Compartimos con vosotros el resumen del estudio.


miércoles, 16 de octubre de 2013

Moda reversible en El Palace

Esta tarde presentamos en el Hotel Palace de Madrid la nueva colección de moda El Armario de la Bruixa d’Or, con la colaboración de la escuela de Modelos Isabel Navarro y del prestigioso ballet de Carmen Cantero. Veremos por vez primera prendas reversibles en negro y dorado ideadas en exclusiva por los diseñadores Rami Novell y David Farré, para provocar por la noche y cobijarse de la lluvia en la mañana. Ropa anticrisis, que muestra cómo Xavier Gabriel, el polifacético empresario de la localidad de Sort, es capaz de superarse y crear nuevas ilusiones. “La clave es el optimismo”, dice el autor del libro Nada es imposible (Alienta editorial). Le hemos preguntado cuál será el número de la suerte esta Navidad. Lo sabe. Está entre los boletos de lotería de su famosa Administración de Sort, a la que acuden miles de personas cada diciembre en busca de una ilusión. Xavier Gabriel prefiere el camino al destino. Tal vez por eso llega primero y más lejos.



viernes, 20 de septiembre de 2013

La mirada de Sandra Wandemberg

Cuando vuelva, el lunes, ya no será verano. Me viene a la memoria Ojalá Octubre, el el título del libro de Juan Cruz, que él mismo explica así:

”Este libro nació de una mirada, la de mi padre. Vi en ella desolación, el final de la esperanza, la cancelación definitiva de la felicidad. Jamás he podido olvidar esa mirada. Para entenderla he escrito. Como si fuera una búsqueda del reencuentro con la ansiedad de vivir y ser feliz. Un día, en medio de un camino, vi en un espejo oscuro la figura de mi padre. Alcé la mano para saludarlo en medio de la fascinación de lo imposible, y observé que esa mano me saludaba a mí mismo. Un día encuentras siempre la mirada que perdiste”. 

Tal vez haya miradas que nos marcan para siempre. Veranos que añoramos de por vida, otoños que nunca debieron suceder. Septiembre es un mes de transiciones y nostalgias; propicio para la literatura y la palabra. Ayer, en la Casa del Libro de Fuencarral en Madrid, la autora de Cabalá. Para saber quién eres (loquenoexiste), Sandra Wandemberg, nos regaló una mirada poderosa, de esas que no se olvidan porque te llegan al alma. Tarde maravillosa, la del 19 de septiembre de 2013, para despedir el verano con ganas de otoño y de invierno; sin miedo a la nada ni al todo. Alicia kauffman dijo que su libro, Cabalá. Para saber quién eres, es GPS para el alma.



*Fotografía realizada por Luna Carmona.

jueves, 12 de septiembre de 2013

El genio de la botella

Este libro tiene mucha miga. Pero no de pan, sino de vino. Sabe a uvas, huele a otoño y nos hace reír con su genio, Tempranillo, un personaje muy sabio creado por Miguel Ángel Aguirre. Sus protagonistas son, además de la pluma del autor de la obra; Sonia Martín de Vidales y su hermano José Luis, el pintor, con los diseños e ilustraciones; los casi un centenar de amigos y simpatizantes que tuvieron ayer la suerte, incluida yo, de tomarse en Lavinia una copa del vino María, producido amorosamente por la bodega de una dulce dama, María del Yerro. Y por supuesto, a la cita de esta tarde otoñal del 11 de septiembre, no faltó el equipo de la editorial loquenoexiste que, una vez más, apostó por la literatura, el sueño y la palabra. Fue una maravillosa presentación, llena de amigos generosos, de profesionales de la comunicación y del vino y de periodistas curiosos. Gracias por la copa, María. Guardamos estas horas en la memoria de los buenos ratos.


Foto realizada por Ibai Martín (Medialuna) durante el acto de presentación del libro en Lavinia

jueves, 22 de agosto de 2013

Sobre el origen de lo que somos

Hace tiempo que me pregunto sobre el dónde y el porqué de la crueldad. Me imagino historias infantiles, relaciones definitivas, influencias unidas a genes determinantes. Por ejemplo, puedo ver a la madre de Bárcenas riñéndole de pequeño por quedarse con todos los juguetes de los vecinos. O a la madre de Napoleón Bonaparte pidiendo más y más riquezas, y reventando su relación con Josefina. También a la de Obama, levantándole a las cuatro de la mañana para que hiciera la tarea a tiempo. No consigo imaginarme a la madre de Rajoy, aunque tal vez fuera una señora muy señora, de esas que saben organizar el servicio y poner a trabajar a los chavales sin levantar la voz. Desde luego, no la veo pegándole un grito por desobediente, ni vestida de colores o de flores. ¿Cómo creen que es la madre de esta niña que aparece en la foto? Piensen también en la suya. Probablemente encuentren ahí muchas explicaciones a casi todo.


jueves, 11 de julio de 2013

Concha, siempre gracias

A Concha García Campoy le pedí, en 2003, que me regalara una breve autobiografía con reflexiones sobre cómo ser mujer y empresaria al mismo tiempo. Eran los tiempos en los que se asoció al proyecto gastronómico-musical Calle 54 en Madrid, junto con un grupo de amigos. Lo hizo (lo de regalarme ese relato) generosamente, sin demasiadas preguntas, invitándome a que volviera a pedirle algún otro favor cuando quisiera. Y así lo hice, pocos meses después presentamos juntas aquel libro (Cien Empresarias) en el que ella se auto retrataba en un libro junto con otras 99 mujeres de éxito profesional. Muy a menudo me viene a la memoria una de sus frases: “La lealtad, incluso estratégicamente, es rentable”, dice. Quiero rescatar un párrafo concreto de aquel relato de Concha, publicado en aquella obra editada con la colaboración de Medialuna, la Asociación de Mujeres Empresarias de Madrid (ASEME) y el dinero de Antonio Arroyo, entonces director general de la compañía de Recursos Humanos Creyfs:

“La lealtad, incluso estratégicamente, es rentable. Lo es en tu vida interior y también en la exterior. Ser fiable es una garantía de perdurar. Nada mejor que comprobar a lo largo de los años cómo en esta vida se producen encuentros, se cierran ciclos y pasan absolutamente todas las facturas. Y corroborar cariños y fidelidades es lo más gratificante cuando vas madurando…”

Gracias, Concha. No me extraña nada que tuvieras tanto afecto, admiración y respeto. Gracias por tu vida, sobre todo por tu manera de ser, brillante y noble. Esta foto, hecha la tarde en la que presentamos Cien Empresarias, me trae el recuerdo maravilloso de tu presencia.



lunes, 20 de mayo de 2013

Sobre la envidia, esa cosa destructiva

Quiero rescatar el texto de Marianne Williamson, de su libro Un retorno al amor: reflexiones sobre un Curso de milagros. Aquí va:

“Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados. Nuestro miedo más profundo es que somos poderosos sin medida. Es nuestra luz, no nuestra oscuridad lo que más nos asusta. Nos preguntamos: ¿Quién soy yo para ser brillante, talentoso y fabuloso? En realidad, ¿quién eres tú para no serlo? Usted es un hijo de Dios. Tu pequeñez no le sirve al mundo. No hay nada de instructivo en encogerse para que otras personas no se sientan inseguras cerca de ti. Todos estamos destinados a brillar, como hacen los niños. Nacimos para manifestar la gloria de Dios que está dentro de nosotros. No está solo en algunos de nosotros; está en todos. Y cuando permitimos que nuestra luz brille, inconscientemente damos permiso a otros para hacer lo mismo. A medida que nos liberamos de nuestro propio miedo, nuestra presencia automáticamente libera a otros”.

Nelson Mandela quiso compartir estas palabras de Marianne Williamson con el mundo, tras más de 27 años en la cárcel. Creo que es la clave de casi todos los éxitos; de casi todas las infelicidades, angustias y desazones. También la razón de la envidia destructiva: tener miedo a la luz que puede brillar en el prójimo y no en mí. Voy a compartir este pensamiento hoy, un lunes cualquiera de mayo, para animarme a encontrar mi propia luz; para ser capaz de ver la luz inspiradora de todos los seres humanos que me rodean, en Medialuna y en casa.


jueves, 16 de mayo de 2013

Campaña en Clave de fidelidad


Gracias. A todos los que nos han regalado su palabra en un vídeo de aniversario titulado Claves de la fidelidad. Medialuna cumple trece años. A todos los que alguna vez contrataron nuestros servicios de comunicación y relaciones públicas, contribuyendo así a mantener la nómina de un equipo de profesionales.


A los que nos despidieron, por enseñarnos el valor de la fidelidad, y la importancia del factor emocional en cualquier actividad humana. A todos los empleados de Medialuna que trabajaron con pasión, ilusión y perseverancia en los principios de esta firma. A los que continúan hoy, haciendo lo posible por mejorar cada día el servicio al cliente y superando cualquier obstáculo. A los que vendrán en un futuro, con el deseo de que encuentren en Medialuna una empresa sana, emocional y económicamente, para desarrollar su oficio. Sin duda, tenemos un gran reto para los próximos trece años, que no es otro que el de siempre. El del principio, el del año 2000, cuando fue inscrita legalmente en el registro mercantil de Madrid Medialuna.
   

lunes, 29 de abril de 2013

Trece mayos con Medialuna

Hace trece mayos que inscribí legalmente Medialuna. No recuerdo el lugar exacto en Madrid, ni la cara del notario en la firma de escrituras. Tampoco recuerdo las muchas ventanillas únicas que durante más de 40 mañanas (en las tardes, nunca abrían) recorrí hasta constituir oficialmente esta empresa. Pero jamás olvidaré la alegría que sentí al saber que esas nueve letras de Medialuna estaban libres y que, por tanto, la marca podía ser registrada oficialmente por mi. Esto puse: Medialuna Comunicación, Sociedad Limitada Unipersonal. La última palabra hubiera preferido obviarla, pero así debía figurar por ley el sello empresarial de una socia única. 

Recuerdo con nitidez mi gran emoción al salir de aquella oficina de registro de marcas: sentí como si casi todo lo importante lo hubiera conseguido. Fue una ilusión enorme. Ni siquiera tenía claro si iba a poder costear las 100.000 pesetas mensuales (600 euros hoy) por aquella primera minúscula oficina que alquilé en la calle Sor Ángela de la Cruz. Ignoraba cuáles serían los destinatarios de las primeras facturas, pero me vibraba el corazón. 

Conservo pocos papeles de entonces. Me pregunto a veces por qué no enmarqué para siempre en la pared de la agencia la primera factura con el NIF B82632738; o las primeras fotos de un incipiente equipo. Debería haber guardado al menos una entrevista casera e informal ante cámara hecha por mi propio cuñado, Armando Comín, en mayo de 2000, en la que vaticinaba cómo sería Medialuna al cabo de diez años. La anduve buscando por casa y nunca la encontré. ¡Un desastre! 

Cierto. Siempre tuve prisa, poco tiempo para recrearme en el pensamiento o valorar sentidamente los pequeños logros que hacían posible que fuéramos prosperando mes a mes como empresa. Me he pasado los últimos trece años buscando más y más, planeando el próximo paso; en gran medida, insatisfecha. Tal vez esta actitud irreflexiva me ayudara a no sentir preocupación, ni desconfianza, en aquellos excitantes inicios. Tal vez fuera esa también la razón por la que hoy, lo que retengo con mayor nitidez en mi memoria siga siendo la ilusión de aquella mañana al registrar la marca; esa maravillosa sensación de triunfo sin apenas tener nada, ese soñar en positivo. ¿Sería entonces una inconsciente? Hoy me produciría dolor de estómago imaginarme sin clientes, sin recursos para hacer frente al alquiler, o sin objetivos claros en el presupuesto anual. Hoy, probablemente, soy más miedosa. O, si lo prefieren, más consciente. 

Juan Ricbour, el hombre que diseñó la marca Medialuna en plata y verde, maravilloso artista y amigo, me había recomendado a principios de 2000 usar mi propio apellido resaltando la primera y la última de sus letras: PR (de pescador), por la facilidad de identificar la especialidad de los servicios (Public Relations, en inglés). Pero insistí en mi idea. Quería una marca independiente, libre de madres o padres, comunitaria, con la que cualquier profesional pudiera identificarse. Medialuna lo tenía todo para mi. Era un nombre femenino, luminoso, creativo, lleno de sueños, capaz de brillar en medio de la oscuridad, relacionado con el trabajo de la comunicación, con las tareas de la gestión profesional de medios. Suficientemente distante de la tierra, pero al mismo tiempo cercano. Aquellas maravillosas noches en las que aún no existía la empresa, pero la soñaba en la terraza de casa mientras miraba la luna, formarán siempre parte de mis buenos recuerdos; como la primera mañana con Medialuna.


jueves, 25 de abril de 2013

Desayuno con Isabel, Elena y Conchita


En un café llamado El Olvido, elegido al azar por Medialuna para presentar la novela Las Reglas del olvido, me he sentado esta mañana con Isabel Garzo, autora de este bello libro; la actriz Elena Anaya y la cantante Conchita. Ha sido un encuentro fugaz, rápido, lleno de confidencias, de deseos de lectores amorosos. Nos hemos bebido un café cargado con la mirada penetrante de la actriz Elena Anaya, la voz desnuda de Conchita, y el talento de una escritora vocacional. Dice Isabel Garzo que escribe para repensarse, para entender los sentimientos. 


Miguel Sandín apunta en el prólogo de esta obra: “es sabido que solo pasan dormidos por la existencia aquellos que alguna vez perdieron la capacidad de sorprenderse. A mi me sorprendió conocer a una alumna de mis clases de Filosofía, que se ha convertido en una magnífica escritora”. También me sorprendió la joven Isabel Garzo. Leí su manuscrito una noche de agotamiento. Pensé que duraría menos de diez páginas. Pero aquella noche me quedé despierta con su novela, con su prosa tranquilizante, con su intriga, con su personaje Inés, con su misteriosa manera de resolver un conflicto emocional. Al despertar de aquella misma noche, decidimos que su hermoso manuscrito tenía que ser envuelto en papel de regalo, bajo la forma de un libro impreso, bien perfumado en cada página por la editorial LoQueNoExiste. Las Reglas del Olvido es, sin duda, un maravilloso regalo. El de Isabel Garzo. No se lo pierdan. Les sorprenderá. Probablemente, tampoco podrán dormir hasta acabarlo.



miércoles, 20 de marzo de 2013

Mujeres invisibles, gran campaña

La idea de Ayuda en Acción, de hacer visibles a las mujeres que superan enormes obstáculos para poder ejercer sus derechos, es digna de premio. La campaña está siendo un éxito mediático, algo que a menudo es proporcional (no siempre) con el aumento de la solidaridad por parte de los ciudadanos. A pesar de las dificultades, numerosas organizaciones en España, como esta ONG, trabajan duro para conseguir financiación, seguir adelante y crecer. Las ideas resultan aún más eficaces cuando son éticas. Esta es -o debería ser- una máxima en el negocio de la comunicación, sin duda alguna y más en estos tiempos en los que toca dar más por menos, trabajar en busca de la supervivencia o del mantenimiento. Bajo el slogan de Mujeres Invisibles subyace la idea del empoderamiento, que ya reflejó la autora Elvira S. Muliterno en su obra Mujer Empoderada (loquenoexiste). Solo personas creativas que luchan por ser libres, por ejercer exactamente los mismos derechos que la otra mitad de la población, pueden contribuir a mejorar este mundo. Deberían poner este vídeo realizado por Ayuda en Acción al nuevo Papa Francisco, principal exponente de una institución segregada en la que las mujeres no participan aún en igualdad de condiciones que los hombres. ¿Será por falta de candidatas? No se pierdan el vídeo.


jueves, 7 de marzo de 2013

Protocolo de crisis en Twitter

Un buen Plan de Comunicación de crisis es como un buen ejército, nos da seguridad ante cualquier amenaza. Los peligros hoy siguen siendo en el fondo los mismos que en el pasado para cualquier empresa o marca: la puesta en cuestión de la calidad de un producto o de un servicio determinado; del buen hacer de la corporación, de sus propietarios, accionistas o directivos. Sin embargo los escenarios de conflicto son más amplios, indefinidos y abundantes. Las formas han cambiado. Las redes sociales se parecen en este sentido a los montes de mi tierra cántabra, donde se escondían los guerrilleros de pueblo, fornidos y poderosos, sin que nadie pudiera alcanzarles. Ni los árabes llegaron a conquistar esa tierra por desconocimiento del terreno. Puede ocurrir lo mismo en estos tiempos con los ataques que se fraguan en Twitter, en Facebook o desde otras redes sociales. El que no conozca este nuevo escenario, ni actúe en este territorio virtual, puede perder la batalla si la hubiera o recibir balazos sin capacidad de respuesta. En Medialuna hemos creado un Protocolo de actuación en Twitter, con mecanismos de actuación ante situaciones difíciles que pudieran poner en peligro- con o sin razones evidentes- la imagen de una marca o compañía. Los ciudadanos son hoy los fornidos guerrilleros escondidos en la nube. Las empresas no tienen todavía sus ejércitos preparados para defenderse en la Red. Qué contradicción.


viernes, 8 de febrero de 2013

La fórmula 10-20-30 del buen discurso

Diez transparencias o diapositivas, veinte minutos de exposición, y un tamaño de letra- en caso de que las haya- superior a 30 puntos. Es la fórmula del ya clásico Kawasaki, que suele explicarse a menudo en las Escuelas de Negocio y que sin duda nos ha ahorrado muchas horas de aburrimiento en eventos, actos institucionales o discursos de todo tipo. Es una receta estética basada en criterios periodísticos: brevedad, concisión, claridad. Por sí misma no funcionaría sin un contenido atractivo, que resalte con eficacia el mensaje. Hay muchas maneras de decir lo mismo. Los cuentos siempre han funcionado a lo largo de la historia para transmitir incluso las guerras más crueles. El lenguaje corporal influye, lógicamente, y cada cual tiene un estilo propio, no conviene distorsionarlo solo por el hecho de enfrentarse a un público masivo. Ser uno mismo, con naturalidad, nos ayudará siempre.

No existen reglas perfectas, pero sí reflexiones que pueden ayudarnos a perder el miedo, a ofrecer un buen discurso. Conviene considerar la técnica del storytelling para lograr que parte de lo que digamos permanezca en la memoria de la audiencia, como lo logró en su día y para siempre Martin Luther King. Obama es otro maestro de la oratoria, habilidoso con las anécdotas cotidianas. Cuando habla del futuro de los Estados Unidos, pone los pies en la tierra imaginando cómo desea que éste sea para sus propias hijas. Habla como padre de familia, como esposo, como hijo, cuando plantea ideas y políticas. Me pregunto por qué los americanos, cuando dan sus discursos, sonríen más, son más enérgicos, hacen más pausas, por qué por miran más a la cara de los presentes, como lo hacía Steve Jobs, contando aquellas anécdotas de su propia vida…. No se parecen nada, estos americanos, a algunos españoles cuando se suben a un escenario. Aquí, en España, nos falta discurso. Hay que incorporar estas técnicas en la escuela.



martes, 29 de enero de 2013

La actitud de las mujeres

Bases de datos de mujeres. Buena iniciativa, la de crear una base de datos de mujeres experimentadas, con capacidad y actitud, para formar parte de los Consejos de Administración de las grandes entidades. Que la excusa de la escasez de candidatas no sea un obstáculo en la práctica. Un mundo empresarial con mayor diversidad de género será, sin duda, un mundo más justo, equilibrado y creativo. Las ideas, las estrategias y los caminos crecen con la variedad de caminantes. Es de sentido común. Pero aún quedan años para equilibrar esta balanza en cuestión de género.





Uno de los primeros pasos para lograr el equilibrio deberá ser el del empoderamiento de la propia mujer como ser humano, para que sea ella misma la que se proponga como directiva, como gerente, como presidenta de una gran compañía, si siente que verdaderamente tiene la capacidad técnica para ejercer el mando. Se trata de tener la aptitud. Sí. Pero también la actitud, para decirlo en alto, sin complejos, sin temor. Se trata de evitar el “no”, la renuncia por miedo a fracasar, cuando se presenta la oferta empresarial, la oportunidad. A lo largo de mi experiencia como empresaria me he encontrado más hombres (que mujeres) con ganas de decidir, de ejercer el poder, de aceptar un reto, aún sin la experiencia o los conocimientos óptimos para hacerlo.

También he conocido mujeres altamente preparadas sin ganas de mando ¿O tal vez con miedos o prejuicios? Faltan voces de mujeres que digan en alto:”Yo puedo, yo quiero”. Sin esta conjugación necesaria será difícil lograr la necesaria presencia de mujeres en los centros de decisión. Ese ímpetu para asumir el poder- aprendido en el propio ámbito familiar o cultural- no puede estar tan limitado al género masculino en pleno siglo XXI. Es necesario que las mujeres reconozcan sin complejos su propio valor, se empoderen y apliquen sus conocimientos y habilidades en los ámbitos donde se fraguan las decisiones que afectan a millones de personas cada día, hombres y mujeres. Será este proceso, el del empoderamiento, el que permita engordar una base de datos justa. En cualquier caso, bienvenido sea el proyecto Woman on board, y esa base de datos de 8.000 mujeres que administra el Club de Directores no Ejecutivos (graciosa contradicción) del diario británico Financial Times.

Noticia en El País

viernes, 11 de enero de 2013

‘13’

Los números delatan emociones. Algunos emiten señales negativas; otros nos recuerdan al Gordo de la Navidad. Hay quien prefiere el ocho, gordito y pastelero; quien se aferra al del día que nació su hijo o a la edad de Jesucristo. Los números, en la empresa, casi siempre cantan, hablan, sonríen, aconsejan, lloran. Los hay de color rojo, verdes, amarillos... Conviene entenderlos para hacer buenas sumas; ponerlos en orden o, simplemente, advertir de su señal. Este primer trece de este 2013 nos tiene a todos descolocados: No acabamos de identificar el olor ni el tipo de señal. Deberíamos intentar conjugarlo. Al fin y al cabo es un número como los demás, que respeta la lógica, que puede conjugarse. Podemos darle la vuelta mentalmente para que parezca otro: 31, el año en el que se proclama, tras unas elecciones generales, la II República Española. Mejor no recordar Las Trece Rosas que vinieron después con la violencia del régimen franquista. También podemos, para animarnos, añadir un signo positivo. Así 13+ ¿a que parece otro? O pintarlo- para alegrarlo- de color azul verdoso. Sin duda, todo dependerá de la lógica matemática. Feliz nuevo año. Será emocionante.