lunes, 21 de mayo de 2012

Vida privada versus vida empresarial

Hace un lustro que casi nadie habla del divorcio empresa-familia. Pocos sostienen la tesis de que por encima del trabajo o la vida laboral está la personal, ese remanso de paz escondido detrás del felpudo de casa del que sale el sustento espiritual y emocional de todo trabajador. Ninguno defiende con tanta intensidad como antaño que el binomio empresa (negocio)- familia (ocio) ha de estar equilibrado, bien conciliado, para que la relación funcione. Nada de esto es cierto ni lo ha sido nunca a mi entender. Ese matrimonio (trabajador-persona) se ha declarado nulo. Nunca existió en realidad. Había una única figura, la del profesional-persona; ese que daba lo máximo de sí mismo tanto en casa como en la oficina; tan entregado a los hijos como a la pareja, a la madre o a los compañeros de fábrica, a su proyecto laboral, o a su empresa. O viceversa, tan poco devoto en ambas partes. Eran la misma persona, única e indivisible. Dramática situación la del paro. Sin casa. Sin ilusión de familia. Hoy presentamos en la Casa del Libro de Madrid Tribulaciones de un Directivo en Paro, de Miguel Ángel Aguirre. Todo un tema a debate. No se lo pierdan.


viernes, 4 de mayo de 2012

Humanos con recursos

Aquellos que salgan de casa diciendo con voz pusilánime “me voy al trabajo”, como si fuera un castigo divino, son candidatos a engrosar la lista del paro; porque lo que toca decir o pensar es “me voy a vender”, para que las cosas laborales prosperen y los clientes- aquellos de los que dependen en definitiva los salarios- crezcan. Lo comentó ayer en Barcelona Doménec Biosca, presidente de EDUCATUR, en la Mesa redonda organizada por Medialuna para Makro con motivo de sus exitosos cuarenta años en España.

Doménec Biosca, presidente de EDUCATUR.
Las actitudes deben cambiar para que la situación cambie. Si no modificamos nosotros la mentalidad, todo seguirá igual o empeorará, porque es precisamente la suma de esas mentalidades y de conductas la que nos ha llevado al lugar en el que estamos; uno donde la juventud no tiene espacio ni cotiza. Hacen falta “humanos con recursos”, insiste Doménec Biosca, en las empresas y organizaciones para encontrar nuevos caminos; hay que olvidar la fórmula fallida de los recursos humanos departamentazos, generadora de tantos desastres empresariales.