lunes, 28 de noviembre de 2011

Aprender a callar

Pitágoras exigía a sus discípulos silencio y hacía pruebas de silencio para ingresar y ser aceptados en su escuela filosófica. Debería ser una prueba de fuego, también y especialmente, para los profesionales de nuestro sector (la de callar cuando hay que hacerlo). El ser humano tarda unos cuatro años en aprender a hablar. Pero a cerrar la boca nadie nos enseña, salvo la experiencia decepcionante de las palabras inoportunas o innecesarias…

El humanista holandés Erasmo de Rotterdam dijo que los símbolos mudos pueden ser más eficaces que la palabra. Es el tema del gesto, desarrollado en ‘La lengua’ por un gran número de anécdotas y ejemplos, extraídos de la historia y la literatura griegas. Lo esencial del silencio (como gesto) para Erasmo es quizás su efecto: siempre simbólico, a la inversa que el lenguaje, que es siempre diabólico. “El lenguaje es la causa de la perturbación del reposo, de la traición del secreto, de la profanación, etc; por su capacidad de proliferar, se torna intempestivo, incluso dominador y descarado”, escribió el gran intelectual.

viernes, 18 de noviembre de 2011

El arte de hacerse respetar

Han pasado 224 años desde que el gran filósofo y pensador alemán Schopenhauer dijera adiós a este mundo y, sin embargo, sus 14 máximas en El Arte de Hacerse Respetar, siguen siendo tan o más valiosas que antes. El mundo no ha cambiado tanto, salvo en las formas. Está casi todo escrito. Otra cuestión es que no se conozca la historia o estemos asistiendo a una corriente anti-pasado, empeñada en que perdamos la memoria. Sin memoria seremos más vulnerables, ciudadanos más dóciles. Schopenhauer lo dijo casi todo en un pequeño libro sobre cómo mantener el honor y no dejarse amedentrar ni maltratar… Era el filósofo del Pesimismo. Para algo sirve tener un concepto negativo del ser humano y sus intenciones. Debería ser el manual de bienvenida de cualquier empresa. Estas 14 máximas y los Ensayos de Montaigne. Las cosas irían mejor. Seguro.

martes, 15 de noviembre de 2011

Un día de picnic con desconocidos

El sábado 12 de noviembre nos tomamos un picnic al aire libre en el parque Juan Carlos I de Madrid, con un grupo de personas desconocidas hasta entones para nosotros. Los habíamos convocado a través del blog de Luisito (http://www.elblogdeluisitoysuabuela.blogspot.com), un chaval muy simpático que habla con su abuela por teléfono y le cuenta su vida. Hemos inaugurado en la agencia un capítulo de experiencias singulares con la marca emporia, compañía experta en telefonía fácil que inventó el primer teléfono para aquellos que no querían complicaciones tecnológicas. Fue una mañana estupenda, nos fuimos en autobús, haciendo un recorrido histórico por los lugares más emblemáticos del Madrid antiguo: la catedral de la Almudena, puerta del Sol, plaza de Neptuno y Cibeles. Una excursión singular. Miren los gestos de sus caras: ¿parecen felices?



Historias de la agencia, de sus creativos, llenos de vida y de entusiasmo a pesar de todo y contra cualquier viento y marea. Lo mejor: no llovió.



jueves, 3 de noviembre de 2011

Nidos y pájaros

Dos tipos de personas abundan en las empresas, en las casas, en el mundo: los nidos y los pájaros. 

Los primeros suelen permanecer siempre en el mismo lugar, cobijan más o menos, arropan, esperan a que lleguen sus crías, si es que llegan; les gusta hacer de jefes o están destinados a serlo si encuentran materiales para la construcción. Los segundos, los pájaros, a menudo van y vienen buscando el mejor nido posible; los hay- entre estos- cariñosos y conformistas (suelen quedarse agradecidos si encuentran un lugar cómodo), trepadores y curiosos o, incluso, de mal agüero. También pajarracos que se comen lo de otros y no dejan sitio. Quieren todo el nido pero seguir volando. De todo tipo los encontramos. Es sano darse cuenta a tiempo dónde encajamos mejor: si somos nidos o pájaros. Lo que no puede pretenderse sin sufrimiento o fracaso es ejercer de pájaro siendo nido o viceversa.

Existen muchos pájaros sin nido, en búsqueda permanente de cobijo y muchos nidos descuidados en los que no apetece estar. También hay nidos equivocados, que deberían ser pájaros y volar más. Tal vez ninguno hayamos hecho la reflexión pertinente a tiempo: ¿tú eres nido o pájaro? Conócete a ti mismo, dijo el sabio griego.