viernes, 17 de junio de 2011

Poco incentivados

El próximo miércoles 22 de junio, mi amigo y antiguo trabajador de Medialuna, Cesar García, presenta, en FNAC de calle Callao de Madrid a las 11 de la mañana, su libro American Psique (LoQueNoExiste), un relato ameno sobre cómo son de diferentes norteamericanos y españoles. La entrada es abierta a cualquiera, gratuita. Estaremos unos cuantos aficionados a la comunicación y a los libros escuchando un diálogo sobre las características de unos y otros.



Siempre me han gustado los americanos por su capacidad empresarial. A los americanos, aunque no hablen español ni chino, no les asusta emigrar ni extender sus firmas por el mundo. Tienen la autoestima alta, buscan sus sueños sin complejos, y sobre todo, apoyan los sueños de los demás. Los españoles deberíamos aprender un poco de su entusiasmo. Deberíamos confiar más en el ser humano, subir la dosis de optimismo. Es difícil en los tiempos que corren pero….probablemente el hoyo en el que nos encontramos caídos responde precisamente a nuestra fatalidad existencial, a nuestra enemistad con el prójimo, a nuestra falta de sueños. 

Dice Cesar que los americanos aplauden al becario en la empresa, por su gran aportación al trabajo, y también al chico que lleva los cafés; dice que allí, en Estados Unidos, todos están más incentivados y que si alguien dice “tengo un sueño” el otro le desea suerte, le apoya, le anima. ¿Aquí lo hacemos?

viernes, 3 de junio de 2011

El jefe malo y la felicidad

Tanto en Expomanagement, que se celebra estos días en la Feria de Madrid, como en otros interesantes foros empresariales, han ganado fuerza o están de moda los conceptos de motivación inteligente, liderazgo, empoderamiento, felicidad laboral… Una nueva y moderna profesión -la de coach- se abre paso en medio de tanta necesidad para instruir, dirigir, enseñar a liderar y a hacer felices a los trabajadores para, en definitiva, conseguir que las empresas sean así, con trabajadores felices, más rentables y exitosas.

Sin duda los perfiles han cambiado en cuestión de dos décadas. Antes, se apreciaba más a los tipos duros, el jefe autoritario (que no totalitario) capaz de alzar la voz en medio de la redacción a los periodistas -si era necesario - y pasar después la mano por el hombro a modo de disculpa tímida, para tomarse una copa y aquí no ha pasado nada… Entonces los duros eran los triunfadores; los buenos o de carácter conciliador unos blandos a los que nadie respetaba… ¡Qué tiempos aquellos, los de las redacciones con copa en mano y humareda de tabaco sin que nadie rechistara…! Las cosas han cambiado mucho. Ahora, si existe la más mínima sospecha de que un trabajador pueda estar intranquilo o estresado, te mandan a un coach o te dan la baja directamente para prevenir. Porque lo importante es ser feliz…y la felicidad (esa cosa con plumas que decía Woody Allen) hace que todos rindamos más, que las empresas sean mejores.

Cientos de estrategias, de libros y de profesionales avispados para explicar algo tan sencillo como que, el jefe, para que sea buen jefe, tiene que ser, por lo menos, buena persona. Pero que sigan haciendo literatura. A mi me gusta confirmar lo que ya me dijo mi madre o lo que mucho antes había escrito Enrique Miret Magdalena en su libro ¿Qué Nos Hace Falta Para Ser Felices?: Para ser feliz sólo hay un truco: ser moral. Decía que la felicidad, como la risa, es contagiosa. También en el trabajo. Del corazón depende casi todo.