viernes, 29 de abril de 2011

Los orígenes de esta empresa (IV)

El primer plan de negocio de Medialuna. Año 2000.
¿Qué puedo ofrecer en un mercado dominado por las multinacionales, especialmente americanas?, me preguntaba en mayo de 2000.

Misma calidad, mismo servicio, experiencia internacional, mejor precio, más cercanía, frescura, mucho trabajo. Conocimiento. Era un mercado que comenzaba a madurar, en el que otras agencias habían ganado dinero. Pertenecía a la segunda generación de Relaciones Públicas, había aprendido de las grandes y destacaba con éxitos en las campañas desarrolladas. Tenía lo principal: el conocimiento; aunque entonces no era consciente de este importante valor.

¿Qué tipo de servicios?
Busqué diferenciarme, necesitaba algo más. Intenté especializar la empresa en un área original: el del sector de la mujer. Esto me permitió acercarme a algunas instituciones y empresas. Desarrollé la estrategia de acercamiento mediante la realización de un estudio de imagen sobre 'mujer y la comunicación', para presentarme a potenciales clientes. Muchos me recibieron con el pretexto del estudio. Ninguna empresa me contrató entonces para hacer campaña alguna relativa a las mujeres. Fue mucho después...curiosamente en 2011 hemos organizado para las instituciones europeas el Dia Internacional de la Mujer... Aquello del principio era sólo una estrategia de salida para llamar la atención. Sin duda Medialuna estaba destinada a ser una agencia global, capaz de crear grupos especializados en todos los ámbitos y sectores empresariales. Así ha sido.

Si planeas montar tu propio negocio, no olvides escribir tu plan. Tampoco el calendario!

Funcionó. Creo que escribir el plan de negocio me ayudó mucho. ASEME me regaló un libro con todos sus apartados. Esta asociación de mujeres empresarias y directivas, a la que pertenezco todavía y por la que siento gran apego, fue el trampolín de uno de mis primeros proyectos facturables durante los primeros meses de andadura: la realización de un estudio sobre la presencia de mujer en el Comercio de la Comunidad de Madrid, para la Dirección General de la Mujer.

Fue como el mensaje de un ángel venido de alguna parte. Aquellas dinámicas de discusión con grupos con mujeres comerciantes de distintas zonas de la comunidad de Madrid, hablando de sus experiencias empresariales, de sus sufrimientos y alegrías; de cómo veían y habían iniciado sus negocios me ayudaron mucho a entender. Algunas eran madres de familia que, sin estudios, ni conocimientos, ni universidad alguna, habían logrado pequeños imperios en los que se cobijaba toda la familia hasta entonces sin trabajo.

Tenía kilos de ilusión en 2000. No pretendía hacerme rica, sólo pensaba en crear una empresa que funcionara, creativa, con prestigio, con personas.

Siempre hay algún ángel misterioso que te sigue y aparece cuando menos te lo esperas. Ese joyero, mi joya, como solía llamarlo ... en realidad era el joven dueño de una importante fábrica de relojes internacional empeñado en desarrollar una cadena de telefonía para AMENA. No sé por qué dejo de hablarme de aquella manera tan radical. A veces las personas desaparecen de tu vida de la misma manera en la que entran en escena: de repente. Me pidió un estupendo plan de comunicación, en aquellos primeros meses del año 2000, para la cadena de tiendas que iniciaba con un grupo de socios-amigos: diseño de identidad corporativa, folletos, un plan de buena vecindad en la zona para dar a conocer la primera tienda…él . El plan se hizo, ya lo creo. La cadena fracasó sin embargo. Creo -aunque nunca me lo dijo- que desconfió de una frase escrita dirigida por mi a su socio principal: “ruego por favor se abone la factura enviada con la mayor brevedad posible”.

Gran lección para la posteridad: nunca pongas por escrito nada negativo, las palabras, en el mundo empresarial, están para que suenen bien. Sí. Necesitaba ser muy rígida en los cobros; algo que nadie percibía y que tampoco podía confesar. Gracias, Roberto. Tu presencia en aquel año 2000 fue fundamental, aunque nunca llegaras a saberlo. Sin embargo, te aseguro que pocas veces trabajé con tanto entusiasmo. La última vez que te vi fue en el Círculo de Bellas Artes, en 2001, en la presentación de mi libro Viagra. Claves de la Campaña de comunicación que convirtió a este fármaco en un fenómeno social, otra de mis aventuras del principio para sobrevivir y florecer. Las cosas que uno tiene que hacer para ganarse la vida! Yo que soñaba con escribir un libro de amor :)

La amistad es siempre la mejor cuenta de resultados y hoy, lo único que siento es haber perdido por el camino ¡Mi impaciencia traicionera! ¡Y eso que no tenía entonces la blackberry para escribir lo primero que se me pasara por la mente a la velocidad del rayo! Esta sí que es una máquina peligrosa ... Lo que uno piensa por la noche, mejor transmitirlo por la mañana, después de haber descansado y dormido, nunca en plena zozobra.

Los orígenes de esta empresa (III)

El empresario lo es por inconsciente 

Sigo mirando hacia atrás y no sé en realidad qué fue lo que me empujó a seguir. Creo que no ser en realidad del todo consciente del peligro. Tal vez sólo un inconsciente se convierte en empresario en época de crisis, sin apoyo familiar, siendo madre de dos niños de 1 y 6 años, y con poco dinero. No sé si podría hacerlo ahora de nuevo, sinceramente. Con esto no pretendo desanimar a nadie, sino mezclar la memoria presente y pasada. Entender las claves del principio. En lo único que confiaba era sin embargo en mi profesión, en lo que sí sabía hacer y había hecho en otras compañías durante los diez años anteriores.

Había dejado mi antigua empresa -Edelman Public Relations Worldwide- después de cinco años como subdirectora y la experiencia de haber trabajado doce horas diarias con mucha responsabilidad, en el lanzamiento de marcas al mercado, gestionando relaciones con medios de comunicación, fichando a ejecutivos, trabajando en formación, en promoción. Había tenido un jefe muy delegador, sin duda. Gracias a él aprendí a sobrevivir y a tomar decisiones independientes. Tenía en mi cabeza un plan, rondando durante un año completo, un plan de negocio fundamental para arrancar -ahora que lo recuerdo- Medialuna o cualquier pyme, sin duda. Me fui de la empresa con la impresión de haber cumplido, de no llevarme nada ajeno, de haberme entregado. A menudo creo que para ser empresario, conviene ser buen empleado, porque en el fondo tú eres y serás el primer y principal trabajador de tu propia empresa.

Les diré los puntos que incluía, el bendito plan Medialuna 2000-2002. El presupuesto de los primeros meses, ya lo conocen:

Como consideraciones iniciales, implicaba el respeto a los clientes de mi antigua empresa. Era un punto de partida. Un cero inicial, el número de la creatividad. Aunque pueda parecer una noñada, no lo és. La honestidad siempre he considerado que es rentable a medio y largo plazo. Había visto en mi sector sufrir a muchos por las marchas de ejecutivos llevándose clientes y negocio de su antigua empresa. Ni siquiera lo pensé. Tenía el conocimiento y la experiencia de haber ayudado a construir, a no restar, a sumar, y así quería empezar, sin restar a nadie. Sin rencores.
  • respeto a los antiguos clientes de la antigua empresa
  • empezar de cero, con la más importante de las carteras llena: la de las ideas y la profesión. Sentía, con 33 años estar en un buen momento profesional, con más de una década de trabajo y entrenamiento duro. Llevaba tiempo pensando en la idea de tener mi propio proyecto empresarial y entonces, lo que verdaderamente me angustiaba eran las cuentas, los impuestos y la fiscalidad. Algo en lo que estaba y sigo estando pez.

Los orígenes de esta empresa (II)

El primer presupuesto sin clientes en 2000
Elegida la sede, llega entonces una de las mayores angustias: la cuestión de los cables, la informática y los teléfonos. Tampoco nunca me han apasionado estos asuntos tan necesarios para el arranque, y aparecen en escena dos tíos ingenieros o informáticos explicándote qué ordenadores debes comprar, el asunto de la centralita y las ventajas de los sistemas operativos. Encima de cobrarte sin remisión y sin entender demasiado los conceptos, te miran con cara de querer llamarte gilipollas y empeñados en darte un curso rápido intensivo. Descubres entonces que los detalles pueden amargarte la vida desde el principio. Que parecer saber, sin sincerarse en exceso, funciona también para los agentes de Telefónica. 

No pude correr más, porque todo era una cadena en la que avanzar implicaba ir poniendo poco a poco los eslabones: sin NIF no facturas, y para conseguir este número necesitas dos meses de paliza. Si encuentras la ventanilla única acuérdate de avisarme. Hasta que llegas al notario y logras firmar las escrituras (nunca he entendido cómo una firma puede ser tan cara, ¡menudo oficio más rentable, el del notario!).

Resueltos los complejos 60 días del principio, pude por fin ponerme manos a la obra con lo que sigo considerando la clave del éxito: el presupuesto inicial, asociado a un plan de negocio. El primero lo hice a seis meses, imaginando un programa de números para la supervivencia durante el año 2000.

En el capítulo de gastos mensuales: 600 euros de alquiler de la oficina, imaginen lo demás, incluido mi propio salario. El menor de todos los que tuve. En el capítulo de ingresos: Cero el primer mes, cero el segundo, 4000 el tercero, 5000 el cuarto….

Así fueron los arranques, con pocos ceros. Lo recuerdo, pero no lo conservo. Casi nunca guardolos papeles. Suelo tirarlo todo. La oficina estaba limpia como nunca, porque a veces me iba los sábados o le pagaba unas horas extras a la cuidadora de mis dos hijos que me acompañó en aquella etapa.

2010, hemos cumplido diez años
Ahora que mantenemos una contrata de limpieza y tenemos una oficina en pleno barrio de Salamanca de Madrid, me dan ganas de ir a limpiar, a pasar la fregona en condiciones: con fuerza y sin dejar polvo en las esquinas. La limpieza, en una empresa, también es síntoma de salud. Podríamos analizar una organización -pequeña o grande- por su estética. Cuando veas una mesa muy sucia, con el vaso del café abandonado, empieza a preocuparte.

Sigo con el presupuesto, aquel bendito plan me quitaba la intranquilidad que me produjo el darme de baja en el INEM para convertirme en autónoma; lo hice sin tener garantizada factura alguna con ningún cliente; en realidad -si miro ahora para atrás- no sé si me atrevería a hacer lo mismo. Nadie en casa podía cubrirme las espaldas; es más, en aquellos primeros meses mi matrimonio era un completo fracaso y mientras constituía una sociedad mercantil, disolvía una sociedad personal: me separaba y me hacía cargo de mis hijos en todos los sentidos.

Los orígenes de esta empresa (I)

Los orígenes de Medialuna
Durante dos meses completos y un día del mes de mayo de 2000 no paré de buscar- sin hallar- la mal llamada ventanilla única por Madrid; a pesar de que ya entonces algunos políticos presumían de ella. A las ocho de la mañana comenzaba mi peregrinaje por distintos lugares de la Administración pública: el registro de marcas, donde escribí por primera vez, Medialuna Comunicación S.L.U y tuve esa estupenda sensación de propiedad: un nombre era mío por voluntad propia. Los demás impuestos, o pura casualidad, ya que nací el día de la Merced de 1966 y supongo que la elección fue fácil.

Les cuento la odisea de aquella primera primavera: a las 9 de la mañana, después del biberón de Pablo, y de dejar a Dani en el colegio, caminata hasta los distintos ministerios: Hacienda, Tributos, registro mercantil… dos meses y medio hasta conseguir el dichoso NIF: B82632738. Después de once años de repetición, he conseguido memorizarlo sin pretenderlo. Supongo que los números no han sido nunca mi fuerte, aunque algunos den por hecho que el empresario está acostumbrado a contar. Creo lo contrario.

La importancia del espacio en la empresa. Primera oficina
Las tardes de aquella primavera de 2000 las dedicaba a buscar oficina por la zona norte de Madrid. Cuando se mira con pocos duros (lo siento, lo de los duros es algo nostálgico, no he conseguido quitármelos de la cabeza) resulta un quebradero. Es ahí -en esa primera decisión sobre el espacio y la sede social- cuando comienza a aparecer las grandes cuestiones del tamaño y de las expectativas: ¿La alquilo pequeña, para poder pagar sin demasiados apuros, ya que todavía no tengo ningún cliente? ¿Grande porque la confianza en una misma es enorme y presumo que todo irá sobre ruedas? 

Clave decisión donde una demuestra que más vale pecar de prudente que ser una fantasma. En un sector como el de las Relaciones Públicas, sin embargo, no tener una sala de juntas en la zona más moderna, para poder presumir y convencer a los clientes y a las grandes marcas de la importancia que uno tiene, puede convertirse en un inconveniente. Las cosas han cambiado con esta crisis…ya no son así. Pero entonces, en aquel principio, me decidí por un apartamento con baño, habitación -que no despacho- y salón. No teníamos nada y lo teníamos todo, lo recuerdo bien. Nos divertíamos, confiábamos en nosotros: María José, Joseba, Marga, Ainoa, Astrid… gracias por aquellas maravillosas ensaladas sin tickets restaurantes. Feliz del todo, a pesar de las dificultades y los sinsabores. Mentí mucho, lo confieso ahora: nunca dije dónde estaba, nunca invité a los clientes a visitarme, nunca dejé que nos retrataran del todo en aquellos primeros pasos. Siempre pensé que aquel espacio era temporal y me alegro ahora de haberlo hecho. Uno necesita confianza y fortaleza para crecer.

¿Te imaginas vestido de bebé en una reunión con directivos exitosos que manejan grandes presupuestos de Marketing? Hubo que vestirse de mayor desde el principio y, así, fuimos madurando y transformándonos. He pensado a menudo en la escena de Lo que el Viento se Llevó, cuando la protagonista arranca las cortinas para hacerse un vestido señorial y pedir un préstamo. Solo te dan cuando te ven rico, o al menos lo pareces. Las etiquetas del principio siempre cuesta quitarlas, por eso es mejor proyectar ese futuro y actuar como si estuvieras dentro de él; aunque sufras por la noche en solitario rezando para poder pagar un alquiler.

La primera oficinal de Medialuna tenía poco más 50 metros cuadrados, en la calle Sor Ángela de la Cruz. Un pisito elegante, con una vecina que seguro facturaba más que yo en aquella etapa atendiendo a clientes por la noche. Allí duramos poco más de un año, lo suficiente para construir el primer engranaje empresarial. Digo duramos porque el primer contrato no lo firmé con un cliente, sino con una trabajadora. Qué inconsciente, pienso ahora. Porque lo de pagar una nómina sin facturar es cosa seria. Aquella subvención de la Comunidad de Madrid fue un pequeño empujoncito, aunque nunca recomendaría iniciar una empresa pensando en la ayuda pública; si llega, pues lo celebras; pero suele ser tarde y para cobrarlo el banco suele pedirte garantías; lo recuerdo ahora.

jueves, 28 de abril de 2011

Diario de un Viaje a Arabia

Me han dicho que tener un blog es, en estos tiempos que corren, casi una obligación para los que nos dedicamos a la comunicación profesionalmente. Que puedes quedar incluso de `paleta' empresarial si no lo haces. Por eso, haciendo caso a mi equipo de Medialuna, en especial a los del nueva área de comunicación digital, me he decidido a escribir abiertamente. En esta sección iré comentando, según esté de ánimo, distintas anécdotas de mi vida. Aquellas que considero más enriquecedoras. Ésta, la del viaje que realicé a Arabia Saudí poco antes de que estallaran las revoluciones árabes, es una de mis preferidas. Aquí les regalo mi diario de aquella aventura:


Un viaje de negocios a Arabia Saudí







Viernes 9 de enero de 2009, en el punto de salida
Nieva. Tanto, que tras diez horas de espera en el aeropuerto de Barajas, el vuelo se cancela. Me envían al hotel Auditorium, el mismo en el los árabes celebraron su Conferencia Mundial para el Diálogo en julio de 2008. A eso voy, convocada por el Ministerio de Información y Cultura del Reino de Arabia Saudí, a proponerles que continúen dialogando con el mundo. Llevo en la maleta la propuesta de Relaciones Públicas. Los periódicos titulan “Caos en Madrid”. Salimos a las 21:00 horas del sábado.

Saleh sugiere cambiar mi billete de vuelta. La agenda en RIAD ha cambiado. Todo por una nevada. Volveré el 20 de enero. Sólo hay dos aviones a la semana en Saudí Airlines. Me alegra coger este.

Sábado 10 de enero
Soy la única europea que viaja en este avión. Hay otra, también española. Tuvo que casarse con el padre de su hijo- también español empleado de la embajada española en Riad- para poder viajar a Arabia y vivir allí. No parece arrepentida. El niño tiene 4 años. Ella dice que en Arabia no existe integración posible. Se le ha olvidado la abaya. Las azafatas llevan un velo con gorra graciosa que les cubre la cabeza por detrás. Han sido 34 horas de retraso. Pero despegamos. Leo en la prensa española que el número de muertes de mujeres por violencia machista ha crecido en este año.

Domingo 11 de enero
Vuelo sobre Yeda. La ciudad parece diferente desde arriba. Naranja. Rodeada por un inmenso mar. Luces de colores que resaltan los edificios. Son las 3 menos cuarto en Madrid. Aquí ya las cinco menos cuarto. Este avión es enorme. Poco después, el desierto, lo veo desde arriba como un mar de arena. Me trasladan al hotel. Allí, preparamos la reunión con el ministro de Cultura e Información. Hay que decidir en qué países, cómo, cuándo se celebrarán los debates para el diálogo. Es importante dar continuidad a la iniciativa del rey de Arabia. Diálogo es la palabra más escuchada en Arabia.- Todos hablan de diálogo en la tele. En inglés. El árabe no lo entiendo.

Lunes 12 de enero
Visito la sociedad filantrópica de mujeres. Hacen cerámicas, telas. Me regalan un libro de cocina. Me presentan un power point.
- "Puedes quitarte la abaya", me dicen al entrar.
- No, está bien así (yo que no me había preocupado esa mañana por lo que llevaba dentro).

Té, café, dátiles. Siempre, en cada encuentro. Me acompaña Mona. Ella es la que me ha ayudado a desarrollar esta agenda de encuentros y visitas. Le ha pedido el Ministerio que colabore conmigo en este viaje. Es un regalo por el éxito de Madrid.

Martes 13 de enero
Visito en su casa a una mujer morena, menuda, con la piel fina y una enorme piscina en el patio. La chimenea, el té el café. Su hijo es financiero, su hija estudia interiorismo. Hay que tener la mezcla adecuada de razón y de sentimiento, de poesía y de lógica.

Le hago una foto en su casa. Se queda preocupada. Me llama a las tres horas para pedirme que no use su imagen.

Está prohibido en Arabia fotografiar mujeres. ¿Lo dice el Islam? No. Ellos siempre hablan de respeto. No quieren fotografiarse. No salen en la Prensa, me resulta chocante.

Por la tarde voy a casa de MONA. Me enseña fotos de sus viajes por Europa. Comemos con su hermana. Una mujer asiática cuida a su hijo. Todas, o casi todas son asiáticas. Muestra sus fotos, las de los viajes. Dice que todo depende de la familia y la costumbre. Cuando ella viaja por Europa se pone a veces minifalda.
Voy a casa de la señora Salva Al Hugail. Es pintora. Dice que esa casa tiene tantos años como su matrimonio. Parece feliz, recién salida de la peluquería. Su pelo moreno, su aire de andaluza. Su nieta al lado, la casa es un palacio. Dice que espera ver algún día, antes de morir, a su nieta conducir en Arabia. Tendrán que pasar unos años…Sí es cierto, aquí, no suele andar la gente por la calle, aunque en esto hay que reconocer que están preocupados. Las cosas son distintas en Arabia. Su tarjeta es bonita, como su casa, como ella.
Miércoles 14 de enero
Voy a ver al doctor Bagarder a su despacho. Tiene muchos libros, en inglés, en árabe. Es un hombre que despide energía. Lo conocí en Casa Blanca, con el ministro. El fue quien me explicó cómo fue la guerra civil española. Ofrece su colaboración, sus ideas para el libro. Dice que es imprescindible que haya una colaboradora en RIAD para poder poner en marcha el libro. Quiero mujeres destacadas que hablen de sí mismas, como ellas quieran, que expliquen cómo son, cómo piensan. Mucho café, mucho té. Siempre, dátiles, dulces. Nunca faltan. Son algunos símbolos de su amabilidad.

Jueves 15 de enero
Visito el museo de la Universidad. Me regalan un libro en inglés sobre hábitos de consumo. Varias estudiantes hacen sus estudios o miran con lupa algo en mitad de la exposición. No puedo reconocerlas. Salvo por sus ojos morenos.

Viernes 16 de enero
Con Saleh, el viceministro de información y cultura, en el desierto. Su primo también viene. Dos hombres y un destino. Fuego, misterio. El desierto siempre será el desierto. No puedo describirlo. Aún puedo olerlo. Dicen que los excrementos de los camellos cuando comen esa planta especial que huele a lo que huele, parecen compuestos de perfume.

Me lo llevo al hotel en una bolsa.

Dibujo en el desierto un título para el libro: mujeres de Arabia; mujeres saudíes. Me gusta la portada. Les gusta la portada. Algún día lo editaré.



Sábado 19 de enero
Reunión en el ministerio. Con el ministro, Iyad Madani, y sus jefes. Todo el equipo al completo. Espero en la entrada. Me llaman. Entro y camino por uno de los lados de la inmensa y lujosa mesa de madera color cerezo en la que están sentados 21 poderosos diputados con su ministro al frente. Paso vestida de negro aunque con la cabeza descubierto. Me siento. Nunca olvidaré el paseo. Sus vestimentas, sus almendras y dátiles sobre una pequeña bandeja. Me dan la palabra para que explique la propuesta de comunicación: la puesta en marcha de un plan para el diálogo en toda Europa, más de doce agencias implicadas en Europa. Me escuchan. Cada cual realiza sugerencias. El ministro dice con sentido del humor, ¿está todo suficientemente liado? Me voy. Contenta. Nunca una propuesta había llegado tan alto. Lo sé. Les ha gustado el debate sobre si debemos o no organizar los debates por cada país con el apoyo de distintas universidades de prestigio o no. Así se lo hago saber a mi equipo de Medialuna en Madrid. La propuesta parece estar vendida.

Domingo, 20 de enero
Visito un hotel exclusivo de mujeres. Parece uno de esos con encanto que venden en la guía Rusticae. Lo han criticado algunos. No tienen motivos. La idea es estupenda. ¿Por qué no hacerlo si es una sociedad separada entre hombres y mujeres? Ahí hay relajación total. Llevan uño abiertos. Lo recorremos. El SPA es maravilloso. Relajación, masajes, placer para los sentidos. Olor a flores. Habitaciones pequeñas. De colores. Como si a las mujeres nos gustara lo pequeño y colorido. No parece demasiado caro.

Lunes, 21 de enero
Veo un programa para niños en televisión. Aquí no hay pornografía, ni peligros. “Es un paraíso para la familia”, dice Saleh. Me voy con la princesa al desierto. Les ha gustado la idea de la portada, pero quieren hacerla mejor, en otra zona.

La princesa me invita al foro de la juventud que están organizando. Todo parece en RIAD recién estrenado. Una ciudad nueva. Lo es.

Me gustan las palmeras, los edificios de cristal. No he visto ningún pozo petrolífero. Tendré que volver.
- ¿Es tu primera vez en Arabia?, me pregunta el director, el hombre clave en el CENTRO PARA EL DIÁLOGO NACIONAL.
- Como si fuera fácil venir… pienso sin decirlo. Hace falta un visado especial, motivos, cartas, las mujeres no pueden viajar solas, sin la compañía de un marido o un hombre protector.

Me dice que hacen cursos, muchos cursos; también que vio en Barcelona gente de marcha en discotecas, bebiendo y fumando. Se asombra de cómo somos en Europa. Le gustó España. Creo que le pareció un escándalo.

Me pregunta por el tamaño de mi compañía y qué me pareció la cobertura obtenida en la Conferencia para el Diálogo mantenida y organizada en Madrid.

Hablamos de la ropa… "sí, nuestra ropa es cómoda pero peligrosa para engordar”, dice con gracia.

Es mi último día en Arabia saudí. Visito un centro para niños autistas y después, me voy al desierto con ellas. La princesa tiene las manos finas, le gusta la idea del libro. Tiene también fortaleza en el carácter. Una larga melena negra destapada. Respiran el aire del desierto como yo cuando voy a los Picos de Europa, como si estuvieran en plena naturaleza. Abren sus brazos al solo y se dejan abrazar por el aroma de esa planta que les gusta comer a los camellos. Aman Arabia. "Nosotros somos diferentes", dice Rogaia, "nunca vamos a hacer una manifestación para reivindicar que las mujeres podamos conducir en este país. No es nuestra cultura".

Noche de vuelta a Madrid
Quiero volver. Me llevo el desierto. El mundo de otro color, la ropa negra de mujer. Los dátiles, el café. Los deseos de ser. La falta de sentido común. La maleta de Rogaia llena de historias diferentes.