miércoles, 21 de febrero de 2018

Por qué mi empresa es femenina

Al principio, en el invierno anterior al 2000, cuando decidí su nombre, no sabía si sería niño o niña. Recuerdo con total nitidez la mañana en la que la inscribí en el registro mercantil de Madrid: ¡Medialuna estaba libre, era un nombre único, original, propio!

Sentí una ilusión enorme. No sabía si podría pagar el alquiler de la pequeña oficina de apenas treinta metros en la calle Sor Ángela de la Cruz, ni contaba con cliente alguno a quien enviar la primera factura y, sin embargo, me invadía la ilusión ¡Parecía tenerlo todo!

Nunca imaginé su género. Hoy, sin embargo, soy consciente de que esta es una empresa en la que trabajan hombres y mujeres que, como yo, se esfuerzan por ocupar un lugar digno en el ámbito de la comunicación y que, sin embargo, no siempre han sido conscientes de su poder para lograrlo.

Si lo das todo te quedas sin nada

Me explico: Medialuna es mi propio termómetro. Mido la temperatura en sus altos y en sus bajos y recorro mi propia vida empresarial. Estos 18 años han dado para mucho. La niña nace con ilusión, luminosa, sonriente, coqueteando con el sol, con mucho amor. Se entrega al máximo, lo da todo. Reparte tiempo, talento, energía; y se ocupa muy poco de sí misma. Cuando la familia crece, esa entrega puede tener tintes destructivos.

La mujer, a pesar de sus grandes méritos, se da poca importancia. Nada de autobombo y, en ocasiones, nula consideración. Llega incluso a descuidar sus propios seguidores en beneficio de los ajenos, que siempre son más importantes ¡Cómo no!. Es, sin embargo, una Medialuna que ha ideado, desarrollado y ejecutado campañas impactantes, universales, transformando mentalidades, favoreciendo colectivos especiales en el sector de la Salud, de la política, la ciencia, la alimentación, el comercio. Casi nadie lo sabe porque ella misma no lo cuenta. No tiene tiempo para sí misma, como ocurre con las “buenas” mujeres que confunden los términos.

Medialuna ha madurado. Sigue siendo tan femenina como al principio. También es feminista. Muy feminista. Irreversiblemente feminista. Está en un proceso de empoderamiento sin marcha atrás. Es ya esa mujer que prepara el mejor filete para su hijo y no se conforma solo con comerse las sobras de la salsa mojada con pan. Quiere el chuletón y bien acompañada.

Esa madre Medialuna que a fuerza de darlo todo se acaba perdiendo ella misma, ya no me gusta. Me he despedido. Por idiota. Algunos lo llaman buena madre. Yo, si es así, prefiero ser mala. (Me encanta la idea de www.malasmadres.com., vuelvo al argumento).

Hemos empezado a ser más femeninos, más feministas, más conscientes y estamos engordando la luna. Os lo adelanto: planificamos para 2020 una gran noticia. Dejaremos de ser Medialuna para convertirnos en lunallena. Me he dado cuenta de que todos quieren vernos  grandes, luminosas. Francamente, me gusta más la llena que la media.

Así es el empoderamiento: Lo que nosotros mismos hemos creado: esa capacidad para reconocer la propia vida. Fuimos, en 2012, los primeros en España en imprimir esta palabra que acabó entrando en el diccionario de la Real Academia de la Lengua. Empoderamiento. Lo hicimos con nuestra autora Elvira Muliterno en Mujer empoderada, editado por nuestro sello y promovido por Medialuna. Tenemos una colección llamada Talento femenino para que no se nos olvide quiénes somos. A veces, necesito recordarlo.

Somos nuestros espejos

Nuestro lado masculino, ese que fundé en 2017, llamado LoQueNoExiste, también está en su proceso. ¡Qué casualidad! Han pasado 18 años de Medialuna y 10 desde la fundación de esta editorial y lo tenemos claro: Avanzamos compenetrados. Hemos logrado la pareja perfecta. Primero fue ella, Medialuna, y de su costilla creativa salió este sello editorial: LoQueNoExiste. Seguimos creando, nos estamos, dignificando, encontrando cada día. Sé que tú, que me estás leyendo, quieres que crezcamos juntos. Prometo que vamos a hacerlo de una puñetera vez: Seremos lunallena y LoQueSíExiste (guárdame el secreto hasta 2020).

Somos grandes solo cuando somos capaces de ver nuestra propia grandeza. Veo la grandeza en ti, cuando he sido consciente de la mía. Somos nuestros propios espejos.

Dejo dos fotos que me recuerdan lo mucho que hemos cambiado: la primera tiene ya diez años y retrata una cena en la que recogíamos el premio a la mejor campaña en relaciones con la comunidad, ¡Sordo y qué! La segunda, estoy observando desde la esquina a dos grandes: nuestro autor fallecido Stanley Bendelac y Ana María LLopis, durante la presentación del libro Lo importante no es cómo te caes sino cómo te levantas.

 Gracias por tu opinión, amigo y amiga de la compenetrada pareja Medialuna- LoQueNoExiste. Ayúdame a no tener miedo. Tengo la puerta abierta, la mesa puesta, dispuesta a compartir, a dejar que entres tú porque sé que sabes mirar la luna y las estrellas y dar gracias a la vida. 

miércoles, 14 de febrero de 2018

Tanta intimidad

¡Cómo he disfrutado vuestros mensajes! Me han levantado los ánimos y hasta los colores. Este catorce de febrero ha sido enamoradizo, lleno de claveles rojos.

Voy a seguir desnudando mis sentimientos en este espacio. Sé que a muchos (este blog tiene 100.000 páginas vistas, lo que me sorprende soberanamente con la cantidad de buenos libros que nos quedan por leer) les inquieta mi sinceridad. Algunos, identifican este blog  o los mensajes que lanzo de madrugada en las redes sociales, como un asunto privado. En ocasiones, los community manager de mi propia agencia evitan airearlo en exceso en las cuentas corporativas.

- "Es tu cuenta personal", suelen decirme.

Afortunadamente, me queda muy poco para que entiendan que no; que las fotos con mis niños en la playa (ya no tan niños, pero dejadme ser coqueta) o ese viaje a París programado con Luz forman parte de mi vida empresarial. Esos sueños, esas madrugadas pensando, y esas reflexiones sobre el ser y la nada son, en esencia, mi empresa; lo que me ha sumado y me ha restado oportunidades.
Sabes, como yo, que soy la misma persona en todas partes. No me desdoblo ni me deslumbran las corporaciones. Por muy grande o pequeña que sea una empresa; por muy sofisticada que parezca su razón social, dime cómo son sus personas y te haré la descripción de su balance. Cada cuenta de resultados es, en esencia, la cuenta de las personalidades. Por eso intento cuidar la mía de la única manera que sé: escribiéndome, buscando mi propia autenticidad a través de la palabra.

Y voy a seguir así: Ni me desdoblo, ni tengo otra intimidad que la que muestro en mi día a día cuando hablo con un autor de LoQueNoExiste, o planteo una estrategia de comunicación a un cliente o te escribo a ti, lector, amigo, anónimo ser humano conectado conmigo. Aunque, también yo, como tú, puedo ser un poco Dr. Jekyll y un poco Mr. Hyde, mi decisión de escribir, de contar y de comparti,  me hace esforzarme por crear la mejor versión de mi en todas partes.

Desconfío del exceso de introversión, de aquel que no mira a los ojos, de aquel de quien no sé nada y siempre quiere saberlo todo de mi.

 Así que, sin más, esta noche, me siento enamorada: de tí, de mi, de la humanidad. Gracias por tanta flor. Cuéntame, escribe en mi diario. Quiero llenarlo de amigos, de empresarios, de desempleados, de creativos, de aventureras que buscan amores de Ojos negros en Siberia. Quiero llenarlo de vida y de intimidad. ¿Lo entiendes?

Esa edad en la que no eres joven ni tampoco vieja

Se me ha pasado la apatía. Esta noche quiero escribirte.Necesito tu respuesta; que me digas qué te parece, si tiene lógica lo que siento o son imaginaciones sin fundamento.

Verás, a menudo, me pregunto si seré capaz de mantenerme más o menos aceptable, agradable, con la misma fortaleza de siempre Tengo una amiga demasiado sincera que me incluye sin piedad en sus propios fatalismos. Ayer, sin ir más lejos, va y me suelta:

- "Tía, que ya somos muy mayores, a esta edad no te comes ni un roscón de reyes (por aquello de los kilos)"

Y otra, más fina, incluso catedrática, que me ha lanzado esta otra, igual o más demoledora, que suele usarse a modo de consolación y que te deja de canto:

- "Todavía eres joven"

Y me he quedado pensativa con estas tres palabras en forma de estaca, acribillándome la espina dorsal, sin decir ni mu. La primera fresca verbal he sido capaz de rebatirla así de fácil. Para eso tengo confianza:

- Mira, vieja serás tú. Yo me siento mejor que nunca. Liberada, feliz, libre, independiente. Soy más yo que el día mismo que nací. Me pertenezco.

lunes, 29 de enero de 2018

Cuidado con las palabras

Con Luz firmando mi libro, Comunicación en cuatro pasos
Sigo escribiendo para que ni siquiera tú me leas. Es un impulso espontáneo. Sin medida de palabras ni de tiempo. Escribo en horas imprevistas, en esas en las que se me rompe el alma y necesito recomponerme. Así lo hice cuando mi padre ‎caminaba hacia su muerte. Aquella noche de invierno, tenía un lápiz y una servilleta de papel en el bolso, y las frases me salían sin pensarlas, al son de su respiración definitiva. "Naciste el 8 de junio de 1936 en un barrio pobre". Fue, aquel escribir, un dictado desde el alma.

No sé cómo pude describirte con tanta precisión en esa carta, que sigue intacta en mi memoria como una lápida esculpida de palabras.

- “Nunca olvidaré tu último verano”.

Han pasado más de diecisiete años y podría leer las mismas líneas sin mirarlas. Escribir, digo yo, es mi propia terapia. Mientras lo hago, la jauría de ideas y de pensamientos en la que a veces me siento atrapada se me silencia. Mientras escribo, habla mi alma, el mundo calla.

Me consuela pensar que algún día seré solo palabras, que me convertiré en una sucesión de frases y de escritos que caerán en la noche cálida sobre alguna almohada en forma de caricia. Deseo cuidar enormemente mis palabras. Decir las justas. Callar las máximas. Dejar que otras entren en mi cama.

Estoy en una encrucijada. A veces, se me enganchan solo palabras dolorosas que me magullan de nuevo y peleo y peleo para alejarlas. No siempre lo consigo. A menudo, me lastiman las palabras, sobre todo las no pronunciadas; esas que esperas la vida entera; esas que deseas hasta la madrugada. Algunas palabras malas, se me han quedado engatilladas, encerradas en el desván oscuro de un dolor incomprendido.

Estoy dando un tiempo a mis palabras, creándome un espacio de silencio, un tiempo de callada. Me extraña esa manera mía tan nueva de ser. Antes, hasta hace poco tiempo, solo quería palabras y palabras; y hablaba y hablaba buscando alguna calma.

- ¿Antes de qué o de quién?

- Antes de aquella dedicatoria amada, de aquellas palabras falsas.

 Ahora solo quiero mis palabras para que sean precisas, como la carta de despedida que me salió del alma. Quiero palabras recién creadas, nunca antes pronunciadas, quiero que se me enamore el alma.

Seguro que Pablo Neruda‎ escribió Doce poemas de amor y una canción desesperada solo para su amada. Quiero asegurarme de que nadie me roba las palabras, tan mías, tan precisas, tan curativas. No hay mayor dolor que la palabra ausente, las repetidas o duplicadas, esas que no te salen del alma; sin destinatario cierto.
Las palabras dolorosas, las duplicadas, han de quedarse guardas, para no dañar ningún alma. Hoy, prefiero quedarme callada a jugar con las palabras. Hoy, me conozco y sé que prefiero un solo verso.

Ahora lo entiendo, me gusta mi propia terapia, la de las palabras de amor no duplicadas.

martes, 23 de enero de 2018

Momentos de ternura en mitad del bullicio



Me gusta esta foto tan tierna. Estoy con Juergen Foecking y con Charo Casero en Albacete, poco antes de comenzar una presentación financiera. Me parece, la foto, una buena manera de empezar el año, entre abrazos y sonrisas. Me explica (la imagen) que se puede madrugar, viajar, organizar un acto para explicar el Plan de Inversiones para Europa y quedarse con un instante amable en medio del bullicio laboral y de las obligaciones.

Probablemente, en unos meses habré olvidado las decenas de periodistas convocados, los papales sobre las diez prioridades de Europa, las claves sobre cómo conseguir financiación, tan bien explicadas por Charo Casero; o los objetivos de una Europa unida por puentes digitales y valores. Seguramente, apenas recuerde los titulares de las portadas de periódicos que hemos generado desde Medialuna para la Comisión Europea en España. Soy de memoria rápida.

Sin embargo, seguro que mantengo intacta en mi memoria la expresión de este momento. Me gusta recordar los detalles, mirar por detrás de la ventana, observar los pequeños signos de felicidad. En eso consiste vivir, en compartir con otros; especialmente si son tan bellos como los que véis. Feliz semana en mitad de enero. Parece que la cuesta empieza a ser menor. Me animo.