martes, 6 de noviembre de 2018

Cómo hubiera sido yo si hubiese nacido él

Hay libros que me cambian la mirada.  Entre alambradas, 42 días en el mar, es de esos. Imagino cómo hubiera sido mi vida si yo hubiera sido él, un joven de 19 años que sale huyendo de la guerra civil en Santander y se convierte en un hombre de fortuna en México, después de sobrevivir a todas las indecencias en campos de refugiados franceses.

Me hubiera gustado compartir conversación, alguna cena y muchas tardes con este gran intelectual. Es el tipo de hombre que enamora cuando es leído: Sentimental, bondadoso, confiado, sabio, listo. Habla de sus sentimientos con enorme profundidad. No lo conocí personalmente, por eso estoy deseando escuchar a su hija, Ana Sara Ferrer, el próximo 20 de noviembre a las 19:00 horas en la librería Juan Rulfo de Madrid. Presenta el libro, editado por mi sello LoQueNoExiste. ¿Cómo era el padre Eulalio Ferrer? ¿tan padre como todos los poetas? ¿Más empresario que autor?

Abajo apunto los detalles de la invitación. Acompáñame, quiero extender el mérito de una personalidad que, aunque ya no esté físicamente en este mundo, sobrevive a través de su palabra y de su ingenio. Este nuevo libro debería ser de lectura obligada en los institutos de secundaria de nuestro país. Por vez primera en España, se publican los dos diarios juntos de aquel exilio en un libro único, el que edita mi sello. Su vida es la memoria histórica que necesito retener para saber dónde está el límite del odio y del amor. No entiendo a Ana Frank sin Eulalio Ferrer y viceversa. Voy a promocionarlo en mi tierra, Cantabria. El presidente de la Comunidad, Miguel Ángel Revilla, quiere recibirme en su despacho para hablar de este nuevo título de LoQueNoExiste. Le voy a proponer que lo difunda. También lo hará Medialuna y un grupo de mujeres influyentes de Cantabria que he tenido oportunidad de conocer, gracias a Beatriz Recio, una cántabra en Madrid.

Eulalio escribe sobre sí mismo en los libros que he tenido oportunidad de disfrutar. Uno de ellos, sobre Publicidad, me ha dejado deslumbrada. Sin internet, ni redes sociales, ni medios complejos, las teorías de comunicación escritas por este santanderino hace cincuenta años son de plena actualidad. Me he dado cuenta de que el mundo no ha cambiado tanto. En esencia, la Publicidad sigue siendo esto: escribir, divulgar, airear, entusiasmar publicar, generar alianzas, influir, persuadir, enamorar. Es lo mismo que la vida.

No voy a develar los secretos de este maravilloso título. Voy a hojearlo de vez en cuando. Me gustaría que lo leyeran mis hijos para que aprendieran que la vida consiste en eso: en luchar, en mantener viva la esperanza, en creer que es posible escapar de la misera, en confiar a pesar de todos los motivos y razones para no hacerlo; en saber que, a veces, un simple libro puede salvarte un domingo en solitario o un año en el desierto.No te lo pierdas.  Anímate y ven a la librería Juan Rulfo el 20 de noviembre.
Puedes solicitar entrada en mpescador@medialunacom.es

 @MPpescador

jueves, 18 de octubre de 2018

Valentín Huerta: ¡Cómo gritaba aquel fraile!

Valentín Huerta, autor de LoQueNoExiste, tiene una memoria prodigiosa. Cerca de esta preciosa sala de FNAC donde nuestro el joven Carlos Moreno, ejecutivo de Medialuna, le hace fotos, al término de una presentación de su libro de cuentos, le viene un recuerdo que comparte conmigo:

- "Me invitaron a ver el pase previo de una película, en los años cincuenta, en este mismo cine, El Capitol. Iba a pasar el filtro de la censura franquista. ¡Cómo gritaba aquel fraile- corten, corten- cómo saltaba del asiento cada vez que veía una escena que se acercaba al beso sin tocamiento!...El director de la película pidió que se quedara al menos algo para que no perdiera sentido la historia...

Valentín ha sobrevivido a casi todas las maldades: Al hambre de su infancia, al tiempo de silencio, a la tortura, al miedo, a la sinrazón, a todos los odios. Es un hombre poderoso que supo convertir el invierno en primavera. Su vida me sirve como ejemplo. Dice, en todas las presentaciones, y seguramente lo dirá también en la próxima, el 27 de octubre en la Sala de Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Callo (en Madrid, no te la pierdas), que "los niños me dan energía para seguir viviendo", que ama todas las infancias. Tal vez, en el fondo de su corazón, desee encontrar la suya,  aquella que le robaron como a tantos niños de posguerra en una España oscura de frailes y crueldades.

Me gusta Valentín Huerta. Le acompaño, le escucho, le preparo actos para que su libro esté presente y sea leído muchas noches para afrontar los miedos. Es mi autor revelación en LoQueNoExiste: Tornero antes de escritor, trabajador incansable, padre de familia, abuelo de todos, amigo, sabio de la vida en sentimientos. Me gusta cómo ríe cuando recuerda aquel fraile saltando del asiento, censurando cualquier beso.

martes, 16 de octubre de 2018

Renuncio a mi cargo



Observo algunas personalidades más propicias al mando que la mía. Son certeras, parecen tenerlo todo claro, casi nunca cambian de opinión y, salvo en contadas excepciones, no hablan de sí mismas. 

Suelen ser, los (y las) líderes, personas discretas, calladas, observadoras y capaces de poner la oreja para escuchar a cualquiera con una buena dosis de empatía sin sufrimiento. Me explico: atienden, parece que entienden, pero no llegan al punto de llorar contigo, por lo que pueden escucharte muy a menudo y convertirse en confesores con efectos terapéuticos o destructivos, dependiendo del fin o la causa a la que sigan.

La escucha, ciertamente, es su mayor poder. Observan, callan, y casi nunca se ponen en contra, ni juzgan. Un líder no da consejos salvo petición expresa. No se reniega por pequeñeces y se incomoda si las preguntas son demasiado directas o personales. De sus emociones, no hablan. Solo atienden las ajenas y suelen congratularse. Son asertivos, cuando toca.

Los líderes son personas tranquilas, solitarias, poco ruidosas y muy atractivas para los amigos, en especial aquellos que necesitan apoyo, entendimiento, escucha activa. Cuando hablan (en pocas ocasiones) sientan cátedra y lo hacen en el momento oportuno, cuando deben hacerlo, con una frase de esas que dan en la diana de lo que todos piensan, o con una pregunta.

Los líderes casi nunca coinciden con los jefes impuestos; son, precisamente, sus observadores críticos, aquellos que permanecen atentos, al acecho, para evitar cualquier impertinencia autoritaria. El líder no manda; en todo caso se opone o dispone y no necesariamente ocupa un puesto directivo; a menudo, el líder evita los cargos o el exceso de responsabilidad; prefiere mantenerse en la retaguardia hasta que los seguidores le aclaman por mayoría.

Me la juego por inconsciente
Digo que la mía es una personalidad poco propicia al liderazgo porque suele ocurrirme lo contrario: Me puede la espontaneidad, peco de atrevida, hablo de mí misma y me la juego a menudo con dosis de sinceridad en la que comparto vida, profesión, intimidades y experiencias. No me callo y, encima, me cuesta escuchar. Prefiero predicar en el desierto que aguantar una misa del tirón. Ciertamente, (antes más que ahora) reclamo que me cuenten muy rápidamente las cosas porque siempre tengo prisa, demasiadas tareas pendientes y una necesidad imperiosa de hacer, hacer, hacer. Incluso, soy de las que hago lo tuyo, lo suyo y lo de otros muchos, si el asunto lo requiere o me lo piden.

Me he propuesto, sin embargo, trabajar esta manera mía de ser tan poco líder. Voy a reformarme, a practicar la astucia, a ganar en seguidores, a cargarme el puesto, a quitarme los galones, a ser más líder. Voy a entrenarme en liderazgo para crecer por la senda de los libros, los proyectos y las personas. Quiero que el equipo de la editorial LoQueNoExiste y de Medialuna funcione cohesionado, con fuerza y objetivos claros; voy a empezar a callar; a practicar la escucha activa. Solo quiero estar presente, observar, dejar hacer, permanecer en la retaguardia, cargarme el cargo, disfrutar del talento. Escuchar. Escuchar. Escuchar. Eso quiero.
@MPpescador



jueves, 4 de octubre de 2018

Ninguna mujer ha nacido para ser esclava







Rescato frases que enseñan dignidad, pronunciadas la noche del 3 de octubre en Madrid. "Ninguna mujer ha nacido para ser esclava; hagamos un mundo mejor, pensemos en comunidad; sigamos adelante; una mujer que se cuida a sí misma está cuidando de todas; después de veinte años trabajando por cuenta ajena, decidí emprender; rompamos los muros de hormigón...".

Las pronuncian (estas palabras) mujeres amigas, empresarias, directivas, madres, esposas, compañeras, emprendedoras, solteras, menores de veinticinco y mayores de sesenta. Son las mujeres premiadas por ASEME en una gala llena de palabras y de encuentros, en la que colaboro desde hace muchos años poniendo a disposición el conocimiento y trabajo del estupendo equipo de profesionales de Medialuna y de LoQueNoExiste. 

Me siento rica cuando tengo algo que regalar, seguramente como tú.

La más joven de las galardonadas, Marta Araujo, lo dijo alto y claro: "Para emprender hay que sentir pasión, una fuerza superior que te impulsa a seguir adelante, sin pensarlo demasiado, sin atender a la razón porque se trata de sentir más que de pensar". ¡Qué lista esta mujer de veintitrés años, creadora de la marca Caviró Sport; cuánta fortaleza y generosidad. Te quiero desde que te vi.

Rescato también algunas fotos de la noche, las más mías, esas en las que estoy con algunas mujeres de toda la vida de ASEME. Ellas son, para mi, las de "hace veinticuatro años que nos vemos cada año"; las de "estoy aquí y, aunque nos veamos poco, sabes que puedes contar conmigo para escribir la historia de ASEME en un libro llamado Empresarias, una manera de estar en el mundo". Gracias por tenerte de objetivo generoso, mujer.

Qué semana de feminismo y de encuentros. Qué bonita foto esta en la que estoy entre dos mujeres que dan suerte- Las Hijas de la Caridad-  porque llevan la fortuna a quien más lo necesita.

De palabras en palabras
Mi martes de esta primera semana de octubre terminó de maravilla, en la Sala de Ámbito, junto a  Nuria Coronado, en la presentación de la obra Eso no es amor, de Marina Marroquí (Editorial Destino), junto a la Secretaria de Estado de Igualdad, Soledad Murillo y muchas caras alegres.

 El miércoles acabé la noche brindando con las amigas de ASEME, hablando de no tirar nunca la toalla, de seguir, pase lo que pase, pese a quien pese, porque merece la alegría vivir y emprender; porque vivir es eso: pelear sin tregua por ganar cada batalla sin desanimarse.











Me gusta la editorial LoQueNoExiste. Voy con ella muy a menudo de fiesta, en busca de mensajes feministas, celebrando que hay pasos que significan un "no hay marcha atrás", reconociendo el talento, alzando la voz al viento y desterrando los demonios con inconformismo.
@MPpescador

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Contra el estrés, 41 días en el mar

Hace tiempo que no me meto en nada; ni siquiera en mi blog. En el último evento de Medialuna me agarré una bacteria de esas que te destrozan la respiración. Me he pasado toda la semana convaleciente, peleando contra una bronco neumonía que me recuerda lo importante de pararme, de respirar hondo y de pensar en la nada. Sé que la vida es unas cuantas respiraciones profundas.

El doctor Alonso Fernández, autor de LoQueNoExiste y amigo dice que las bacterias y los virus tienen que ver con el estrés; que la ansiedad hace que las defensas flaqueen y entre la enfermedad. Me ha llamado todos los días. Qué majo. Esa noche quiero actualizar el último título; escribir esta entrada: Cómo tener una vida sana, tranquila, disfrutando de todo, aunque parezca lo peor. Sin duda, es cuestión de actitud. Para empezar, voy a sonreír más a menudo, a restar tiempo a aquellos que me bajan la moral y pasar las máximas horas haciendo lo que me gusta: escribir, proponer, editar, comunicar.

Ha sido una gran semana. Después de una caja entera de antibióticos, broncodilatadores y mucha fiebre, me doy cuenta de que sin mi el mundo sigue exactamente igual, así que voy a poner el foco en esa respiración profunda, en la tranquilidad que siento cuando camino en solitario por la orilla de la playa del Sardinero. Me gusta la vida y siento qe se me escapa sin disfrutarla. Es el gran regalo, no hay otro.Tengo tantos libros por editar, leer y lanzar, que voy a tomármelo con calma. Estoy entusiasmada con Eulalio Ferrer. Editar a este gran publicista me llena de orgullo. Pronto veré en librerías Entre Alambradas, 41 días en el mar.  Me lo imagino a sus 19 años, en 1939, escapando de una España asmática y negra. Viva la vida.