viernes, 13 de abril de 2018

Marta Araujo, la reina de la moda deportiva

LLueve. Me acuerdo de Marta Araujo. 

Es una noche de espejos. Cada persona que aparece es un espejo en el que me miro. Te veo, con 23 años, tan rubia, tan esplendorosa, con cara de anuncio de jabón, con alma de campeona olímpica, y me retrato en mi propia aspiración: hacer de mi vida un sueño. 

Me compro tus pantalones en www.cavirosport.com, este espacio que acabas de lanzar con tanto esmero. Están llenos de color, de mariposas amarillas, de sueños, de noches desveladas, y me imagino con ellos bailando un despacito, con la música bien alta; olvidándome de todo menos de que estoy viva.

Siempre quise bailar, mover con poderío el cuerpo. Durante muchas noches juveniles, tuve sueños en los que volaba por encima de las casas y de las gentes. Te veo y me reconozco con 23 años, tan emprendedora y tan mujer. Aunque, me aventajas: eres más segura, menos frágil. Tu infancia está repleta de campeonatos de gimnasia artística, de victorias y de batallas afectivas. Tu infancia es más infancia que la mía. Intuyo en tu mirada alegrías, hermanos, confianza, admiración. Eres la pequeña de la casa y, al mismo tiempo, la grande. Los ojos del padre, el regalo de la madre.

Aunque sumas solo dos décadas, tienes la sabiduría de los que han sufrido y han amado. ¿Se puede nacer sabia? Tu Caviró Sport es pura inteligencia y astucia: El mundo deportivo se llena contigo de moda, de estilo, de prendas que acarician marcadas con etiquetas que hablan de libertad, de poder sin límites de superación, de valentía. Todas hablan de ti. Tu moda deportiva son motivos florales, mar de Jamaica, vuelos de aves africanas. En resumen, tus creaciones son tú: color, luz, energía; sonrisas y lágrimas. 

- "Mercedes, el primer día de lanzamiento he llorado", confiesas.

Lo entiendo. A mi, me ocurre lo mismo: pongo el alma en una causa y me juego la vida en el intento.

Este vídeo, grabado en las instalaciones de Medialuna, me encanta. No quiero perderte de vista. Tu energía me inspira.

Escribo este texto con cierta dificultad, a las dos de la madrugada de un viernes trece. Lo hago al terminar una cena en casa con cuatro amigos. Nos hemos bebido la botella de vino ecológico traída por Jaime Estévez, fundador de Agora news y realizador este vídeo; la botella de vino chileno de Mari Luz Parras, maestra de la voz en los talleres #sinvergüenza; y, también, la botella de rioja de Deborah Scappini, la italiana que se busca a sí misma para encontrar a otros; la amiga espontánea que cree no saber nada sabiéndolo casi todo. Nos lo hemos bebido todo en esta cena para hablar de comunicación.

miércoles, 4 de abril de 2018

Hablo siempre en primera persona

Hace tiempo que hablo solo en primera persona del singular.

 Al contrario de los predicadores, políticos, médicos o consultores estratégicos; el centro de todos mis escritos, recomendaciones profesionales, artículos o reflexiones, soy yo y nadie más que yo. Lo decidí cuando estrené este blog en la web de Medialuna, que se ha convertido en una especie de terapia, de catarata de sinceridad. En la sinceridad, por cierto, no creo. Resulta bastante inútil en el mundo de los negocios y muy inconveniente en las distancias cortas, donde los defectos se agigantan.

No. Desde que he madurado, no suelo decir todas las verdades ni expresar todo lo que siento. Así, callando, me aseguro de no tener que mentir con la excusa de parecer piadosa o amable. La mentira es, precisamente, el tropiezo en el que cae el exceso de franqueza. Desde que soy consciente, observo y elijo las palabras porque no me gusta la mentira. Prefiero la valentía.

En este blog,sin embargo,  no sé por qué, me desahogo, confieso intimidades y derrocho palabras que me salen del alma sin medida. Cuento mis verdades más íntimas, procurando, tan solo, cuidar la intimidad de mis seres cercanos. A veces, tengo tentaciones de hablar en segunda persona; de contar dificultades superadas a fuerza de fe y de sinrazón: adolescencia, separaciones, maternidad, muerte, miedo al fracaso, ansiedad, madurez, sentimiento de abandono, soledad, soledad, más soledad. Y, sin embargo, sigo mi texto adornado en primera persona para evitar que la cascada de sinceridad se convierta en un valle de lamentos.

Soy mi propio lenguaje, lo que me digo y lo que omito

Soy la única que puede escribir estas palabras preciosas aquí: fuerza, capacidad, talento, ideas visionarias, intuición, amor, confianza, amor, más amor. Soy mi lenguaje, mi propia narrativa. ¿qué me estoy contando? ¿qué me omito? Yo genero respuestas. Voy repensar mi comunicación, a cuidar las palabras que me lanzo, mis propios pensamientos.

En este blog, he llorado narrándome. Me siento vulnerable, especialmente esta noche de abril. Entiendo mi propia humanidad. Si yo me lloro, también te lloro a ti. Escribo con este único propósito: sentirme bien, conocerme, perdonarme, sonreír ¿A tu edad te haces la pregunta de quién eres? Sí. No me importa haber tardado. Es una respuesta variable, interminable, infinita, divina; depende de la estación del año. Sé que yo soy tú y que tú eres también mi espejo. ¿Cómo me estoy narrando? De la respuesta depende todo mi ser.

Es un poco tarde. Mañana seguiré escribiendo. Empiezo a entenderlo. Tú, cliente, amigo, desconocido, hijo, bloguero, diputado, vecino, autor de Cien años de soledad, autora de Las Reglas del olvido, de Comunicación en cuatro pasos, de Mujer, poder y dinero, de Entre diversidad y fragmentación, de Hombres por la igualdad, eres también esta misma primera persona del singular. Estamos conectados. 
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lunes, 2 de abril de 2018

El balance de mi empresa depende de mi miedo

¿Cómo logro el éxito en mi negocio? Desde mi propia pyme, entiendo el éxito así: “facturo lo suficiente como para pagar siempre, seguir contratando siempre, retener el talento siempre, y tener una reputación profesional consistente siempre”. La respuesta clave es “con confianza”, algo que puedo obtener con una comunicación interna y externa efectivas.


Entiendo la comunicación interna como la relación que mantengo conmigo misma; es decir, mi propio discurso íntimo. Lo que me digo  en la intimidad: “Lo estoy haciendo bien, soy un desastre, puedo conseguirlo, visualizo la meta o la derrota, me veo capaz o impotente…”. Dependiendo de las noches o las mañanas, el discurso se balancea y así van las cuentas de la vida, arriba o abajo, dependiendo del ánimo, de ese hilo de confianza que nos lleva.

Entiendo por comunicación externa el diálogo silencioso o ruidoso que entablo con esos otros seres humanos que me rodean y que son espejos de mi misma: empleados, clientes, potenciales clientes, hijos, maridos, ex maridos, hermanas o madre. Todos, sin excepción, se encuentran en mi universo. Todos son yo. Su comunicación es la mía.

Este convencimiento me llevó, en 2014 a desarrollar el método de comunicación Sin vergüenza. Descubrí la perla que influye tan positivamente en la cuenta de resultados: La confianza en mí misma. “Conócete a ti misma, sé tú mejor aliada. Date permiso para ser tú”. Así surgió este método, como una vía para combatir mi propio miedo y ofrecer confianza en mi entorno.

martes, 20 de marzo de 2018

Esa poco frecuente capacidad para decir adiós


Uno o una (un burro o una burra, una cabra o un cabrón, una luciérnaga o un búho, un humano o una humana :)) se distinguen o demuestran su capacidad de comunicación, inteligencia y destreza, en las despedidas. Los adioses son más reveladores que los encuentros.

¿Te ha ocurrido que, justo cuando llega el final de una relación, después de haber pasado un buen rato o, incluso, unos cuantos años de convivencia laboral o personal, las cosas se tuercen por la manera de narrar el adiós? A mi, en Medialuna y en la Editorial LoQueNoExiste, muy a menudo. Y he aprendido a interpretar las palabras, los gestos y las frases hechas.

Esta es mi reflexión sobre cómo comunicar las separaciones, sean laborales o de otra índole, con elegancia y destreza:

  1. Sé original en el mensaje de inicio de conversación. Todas las despedidas se parecen unas a otras por la forma de comenzar ¿Hablamos cinco minutos?, suele preguntarse para iniciar la conversación. Cambia el mensaje. Hazlo tuyo, personal. Hazlo sin vergüenza, con un sencillo: Tengo algo importante que decirte. 
  2.  No derroches tus últimas palabras. Cada palabra será reveladora y quedará grabada en la  memoria. Sé conciso y breve; sobre todo agradecido y amable en el adiós. 
  3.  Házlo rápido. No te alargues en el lugar o en la persona de la que te ausentas. Cada despedida es un puente de oportunidades: cuanto antes lo atrevieses, antes llegarás a tu destino de opciones, alternativas y novedades.
  4.  Irse significa llegar a otro lugar, a menudo emocionante. Irse significa llenar el espacio de nuevas ilusiones y sonrisas. Irse significa dejar atrás el vacío que ya existía antes de esa marcha. 
  5. En las despedidas, sobran las razones por todas las emociones que encierran. Te vas en el mismo momento en el que desean que te vayas. No lo olvides. Desde el instante en el que intuyes que ya no perteneces a ese lugar, has dejado de estar, has sido declarado ausente por alguien en algún momento y lugar. 
  6. Observa la oportunidad de encontrar nuevas personas a las que decir “hola, como estás” y pasa la página en blanco de un nuevo día maravilloso. Sé agradecido en el adiós, siempre que lo pronuncies. 
  7. Cada persona aparece y desaparece en el preciso instante en el que debe hacerlo. Ha enseñado lo que vino a mostrar y terminó su misión. Agradece la presencia y, sin más, da las gracias a la vida por el oportuno adiós que acaba de declarase al universo.

miércoles, 7 de marzo de 2018

La verdad nos hace libres, iguales, poderosas


 Comparto esta crónica de Alicia Ojalvo, escrita anoche, sobre la tertulia celebrada con motivo del Día Internacional de la Mujer, en la sede de LoQueNoExiste. También algunas fotos. Feliz día de la Mujer. Mañana secundo la huelga.

Siete autoras están reunidas en la sede de la editorial LoQueNoExiste. Conversan sobre la situación de la mujer y el sentido de la reivindicación feminista del próximo 8 de marzo. La editorial celebra los cinco años de su colección Talento Femenino, cuyas obras muestran que la coherencia y rotundidad de la voz femenina es imprescindible para nuestra sociedad. Mercedes Pescador, fundadora del sello, afirma que «LoQueNoExiste es un generador de empleo y confianza y difunde valores como el empoderamiento y la responsabilidad».


Comparten risas, deseos e ideas entre sorbo y sorbo de café, llenando de belleza y creatividad la sala de reuniones. La editora, Carolina Orihuela, acompaña a las autoras, que acuden desde distintos puntos de la geografía española. Las amables participantes de la charla son Alicia Kaufmann, Eva Levy, Elvira Muliterno, Isabel Garzo y Marta Araujo, ejemplos de la fuerza de la mujer en los ámbitos empresarial, académico y literario, entre otros, baluartes de cómo una mujer con valor puede subir los escalones del emprendimiento y alcanzar el éxito si confía en sí misma.


Tras efusivos saludos y comentarios bromistas fruto de la confianza entre las asistentes, Pescador ha dado una perspectiva positiva de la crisis, visualizándola como una oportunidad para reinventarse y optar por el autoempleo o la creación de pequeños negocios. Además, el índice de fracaso es menor en las empresas creadas por mujeres, ya que son capaces de enfrentarse a sus miedos de manera más decidida. ¿Cuál es el motivo por el que las mujeres aún necesitan reivindicar la igualdad de oportunidades y derechos? Para responder a estas preguntas, tratan tres puntos clave desde la perspectiva de género: poder, dinero e igualdad.


LA CONFIANZA Y EL EQUILIBRIO COMO VÍAS HACIA EL EMPODERAMIENTO

Existe una confusión entre poder y autoridad. Según Alicia Kaufmann, «habitualmente se asocia el poder a lo masculino, a la falta de valores y a la autoridad. Sin embargo, la autoridad es un concepto distinto, tiene que ver con el crecimiento personal y el reconocimiento del propio poder, que está dentro de cada ser humano. Se demuestra que cuando una mujer pide lo que quiere, lo consigue». Kaufmann, autora de Mujer, dinero y poder, está convencida de que si la mujer se valora, es capaz de lograr sus propósitos. «Se trata de un proceso de maduración, de dejar de actuar como una “niñita” y apostar por las propias necesidades y aspiraciones. Las mujeres debemos aprobarnos, dejar a un lado el miedo a poner límites precisos y buscar dentro de nosotras para encontrar el tesoro que nos hace especiales y únicas, irrepetibles».


Los problemas de comunicación entre hombres y mujeres también tienen como base esta falta de seguridad femenina. Eva Levy hace referencia a «cómo las mujeres creemos que dejamos claro lo que decimos, pero los hombres no se enteran o simulan que no lo hacen. Sin embargo, cuando la mujer se autoafirma, no necesita la comprensión del hombre ni de ninguna institución. En muchas ocasiones, las mujeres permiten que otros hablen por ellas en su conjunto. Hace falta que las mujeres se unan con una sola voz potente y
equilibrada para dialogar de manera coherente con lo masculino». Entre todas proponen la creación de un manifiesto que encierre los problemas prioritarios del colectivo femenino que se quieren resolver, que contenga ideas claras y contundentes y que éstas sean transmitidas por un portavoz. Elvira Muliterno recalca que «las mujeres debemos dar este paso hacia el poder tomadas de la mano, ya que lo que reivindicamos es nuestra manera de hacer. Tenemos una responsabilidad: llevar lo femenino a la sociedad». Muliterno recuerda que el término empoderamiento, que apareció por
primera vez en su obra Mujer empoderada (también publicada por LoQueNoExiste), hace referencia a una mujer que trabaja sin personalismo y mantiene una actitud constante de autocrítica y responsabilidad.

A pesar de este llamamiento a la unión del colectivo femenino, salen a relucir durante la conversación las inevitables diferencias generacionales entre las mujeres en su primer tiempo, las de mediana edad y las que llegan a su segunda etapa, en la que, tras la pérdida de protagonismo de los hijos, tienen una oportunidad de volver a decidir por sí mismas. Marta Araujo apunta que la generación más joven, a la que pertenece, no ha sido concienciada de que la libertad que da el poder, además de aportar beneficios, conlleva asimismo numerosos riesgos, por lo que es necesario aprender a obtener el mayor beneficio con las menores pérdidas posibles. Isabel Garzo ha recalcado las excelentes cualidades de la mujer para ostentar el poder, como la sensibilidad y la capacidad de apaciguar, y considera que la ficción es muy útil para comprender la evolución de la situación del género femenino a lo largo de la historia. Los libros y las películas nos muestran a mujeres que ostentan el discurso socialmente aceptable en defensa de la igualdad de puertas para fuera, mientras que en la intimidad mantienen el rol de sumisión. Así pues, se concluye que el principal motor del cambio hacia la igualdad ha de partir del sentimiento íntimo de esta necesidad y su expresión en todos los ámbitos de la vida.

VALENTÍA Y ECONOMÍA, O CÓMO AVANZAR SIN LA NECESIDAD DE UN PROTECTOR

«La libertad tiene que ver con los sentimientos y el dinero». En palabras de Kaufmann, «nos ponemos precio en función del nivel de nuestra autoestima. Vemos muchos casos de mujeres que buscan a un hombre que las rescate, delegando en él la parte financiera de la pareja». Levy opina que la mujer debe superar el miedo al dinero y, por tanto, al poder. «Los hombres tienen más facilidad para usar el dinero con confianza porque están más acostumbrados a ello». Mientras que la actitud del hombre se asocia tradicionalmente a la abundancia, la mujer se ha ocupado del ahorro y administración del dinero, pero se trata más bien de una cuestión de apariencias para demostrar que el hombre es poderoso.

Pescador sugiere la idea del eminente psiquiatra Francisco Alonso-Fernández, autor del sello, según la cual la píldora anticonceptiva ha fomentado la emancipación de la mujer. Añade que «uno de los mayores miedos de las mujeres es el de no gustar. El hombre teme a las mujeres que no tienen miedo, y este sentimiento de impotencia ante la valentía femenina es el que provoca la violencia machista». Pescador decidió crear Medialuna, su compañía de comunicación, en el año 2000, precisamente “para no tener jefe, para ser libre, para ser yo misma en mi mejor versión, para ejercer el poder con responsabilidad, para crecer y generar riqueza”.

MODOS DE DEFENDER LA IGUALDAD Y CONSEGUIR UNA REIVINDICACIÓN EFECTIVA

Levy afirma que «si las mujeres se paran, se parará el mundo. Se trata de un punto de inflexión, pero existe el problema de que el movimiento se politice ya que no hemos tenido figuras relevantes encabezándolo». Las siete participantes proponen la realización de un listado de aquellas empresas que apoyan a las mujeres para poder tener en cuenta este aspecto de su política y elegir una compañía u otra a la hora de solicitar un bien o un servicio. Están de acuerdo en que la reivindicación femenina del 8 de marzo es una campaña de comunicación de éxito, un símbolo de unidad de las mujeres para retomar su autoridad, una muestra del vacío que dejarían si desapareciesen, de que su valor en la sociedad es independiente de su género.